Escultura Barroca: La Escuela de Valladolid y Gregorio Fernández

La escultura barroca española del siglo XVII continúa empleando la madera policromada. El mármol prácticamente se abandona como consecuencia de la escasa importancia de la escultura funeraria.

Se cultiva la escultura de retablo y adquiere gran desarrollo la de carácter procesional. En el primer tercio del siglo XVII, las procesiones cobran gran importancia como espectáculos a cielo abierto cuyo centro es la imagen escultórica, lo que acentúa valores expresivos propios del estilo barroco.

El siglo XVII es el de los grandes imagineros vallisoletanos y andaluces, y cuando cristaliza la iconografía de la Inmaculada. La escuela de Valladolid, tras su declive a finales del siglo XVI, cobra nuevo vigor con Gregorio Fernández, cuyo principal interés es representar la realidad de la manera más directa posible. Impulsado por el naturalismo, recrea los desnudos con gran detalle, mientras que los ropajes presentan un convencionalismo similar a los primitivos flamencos, con pliegues en grandes ángulos y contraángulos que crean fuertes contrastes de claroscuro.

En el Cristo Yacente, uno de sus temas más repetidos, el cuerpo yace pesadamente, con el pecho levantado y la cabeza inclinada. Es un desnudo de gran perfección anatómica. El estatismo se rompe por el juego de direcciones en hombros y caderas. La fuerza expresiva se logra con rasgos alargados, regueros de sangre, ojos entreabiertos, boca sedienta y mechones de cabello sobre el rostro. Los pliegues del sudario son muy angulosos. Fue una figura muy demandada y repetida.

La Escuela Sevillana

En Andalucía, la escuela más floreciente en la primera mitad del siglo XVII es la sevillana.

  • Juan Martínez Montañés: Gran maestro de la escuela, presenta un sentido clásico frente a las estridencias de Gregorio Fernández. En el Cristo de la Clemencia no hay dramatismo, apenas sangre ni sufrimiento. Está concebido para ser visto en alto, estableciendo relación con el fiel.
  • Juan de Mesa: Discípulo de Martínez Montañés, es escultor de imágenes procesionales y aporta mayor dramatismo. En Jesús del Gran Poder, talla de vestir, destaca el cuerpo encorvado bajo el peso de la cruz.
  • Francisco Ruiz Gijón: Último gran escultor de la escuela sevillana, realiza el Cristo de la Expiración (el Cachorro), donde destaca el movimiento ascendente y el paño de pureza agitado.
  • Luisa Roldán (1652-1704): Hija de Pedro Roldán, se especializó en la talla en madera de imágenes religiosas. Alcanzó gran prestigio y trabajó en las Cortes de Carlos II y Felipe V.

Francisco Salzillo (1703-1783)

Salzillo nace en 1707, hijo de Nicolás Salzillo. Fue un escultor plenamente identificado con el medio cultural y religioso que le rodeaba. Su formación quedó configurada por la fusión de la tradición escultórica hispánica con la atmósfera napolitana.

Obras destacadas:

  • Virgen de las Angustias (1741): Representa un momento de gran tensión emocional.
  • La Sagrada Familia (1735): Rompe la forma triangular de origen rafaelesco con rasgos amables.
  • San Jerónimo Penitente (1755): Escultura capital que destaca por su desnudo anatómico y vida interior.

Sus Pasos para la Cofradía de Jesús Nazareno de Murcia (como La Caída, La Oración en el Huerto o La Última Cena) muestran la trama de la Pasión con gran definición de caracteres. Asimismo, destaca su labor en el Belén de la familia Riquelme, combinando tradición belenista con gusto rococó.

Características Generales de la Pintura Barroca

Como arte figurativo, la pintura barroca participa de los caracteres de la escultura: naturalismo, afán de movimiento y gusto por lo efectista. Se representa la realidad con crudeza, dando importancia al bodegón y a las escenas religiosas tratadas como vida cotidiana.

  • Luz y Color: La luz adquiere gran importancia, creando fuertes contrastes de claroscuro. Se desarrolla la perspectiva aérea y predomina el color sobre el dibujo.
  • Composición: Se sustituye el esquema triangular renacentista por líneas diagonales u oblicuas.

Barroco Italiano: Caravaggio

Michelangelo Merisi (Caravaggio) es considerado uno de los primeros grandes artistas del Barroco. Su obra se caracteriza por un naturalismo directo y un uso violento de la luz. Obras como la Vocación de San Mateo, la Conversión de San Pablo o la Crucifixión de San Pedro muestran su ruptura con el idealismo renacentista, utilizando escenas contemporáneas y una cruda representación de la soledad y la muerte.

Pintura Flamenca y Holandesa

  • Rubens (1577-1640): Maestro del movimiento y la abundancia. En obras como el Tríptico del Descendimiento o Las Tres Gracias, destaca por sus formas voluptuosas y carnes nacaradas.
  • Rembrandt (1606-1669): El más importante de Holanda. Destaca por sus autorretratos, el uso magistral del claroscuro y obras maestras como La Ronda de Noche.

Arquitectura Barroca

Frente al equilibrio renacentista, se impone el gusto por los contrastes cromáticos y lumínicos. Las plantas se vuelven ovales o mixtilíneas, los muros se ondulan y se multiplican los elementos decorativos (horror vacui).

Maestros del Barroco Italiano

  • Carlos Maderno: Responsable de la fachada y la transformación de la basílica de San Pedro en cruz latina.
  • Gian Lorenzo Bernini: Protagonista del Barroco con obras como el Baldaquino de San Pedro, la iglesia de San Andrés del Quirinal y la monumental Plaza de San Pedro.
  • Francesco Borromini: Representa el máximo dinamismo con fachadas onduladas y plantas complejas, como en San Carlos de las Cuatro Fuentes.