Poesía del 39 a la actualidad

Antes de la guerra civil la creación poética era rica y destacó la prestigiosa G.27 pero tras el final de la guerra civil en 1939 muchos marcharon al exilio y de los que quedaron destacó Miguel Hernández.

La década de los 40

Marcada por las consecuencias de la guerra y predominó la ideología de los vencedores con temas gloriosos para los héroes de la patria o el amor a España, destacaron autores como Leopoldo Panero (escrito a cada instante). A partir de 1944 surgió una poesía más dura en favor de la desesperanza y desorientación del humano. Damaso Alonso (hijos de la ira) y Blas de Otero (ángel fieramente humano) y surgió el postismo, movimiento experimental.

Década de los 50

Desde 1955 se desarrolló la poesía social para despertar la conciencia de los explotados recurriendo a un estilo sencillo y directo, destacando Blas de Otero y Gabriel Celaya (Las cartas boca arriba) y señala los males de la sociedad pero con cierto optimismo.

Década de los 60

Surgió una nueva generación, iniciada ya gracias a la poesía social gestando nuevas formas líricas y estéticamente rigurosas. Estos autores tuvieron formación sólida y se influenciaban en la G.27, sus poemas son reflexivos, íntimos o irónicos. Destacó Claudio Rodríguez (Don de la ebriedad), Carlos Barral y Francisco Brines (las brasas).

70

Hubo un revuelo considerable por Nueve novísimos poetas españoles publicado por el crítico José Castellet.

80 y 90

Se difundió la cultura postmoderna con la idea de haber llegado al límite de la búsqueda de lo nuevo y se renunció a metas trascendentales, las corrientes fueron multiplicadas con la conciencia de que todo ha sido probado y destacó el neoclasicismo de poetas como Antonio de Villena (el viaje de Bizancio) y el neobarroco de Antonio Carvajal (del viento en los jazmines) y la poesía de la experiencia de Luis Montero (diario cómplice).

Las primeras décadas del presente siglo continuaron con varias corrientes y temáticas, no hay una tendencia única ni un nombre para agruparlos. La poesía es precaria y terrible ya que el mercado vale más que la cultura y no se sabe hacia dónde va. Internet capta nuevos lectores.

Valoración crítica de Historia de una escalera

Obra publicada en 1949 por Antonio Buero Vallejo. Suponiendo un soplo de aire fresco para el mal panorama teatral de la época y apostando por la creación de un teatro existencialista reflejando la tragedia del hombre moderno.

La obra trata temas como la frustración amorosa, pobreza y supervivencia, contradicción entre sueños y realidad, y destacan personajes como Fernando, enamorado de Carmina pero que se casa con Elvira por su dinero. Elvira, aprovecha su economía para conseguir a Fernando, tras su matrimonio ella se vuelve celosa. Urbano, un trabajador que se casa con Carmina para ofrecer estabilidad económica pero no hay valores positivos ya que actúa por interés y los hijos de estos personajes cometerían los mismos errores.

En cuanto a la estructura se divide en tres actos cada uno presentando una estructura de introducción, nudo y desenlace y pasaron 30 años, 10 en cada acto y generaciones diferentes. El espacio no cambia en toda la obra, se desarrolla en el rellano y tramo de la escalera. El estilo de la obra trata la función apelativa y expresiva del lenguaje, con un estilo culto y formal pero accesible para todos y se logra verosimilitud.

En conclusión esta obra llevó a España a un teatro más social, preocupado por dar al público un análisis de la sociedad, además de tratar de la incapacidad humana de intentar cambiar las cosas a través de la repetición de los errores y empatizamos fácilmente con los personajes.

Los niños perdidos

Obra dramática escrita por Laila Ripoll en 2005 formando parte de las nuevas técnicas del teatro actual y estando inspirado en un documental catalán (los niños perdidos del franquismo).

El tema tratado de la obra se ve reflejado en el título, reenviando el recuerdo de estos niños, víctimas inocentes de la guerra, propone una reflexión sobre la culpa y elige figuras indefensas que no pudieron contar con testigos.

La obra se estructura desde el punto de vista externo en un acto único y se distingue en tres etapas. La primera en la cual mediante juegos infantiles se presenta a los niños, el antagonista (la monja) y se representa la inocencia de los niños y la autoridad y maltrato que viven. La segunda en la que nos muestra anécdotas del pasado de los personajes que resultan dolorosas y descubrimos que Tuso es un deficiente de 50 años que juega con los niños y se descubre que la monja está muerta, por lo que uno de los niños, Lázaro, cree que no deben sentir miedo porque es un fantasma además de que se conoce la historia del Marqués. En la tercera parte se inicia con Tuso reconociendo que mató a la monja y se le pide que abra la puerta para que los niños puedan irse ya que también están muertos, así finalizando la obra.

El espacio es interno, desván de un orfanato y el tiempo interno respeta la unidad temporal ya que la acción se inicia por la mañana y concluye por la noche, el tiempo externo es la postguerra con consecuencias para los vencidos. El lenguaje muestra la ingenuidad de los niños delatando su inocencia en las confusiones de algunas palabras pero el lenguaje de la monja es despiadado. Destaca el componente espectral como un recurso empleado que Lázaro solucionará.

Esta obra de algún modo demuestra el abandono y mirada hacia otro lado de los que fueron testigos y no actuaron y ese símbolo de ceguera remitente en Buero Vallejo le sirvió a Ripoll para traer luz y esperanza con un desenlace terrorífico.