Relación de Kant con Otros Autores Clave

En su reflexión sobre el problema del conocimiento, Immanuel Kant realiza un importante esfuerzo de síntesis entre el racionalismo y el empirismo, posiciones dominantes en el panorama filosófico de los siglos XVII y XVIII.

El Problema del Conocimiento: Idealismo y Subjetividad

Kant, al igual que Descartes y Hume, rompe con la visión ingenua del conocimiento humano según la cual conocer es copiar la realidad tal como es. Subraya, por el contrario, que la realidad no existe independientemente del sujeto que la conoce: no conocemos el mundo tal como es, sino tal y como somos.

Idealismo Clásico (Descartes y Hume)

Descartes sostiene que el pensamiento es la primera de las evidencias. La realidad del mundo procede, a través de la idea de Dios, del pensamiento. Hume, en cambio, nos dice que la realidad existe en cuanto que es percibida por el sujeto, en la medida en que tiene impresiones de ella. En ambos casos, las cosas son, pues, contenidos de la mente. En síntesis, Descartes y Hume son idealistas porque creen que es el sujeto que conoce quien determina la realidad.

El Idealismo Trascendental de Kant

El idealismo de Kant va más lejos al plantear que el sujeto no percibe pasivamente el objeto de conocimiento, sino que impone unas condiciones que hacen posible el conocimiento, lo construye: es, pues, un sujeto activo. Es un idealismo trascendental, porque en la formación de la experiencia interviene una actividad organizadora del sujeto que sintetiza materiales que proceden de los sentidos.

Fenómeno, Noúmeno y el Giro Copernicano

El conocimiento es, a juicio de Kant, conocimiento de «fenómenos»; es decir, una mezcla de lo dado por los sentidos y de las formas cognitivas (espacio, tiempo y categorías) que aporta el sujeto. No podemos, por tanto, conocer la realidad en sí misma, lo «nouménico», ya que nuestra forma de conocer actúa como un filtro que nos impide el conocimiento de la realidad tal y como es.

La existencia de esas condiciones que hacen posible el conocimiento representa, según Kant, un «giro copernicano» del problema del conocimiento, que traslada su centro de interés de qué conocemos al cómo conocemos. Dicho de otro modo, lo que el sujeto conoce son sus propias ideas acerca de las cosas, no las cosas en sí mismas, que son incognoscibles.

Origen y Fundamento del Conocimiento: La Síntesis Racionalista-Empirista

El Racionalismo (Descartes)

En relación con el origen y el fundamento del conocimiento, Descartes sostiene que no todos los elementos que intervienen en el conocimiento tienen su origen en la experiencia, ya que poseemos ideas innatas, contenidos conceptuales de la razón que no provienen de la experiencia. La razón es, pues, el fundamento del conocimiento, que va construyéndose mediante un proceso intuitivo y deductivo.

El Empirismo (Hume)

Hume, por el contrario, considera que el punto de partida de todo conocimiento reside en la experiencia sensible, en nuestras impresiones, que, además de originar nuestras ideas, dan validez al conocimiento.

La Conciliación Kantiana

Kant intenta conciliar ambas posturas, al indicar:

Los conceptos sin contenidos son vacíos; las intuiciones sin conceptos, son ciegas.

Es decir, lo que conocemos es el resultado tanto de los contenidos o datos que nos proporcionan los sentidos como de la actividad organizadora de nuestra mente, que ordena de acuerdo con nuestra forma de conocer, con las formas «a priori» de la sensibilidad (espacio y tiempo) y las categorías o formas del entendimiento.

En síntesis, Kant coincide con Hume en que el conocimiento comienza con la experiencia, pero se diferencia de él en que considera que esos datos que recibimos de los sentidos los configuramos de acuerdo con unas estructuras cognitivas apriorísticas. Así, coincide con Descartes en la existencia de ideas innatas, pero se distancia de él en que no las vincula a contenidos del pensamiento, sino a formas cognitivas que aplicamos a los objetos para poder conocerlos.

Verdad y Límites Epistemológicos

La Verdad: Entre el Dogmatismo y el Escepticismo

Kant aborda la relación entre verdad y conocimiento desde una posición intermedia a las planteadas por Descartes y por Hume:

  • Descartes: Defiende el dogmatismo epistemológico, al asegurar que podemos acceder a un conocimiento objetivo y universal.
  • Hume: Adopta una posición escéptica, al afirmar que no es posible alcanzar verdades firmes y que solo podemos obtener un conocimiento probable.

Kant, como Descartes, afirma que es posible un conocimiento universal y necesario, pero es cauteloso y sostiene que nunca debe ser dado por definitivo e incuestionable, sino que debe ser continuamente revisado y sometido a crítica.

Los Límites del Conocimiento y la Metafísica

En cuanto a los límites del conocimiento, Kant coincide con Hume en que todo conocimiento tiene como límite la experiencia: solo podemos conocer lo que podemos percibir o experimentar. El conocimiento solo se puede referir a los fenómenos o, si se quiere, a contenidos referidos a elementos de la experiencia. En consecuencia, ambos filósofos afirman que no es posible la metafísica como ciencia.

La diferencia con Descartes es notable, pues este pensaba que el conocimiento es ilimitado, porque la razón, única fuente válida para acceder a él, es infinita si se usa adecuadamente.

La Metafísica como Postulado de la Razón Práctica

En su consideración de la metafísica, Kant sostiene también una posición intermedia entre Descartes y Hume: afirma que el ser humano no puede dejar de plantearse cuestiones que están más allá de los límites de la experiencia, como la libertad, la inmortalidad del alma y la existencia de Dios.

  • Kant: La metafísica, aunque no sea ciencia, es un saber racional que no se puede conocer, pero sí pensar, a partir de nuestra conducta moral. Las ideas metafísicas actúan como postulados de la razón práctica; es decir, como afirmaciones racionales no susceptibles de demostración (objetos de «fe racional»).
  • Descartes: Considera que la metafísica es ciencia, porque a sus contenidos se accede racionalmente, bien intuitiva o bien deductivamente.
  • Hume: Solo le asignaba a la metafísica un destino, el fuego exterminador, por ser una pseudociencia que no contiene más que falsedades y supercherías.

Filosofía Política y la Paz Perpetua

La filosofía de la historia y la esperanza en el progreso son temas principales de la obra Hacia la paz perpetua. El pacifismo kantiano hunde sus raíces en Saint Pierre y Rousseau. Kant cree que la paz no dependerá de una liga de príncipes (Saint Pierre) sino más bien de una Europa de los pueblos (Rousseau).

La Constitución Republicana

El orden político más favorable a la paz es, según Kant, la constitución republicana. Esta es heredera de Hobbes, Locke y Rousseau, y debe respetar los siguientes derechos y principios:

  • Derechos Fundamentales: Libertad (Rousseau), igualdad (sumisión al soberano, Hobbes) y ciudadanía (el individuo es colegislador, Rousseau).
  • Principio de Representatividad: Kant no está de acuerdo con la democracia directa de Rousseau y prefiere el modo representativo de Locke.
  • Separación de Poderes: Principio tomado de Montesquieu.

En el orden internacional, Kant apuesta por una Federación de Estados que respeten la voluntad popular, al igual que Rousseau, para orientar la historia de la humanidad hacia la paz.

El Rol del Filósofo

Respecto al papel del filósofo, Kant no cree, como Platón, que el filósofo deba gobernar, sino que debe ser una especie de consejero al que el monarca debe escuchar y garantizar su libertad de expresión.