El Discurso de Investidura de Felipe González (1982)

Este texto es un extracto del discurso de investidura de Felipe González, candidato del Partido Socialista, celebrado ante el Congreso de los Diputados el 30 de noviembre de 1982. Fue publicado en los diarios de la época, como por ejemplo el ABC al día siguiente. El autor del texto fue el carismático líder del PSOE, Felipe González Márquez, quien ganó las elecciones de octubre de 1982 por mayoría absoluta y fue presidente del Gobierno durante 14 años, hasta 1996, cuando fue desbancado del poder por el Partido Popular.

Este documento es de carácter político, pues se trata de un discurso de investidura en el que Felipe González presentó, de forma muy general, las bases de su programa de gobierno sobre diversos temas como la economía, la justicia o la política exterior. Es una fuente histórica de primer orden, interesante para conocer la etapa que analizamos. El destinatario de este discurso es claramente el Parlamento, puesto que fue realizado ante los diputados de los partidos que habían conseguido representación parlamentaria en las elecciones generales de octubre de 1982, así como el pueblo español.

Este texto nos da las claves para analizar el ideario político de Felipe González en tres aspectos esenciales:

  • El respeto a la Ley.
  • La entrada de España en la Comunidad Económica Europea.
  • La cuestión de la OTAN.

Ejes del programa de gobierno

  • Respeto a la Ley: González subrayó tajantemente que su gobierno “cumplirá y hará cumplir la ley”. Hacía referencia a los grupos terroristas (ETA, GRAPO, grupos de extrema derecha) y a las tendencias golpistas superadas tras el 23-F de 1981.
  • Comunidad Económica Europea: Puso de relieve el interés de su futuro gobierno en que España ingresara en la CEE, superando “con tesón” los obstáculos presentes para conseguir tal fin.
  • Alianza Atlántica: Aludió a la OTAN.

Principales problemas políticos de la España de principios de los ochenta

Tras la aprobación de la Constitución, se convocaron las primeras elecciones generales (1 de marzo de 1979) dentro de un marco constitucional, saliendo victoriosa de nuevo la UCD de Adolfo Suárez. Un mes después, se convocaron elecciones municipales (abril de 1979), recayendo la alcaldía de grandes capitales en socialistas y comunistas.

El último gobierno de Suárez se caracterizó por la inestabilidad política y una profunda crítica a su gestión. Tuvo que lidiar con problemas de índole interna y externa que dificultaban su labor de gobierno:

  • Discrepancias internas: Temas como el divorcio, la educación y las competencias autonómicas.
  • Crisis económica: Problemas como el paro, sin una solución clara.
  • Terrorismo: El azote de ETA alcanzó el mayor número de víctimas entre 1978 y 1980 (los “Años de plomo”). Aparecieron grupos parapoliciales como el Batallón Vasco Español o los GAL. También hubo víctimas de grupos de izquierda (GRAPO, FRAP, MPAIC) y de la extrema derecha (matanza de Atocha, Fuerza Nueva, Guerrilleros de Cristo Rey).
  • Amenaza golpista: Sectores franquistas del Ejército intentaron desestabilizar el sistema, destacando la Operación Galaxia (1978) y el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, liderado por Tejero y Milán del Bosch, frustrado por la intervención del Rey Juan Carlos I.

Violencia institucional y reformas

El Estado enfrentó una violencia interna practicada por instituciones encargadas del orden (Ejército, Policía, Guardia Civil), que se resistían a adaptarse a los nuevos cometidos democráticos. Ejemplos de esta violencia fueron el “Caso Almería” y la muerte del estudiante Javier Fernández Quesada en 1977 a manos de la Guardia Civil.

El gobierno de Felipe González llevó a cabo una política de reajuste económico y reconversión industrial, lo que generó un elevado coste social y conflictividad laboral. En junio de 1985 se firmó el Tratado de Adhesión a la Comunidad Económica Europea, ingresando el 1 de enero de 1986. Francia, que veía a España como competidor agrario, no colaboró inicialmente en la lucha contra los comandos etarras.

Respecto a la OTAN, el PSOE cambió su postura inicial. Tras un referéndum, el gobierno socialista pasó de la consigna “OTAN de entrada no” a “de salida tampoco”, consolidando la permanencia de España en la Alianza Atlántica.