La Edad Media

Límites cronológicos

Empieza con la caída del Imperio romano de Occidente. Termina en 1453, cuando los turcos toman Constantinopla; con la caída de Constantinopla termina el Imperio romano de Oriente (siglo XV). En el siglo XIV se inicia la separación más marcada entre razón y fe, proceso que culminará con pensadores como Guillermo de Ockham.

Características

El problema fundamental de la Edad antigua fue la naturaleza, pero progresivamente ese problema fue sustituido por Dios. Así, los últimos siglos de la Edad antigua pueden considerarse como un intento de racionalizar la religión: el neoplatonismo, por ejemplo, tuvo que enfrentarse con el cristianismo.

Las religiones grecolatinas se fundaban en el mito; las nuevas religiones se fundamentan en hechos y en personas. En el cristianismo la palabra es difundida por Jesús, es la palabra de Dios, y surge así la tensión entre la razón y la fe. La palabra se almacena en los libros sagrados. Esta tensión perdura durante toda la Edad Media.

El nuevo pensamiento es la misma filosofía antigua interpretada bajo la influencia de las nuevas religiones. Las religiones del Libro son tres: judaísmo, cristianismo e islamismo. Todas ellas toman las filosofías antiguas y las interpretan a la luz de sus textos sagrados. En este momento conviven dos formas de conocimiento y prevalece la palabra de Dios; por lo tanto surge la teología que orienta la filosofía. La filosofía queda al servicio de la teología y surge un orden jerárquico entre los saberes:

  • Teología
  • Filosofía
  • Trivium: gramática, retórica y dialéctica
  • Cuatrivium (quadrivium): aritmética, geometría, astronomía y música

Maestros medievales

Los modelos clásicos son Platón y Aristóteles, pero ambos son transformados para adaptarlos a la teología y servir a su explicación. La teología sirve para interpretar la revelación. Entre los maestros y tradiciones que influyeron destacan:

  • Bernard de Chartres (metáfora atribuida): «Platón y Aristóteles son los gigantes sobre cuyas espaldas caminan los enanos medievales», lo que expresa cómo los pensadores medievales se apoyaban en la herencia clásica para descubrir nuevas cosas.
  • Cassiodoro (muere en 570): autor y compilador que transmitió saberes antiguos. Escribió cartas y obras destinadas a conservar la herencia clásica y cristiana.

De estos pensadores se conoce lo siguiente:

  • Platón: su influencia llega a través del neoplatonismo y de obras transmitidas como las Enéadas de Plotino (difundidas por Porfirio) y a través de San Agustín. La única obra de Platón ampliamente traducida al latín en época tardía fue Timeo, traducida por Calcidio, que representa una historia natural del surgimiento del mundo y de las sombras.
  • Aristóteles: en la Edad Media se le nombra y se le conoce a través de comentaristas y obras intermedias; muchas obras aristotélicas se difunden plenamente en el siglo XII mediante las escuelas de traductores. También circuló la Isagoge de Porfirio, que introducía la lógica (lógica vetus).

Problemas medievales

  • Dios: el problema de probar la existencia de Dios, la esencia divina y los caminos para llegar a Él. Es un problema complejo y central.
  • Relación entre razón y fe: antes de Cristo la filosofía era la principal fuente de conocimiento; tras la revelación surge una nueva fuente (la Revelación) y, con ella, el problema de conciliar ambas vías para conocer la verdad.
  • Dios y el mundo: viene dado por la revelación. Dios crea el mundo desde la eternidad; la relación entre creador y mundo plantea múltiples cuestiones ontológicas y teológicas.
  • El problema de los universales: un universal es aquello que se predica de muchos (por ejemplo, hombre, animal). Las posiciones principales fueron: nominalismo (es un nombre), conceptualismo (es un concepto) y realismo (es una realidad). Esta discusión se proyecta también en el problema de Dios y en la distinción entre esencia y existencia.
  • Predestinación: la tensión entre la libertad humana y el conocimiento divino del destino de los hombres.
  • Relación entre poder político y religioso: la tensión entre el poder del emperador y el poder del papa; tradicionalmente se consideró que el poder del papa estaba por encima del del emperador.

División de la Edad Media (periodización)

A grandes rasgos se pueden distinguir fases y acontecimientos relevantes:

  • Patrística (hasta siglo V): coexistencia de tres religiones —judía, islámica y cristiana— y protagonismo de los padres de la Iglesia. Con San Agustín se cierra esta etapa.
  • V–VIII: época de recopilación de documentos. Tras la caída del Imperio romano, los pueblos bárbaros provocaron la pérdida de muchos textos; en esta etapa se recopilan obras de Platón, enciclopedias y fragmentos de Aristóteles. San Isidoro de Sevilla compila saberes en la obra Etimologías.
  • VIII–X: etapa sin personajes universalmente dominantes, pero con el renacimiento carolingio (renacimiento de Carlomagno). Se inician escuelas que recuperan la cultura en Europa. Destaca Juan Escoto Eriúgena.
  • XI: San Anselmo formula el argumento ontológico sobre la existencia de Dios.
  • XII: surgen dos corrientes relevantes: la dialéctica y la mística. Pedro Abelardo es figura central en la dialéctica y la lógica (su relación con Eloísa es famosa y forma leyenda literaria). San Bernardo representa la corriente mística, que enfatiza la voluntad y el amor: «lo importante es la voluntad y el amor; no se conoce lo que no se ama».
  • XIII (plenitud de la Edad Media): Aristóteles es estudiado y difundido por figuras como Alberto Magno (maestro de Tomás de Aquino). Tomás de Aquino desarrolla la síntesis tomista que integra gran parte de la filosofía aristotélica dentro de la teología cristiana.
  • XIV: Juan Duns Escoto inicia aportes importantes en la relación entre razón y fe; surge con fuerza la separación entre ambas que culminará con pensadores como Guillermo de Ockham.

San Agustín de Hipona

San Agustín tiene una personalidad rica y enérgica, que atrae por la profundidad de su pensamiento y por su intensa búsqueda de la verdad. Está situado en el punto de inflexión entre dos mundos: el mundo antiguo (filosofía pagana y clásica) y el mundo cristiano medieval; el cristianismo recibe una fuerte influencia del platonismo. Su pensamiento recibe el nombre de agustinismo.

No fue un filósofo sistemático en el sentido racionalista moderno; no dejó un sistema ordenado, pero sí puede considerársele filósofo porque la búsqueda de la sabiduría —entendida como búsqueda de la verdad— impregna toda su obra y orientó su vida.

Para San Agustín la verdad no es la alétheia griega en un sentido puramente abstracto, sino la verdad cristiana, la verdad que salva y que plenifica a quien la busca con todas sus fuerzas, concediéndole la pacífica posesión de un bien absoluto y personal.

Biografía intelectual esencial: fue educado en la fe cristiana por su madre, Santa Mónica; la perdió durante un tiempo, se dedicó a la retórica y luego abrazó el hedonismo. Más tarde pasó al maniqueísmo (dos principios: uno que origina el bien y otro que origina el mal), lo abandonó y abrazó el escepticismo; de éste concluye que si piensa existe («si pienso, soy»), lo que le permite recuperar una certeza. Posteriormente se aproxima al neoplatonismo y, finalmente, retorna a la fe cristiana.

Su obra

Entre sus obras más conocidas figura Sobre la Trinidad y, de forma destacada, las Confesiones.

Razón y fe según San Agustín

En San Agustín razón y fe se unen. Es teólogo y filósofo a la vez. No considera la filosofía inferior ni ve necesidad de separar radicalmente razón y fe. Para él la verdad es una y su comprensión es doble: la inteligencia y la creencia son complementarias y se apoyan mutuamente. Algunas fórmulas con las que resume su posición son:

  • «Entiende para creer, cree para entender».
  • «Anhelé ver con mi inteligencia lo que creía con mi fe».
  • «Creo todo lo que entiendo, mas no entiendo todo lo que creo» (la primacía, para él, la tiene la fe, porque la razón tiene límites).

Síntesis: la búsqueda incansable del conocimiento es la captación y el disfrute de la verdad; quien la encuentra alcanza la felicidad y la paz. La meta de la búsqueda agustiniana es triple: Dios, el alma y la verdad.

Escuelas

En la Edad Media se desarrollaron distintos tipos de escuelas que garantizaron la transmisión y enseñanza del saber:

Escuela monacal

Las primeras se formaron en Irlanda por los benedictinos en el siglo X; en el siglo XI proliferaron los monjes cluniacenses y en el siglo XII los cistercienses. Dos escuelas monásticas destacadas fueron la de Bec (norte de Francia) y Montecasino (Italia), lugar donde estuvo internado Tomás de Aquino. Cada monasterio tradicionalmente organizaba su propia escuela, situadas en claustros y patios interiores, donde se impartían las distintas lecciones.

Escuelas episcopales

Son las creadas por los obispos; el obispo, jefe de una diócesis, ejercía su labor desde la catedral. En la catedral había un claustro donde se formaban estas escuelas. En Salamanca, por ejemplo, en la catedral vieja se formó una de estas escuelas. El delegado que dirigía la escuela era el canciller, representante del obispo. Allí donde había una catedral, solía haber una escuela. Surgen cuando a los clérigos se les hace llevar una vida común y, de ese modo, pueden impartir clases públicamente.

Escuelas palatinas

Son las escuelas organizadas en palacios. Los primeros fueron los reyes y las más importantes fueron las asociadas a Carlomagno, como la capilla de Aquisgrán. Estas escuelas tuvieron trascendencia pero estaban abiertas principalmente a cortesanos y miembros del círculo real.