Historia de la Guerra Civil: Fases, Bandos y Consolidación del Franquismo
Inicio de la Guerra Civil
El proceso reformista de la Segunda República puso en peligro los intereses de los grupos tradicionales (oligarquía, Iglesia y Ejército), lo que llevó a la formación de una conspiración integrada por militares, monárquicos, falangistas y carlistas, con apoyo de sectores de la derecha. La sublevación fue organizada por altos mandos militares como Mola, Franco y Sanjurjo, y se aceleró tras el asesinato de Calvo Sotelo en julio de 1936.
El golpe de Estado comenzó el 17 de julio en Melilla y se extendió al día siguiente a la península. Franco se trasladó desde Canarias para ponerse al mando del ejército de África. La muerte de Sanjurjo dejó a Mola como principal organizador. El Gobierno reaccionó con indecisión, lo que permitió a los sublevados consolidarse en varias zonas, aunque el golpe fracasó en ciudades clave como Madrid y Barcelona gracias a la resistencia de fuerzas leales y milicias obreras. La crisis política llevó a varios cambios de gobierno hasta que José Giral decidió entregar armas a las organizaciones populares.
División de España
El fracaso del golpe provocó la división del país en dos bandos enfrentados: el republicano y el sublevado (nacional), así como la ruptura del ejército y del territorio.
- Bando sublevado: Controlaba zonas rurales, conservadoras y católicas (Castilla y León, Galicia, Navarra, parte de Aragón y Andalucía occidental, Baleares, Canarias y Marruecos). Aunque tenía menor desarrollo industrial, disponía de más recursos agrícolas y contó con el apoyo de la mayoría de los oficiales y del ejército de África.
- Bando republicano: Mantuvo las principales ciudades, zonas industriales y recursos económicos (Madrid, Cataluña, País Vasco y litoral mediterráneo), además del oro del Banco de España. Sin embargo, su ejército estaba desorganizado y existía desconfianza hacia muchos mandos militares.
Intervención internacional
La guerra tuvo gran repercusión internacional, dividiendo a la opinión pública entre quienes veían el conflicto como una lucha contra el comunismo (apoyo a los sublevados) y quienes lo interpretaban como una lucha contra el fascismo (apoyo a la República).
Las democracias europeas impulsaron el Comité de No Intervención (1936), que pretendía evitar la internacionalización del conflicto. Sin embargo, este acuerdo perjudicó a la República, ya que Alemania, Italia y Portugal apoyaron activamente a los sublevados, mientras que la República quedó aislada. Estados Unidos también estableció un embargo que limitó su acceso a armamento.
Ayudas
- Bando sublevado: Recibió una ayuda decisiva de Alemania e Italia. Alemania aportó aviación, armamento y la Legión Cóndor, clave en bombardeos y operaciones militares. Italia envió tropas, material bélico y apoyo naval. Portugal facilitó la logística.
- Bando republicano: Fue apoyado principalmente por la Unión Soviética, que suministró armas, técnicos y asesores, y por México. También destacaron las Brigadas Internacionales, formadas por voluntarios extranjeros antirégimen.
Evolución del conflicto: Fases
Primeros combates (agosto 1936 – marzo 1937)
En esta fase inicial, los sublevados lograron trasladar el ejército de África a la península. Desde el sur, avanzaron rápidamente: tomaron Badajoz y continuaron por el valle del Tajo hasta llegar a Toledo, donde liberaron el Alcázar. El objetivo principal era la conquista de Madrid, pero fueron frenados en las sierras de Guadarrama y Somosierra. Tras el fracaso en la toma directa, los sublevados fueron derrotados en las batallas del Jarama (febrero de 1937) y Guadalajara (marzo de 1937).
Guerra del norte (abril – noviembre 1937)
Franco concentró la ofensiva en el norte, zona clave por su riqueza industrial. Se utilizaron nuevas tácticas de guerra total, especialmente bombardeos sobre población civil, como los de Durango y Guernica, realizados por la Legión Cóndor. Bilbao, Santander y Asturias cayeron sucesivamente, debilitando la capacidad de resistencia republicana.
Avance hacia el Mediterráneo (diciembre 1937 – noviembre 1938)
Tras la ofensiva de Teruel, Franco lanzó un ataque en Aragón que alcanzó el Mediterráneo en Vinaròs (abril de 1938), dividiendo el territorio republicano en dos zonas aisladas.
Batalla del Ebro (julio – noviembre 1938)
Fue la última gran ofensiva del ejército republicano. Tras meses de desgaste, la derrota republicana dejó al bando leal sin capacidad ofensiva y con sus fuerzas muy debilitadas.
Fin de la guerra (diciembre 1938 – abril 1939)
Tras la caída de Cataluña y el golpe de Estado del coronel Casado en Madrid, las tropas sublevadas ocuparon la capital. El 1 de abril de 1939, Franco anunció el final de la guerra, iniciando su dictadura.
Situación y vida en el bando republicano
En los primeros meses, el poder republicano estaba fragmentado por la acción de milicias, sindicatos y partidos. Se produjo una revolución social con la colectivización de tierras e industrias. El gobierno de Largo Caballero intentó unificar el poder, integrando a comunistas, socialistas y anarquistas (CNT). Posteriormente, con Juan Negrín, el Gobierno centralizó la economía y reorganizó el Ejército Popular bajo el mando de figuras como Vicente Rojo.
Situación y vida en el bando sublevado
El bando sublevado se organizó bajo una represión sistemática y la unificación de falangistas y carlistas en FET y de las JONS, consolidando un partido único. La ideología se basó en el nacionalcatolicismo, con la Iglesia colaborando estrechamente con el régimen.
Régimen franquista: consolidación del nuevo Estado
En enero de 1938, la Ley de Administración Central del Estado otorgó a Franco todos los poderes. Se implementaron medidas como el Fuero del Trabajo (1938), que prohibía las huelgas, y la Ley de Responsabilidades Políticas, que permitió perseguir a los partidarios de la República. El resultado fue un Estado totalitario que se convirtió en una dictadura de casi 40 años.
