Evolución de la Economía Española durante el Siglo XIX
Economía española en el siglo XIX: Agricultura, industria y transporte
2.1. La agricultura y las transformaciones agrarias
Al iniciarse el siglo XIX, la agricultura seguía siendo la base de la economía española. Era una agricultura de bajo rendimiento, caracterizada por las «manos muertas» y dedicada en un 90% a la trilogía mediterránea, especialmente al trigo.
Para cambiar esta situación, los gobiernos liberales emprendieron reformas agrarias basadas en las desamortizaciones, destacando la eclesiástica de Mendizábal y la General de Madoz, junto con las leyes de desvinculación de mayorazgos. El objetivo era sustituir el confuso modelo de propiedad del Antiguo Régimen por el modelo de propiedad liberal, donde la tierra pasaba a ser propiedad privada, susceptible de compraventa, con el fin de crear una clase de medianos y pequeños propietarios afines al régimen liberal.
Sin embargo, los resultados no fueron los esperados:
- Déficit público: Las desamortizaciones sirvieron principalmente para atender el déficit de la Hacienda pública.
- Estructura latifundista: Se mantuvo la estructura latifundista, ya que las tierras desamortizadas fueron adquiridas por grupos sociales adinerados (alta burguesía y alta nobleza), excluyendo a los pequeños campesinos, que pasaron a ser jornaleros.
- Falta de innovación: Las reformas no mejoraron el rendimiento ni la diversificación. El cereal castellano siguió siendo el cultivo principal y el proteccionismo arancelario desincentivó la innovación.
- Impacto industrial: La agricultura no impulsó la industrialización al no generar excedentes de capital ni demanda de productos industriales debido al bajo poder adquisitivo del campesinado.
Hacia finales del siglo XIX, se produjo una progresiva reconversión del sector, fomentando el cultivo de productos frutales y hortícolas destinados a la exportación y una transferencia de población rural hacia el mundo urbano.
2.2. El proceso industrializador: los sectores industriales
La industrialización en España fue un proceso lento y tardío debido al bajo nivel de vida de la población, la ausencia de una agricultura próspera, la escasez de inversiones y energía, y una política proteccionista que frenó la competencia y la innovación.
El sector textil
En el siglo XVIII, el comercio con América permitió la acumulación de capital que facilitó el nacimiento de la industria textil algodonera en Cataluña durante el siglo XIX. La burguesía catalana modernizó sus industrias con nueva maquinaria, contando con el apoyo estatal mediante medidas proteccionistas. A finales del siglo XIX, la independencia de Cuba y Puerto Rico supuso un duro golpe para este sector.
Minería, fuentes de energía y siderurgia
A inicios del siglo XIX, la minería estaba estancada por la falta de demanda, capital y tecnología, además de una legislación que declaraba las minas propiedad de la Corona. La Ley de Bases sobre Minas de 1868 cambió este panorama al simplificar las concesiones e incentivar el capital extranjero. España comenzó a exportar plomo, mercurio, cobre y hierro.
La siderurgia española vivió tres etapas:
- Andalucía (Málaga): Producción inicial con carbón vegetal, lo que elevaba los costes.
- Asturias: Segundo foco gracias a sus cuencas carboníferas.
- País Vasco: Se impuso gracias a la calidad de su hierro y al capital acumulado por la exportación a Gran Bretaña. En 1902, nació Altos Hornos de Vizcaya.
Otras industrias destacadas fueron la mecánica, las navieras, la industria agroalimentaria (harineras, vinos), la química y la eléctrica.
2.3. Transportes y comunicaciones
España presentaba una red de comunicaciones deficitaria debido a su accidentada geografía y falta de vías fluviales, lo que aislaba los mercados. El transporte marítimo mejoró con la ampliación de puertos y la navegación a vapor.
La verdadera revolución llegó con el ferrocarril:
- Inicios: En 1844 se inauguró la línea Barcelona-Mataró. Se optó por un ancho de vía superior al europeo por razones técnicas.
- Ley de Ferrocarriles de 1855: Impulsó la construcción mediante sociedades anónimas y subvenciones estatales, atrayendo capital francés.
- Crisis y expansión: La crisis de 1866 frenó el ritmo, pero tras su superación, la red se duplicó, generando efectos positivos sobre la economía nacional.
