La praxis marxista y la crítica nietzscheana a la realidad
Ser humano y praxis en Marx
Marx considera que el auténtico conocimiento es la praxis: la actividad teórico-práctica a través de la cual el hombre transforma la realidad. Sigue un proceso dialéctico que requiere utilizar el entendimiento (actividad teórica) para transformar racionalmente la realidad en la mente, y la sensibilidad activa (actividad práctica) que transforma empíricamente la realidad en algo racional de forma concreta. De esta forma, solo se podrá afirmar la verdad de lo pensado cuando el hombre lo haya realizado en el mundo. Toda teoría únicamente especulativa (abstracta) de la realidad es, por tanto, falsa.
El ser humano se realiza al cumplir la praxis: transformando la realidad y humanizándola por medio del trabajo. Es en el trabajo donde el ser humano se proyecta, se desarrolla, se relaciona con los demás y construye su sociedad. No hay, por tanto, ni “esencia” que deba ser realizada ni modelos previos.
La alienación y sus dimensiones
Para relacionarse, el hombre tiene que salir de sí, enajenarse. Esta enajenación se convierte en alienación cuando el trabajo, en lugar de realizar al individuo, lo cosifica y deshumaniza. Esta alienación tiene cuatro dimensiones:
- Respecto a la naturaleza: Se convierte en una mercancía que se compra y se vende.
- Respecto al trabajo: El proletario se enajena de su labor y del producto, que se vuelve ajeno y hostil.
- Respecto a la producción: El trabajador se convierte en un instrumento o pieza de una máquina.
- Respecto a las relaciones sociales: El hombre se aísla y compite con los otros, destruyendo los vínculos humanos.
Marx entiende que la alienación es el resultado de una sociedad injusta y desigual, por lo que aboga por la supresión de la propiedad privada.
La Cuestión Social y el Materialismo Dialéctico
La propuesta marxista es el materialismo dialéctico: materialismo porque toda realidad es material, y dialéctico porque está en constante transformación. Bajo el esquema de tesis, antítesis y síntesis, Marx conecta esta relación con la historia, entendida como un proceso de producción determinado por la realidad material.
Estructura y superestructura
Marx y Engels distinguen entre:
- Estructura: La base económica compuesta por las fuerzas productivas y los individuos implicados en los procesos productivos.
- Superestructura: La ideología y elementos no económicos que dependen del modo de producción.
Existe una relación dialéctica entre ambas, siendo la lucha de clases (proletariado frente a burguesía) el verdadero motor de la historia. El objetivo final es la superación del capitalismo mediante la revolución y la creación de una sociedad sin clases.
Conocimiento y crítica en Nietzsche
Nietzsche es conocido como uno de los filósofos de la sospecha, pues pretende desenmascarar el conocimiento como un modo de engaño. Critica la metafísica tradicional (desde Sócrates y Platón) por considerar la realidad como algo estático e inmutable, despreciando el devenir.
Lo apolíneo frente a lo dionisíaco
Nietzsche identifica dos dimensiones en la realidad:
- Lo apolíneo: Orden, medida, armonía y razón.
- Lo dionisíaco: Desorden, emoción, instinto e irracionalidad.
Para Nietzsche, la metafísica occidental es producto del resentimiento hacia la vida. Frente a esto, propone la Voluntad de Poder: la fuerza primordial que busca la superación personal y la afirmación de la vida en su carácter trágico y cambiante.
Perspectivismo y lenguaje
Nietzsche defiende el perspectivismo: no existe un conocimiento total, ya que la realidad se presenta a través de perspectivas individuales. Asimismo, critica el lenguaje como una convención social que elimina lo individual y cambiante, y denuncia que las ciencias positivas se han convertido en instrumentos de dominación al servicio del poder político.
Finalmente, introduce el concepto de eterno retorno como una llamada a vivir con tal intensidad que deseemos que cada instante se repita infinitamente. Este nuevo modo de entender la realidad da lugar al superhombre, un ser libre, autónomo y creador de sus propios valores.
