Evolución Política y Social de España: Siglo XX y Transición
La Transición: Alternativas políticas tras la muerte de Franco
La transición es una nueva etapa histórica que comienza con la muerte de Franco y lleva a España a establecer un nuevo Estado democrático.
Alternativas políticas y el papel del Rey
Tras la muerte de Franco, las únicas alternativas políticas eran:
- La continuidad del régimen franquista (defendida por los «búnker»).
- La liberalización política a partir de las leyes e instituciones del franquismo (evolución hacia la democracia).
- La ruptura democrática (terminar con el régimen franquista y construir una verdadera democracia).
El rey Juan Carlos I, de acuerdo con lo establecido en la Ley Orgánica del Estado, asumió la jefatura de Estado y juró lealtad a los principios del Movimiento y a las Leyes Fundamentales del régimen. Sus intenciones representaban una incógnita, aunque en su discurso dejó entrever una voluntad democrática. Juan Carlos I contribuyó de forma esencial para restaurar la democracia en España y renunció al enorme poder personal heredado de Franco.
El Gobierno de Adolfo Suárez
En el gobierno, el rey mantuvo como presidente a Arias Navarro, pero este fue incapaz de llevar a cabo una reforma política liberal. El talante represivo del Gobierno de Arias Navarro quedó patente en los sucesos de Vitoria. La incapacidad de Arias Navarro para impulsar una reforma política hizo que el rey le invitara a dimitir.
El Rey eligió a Adolfo Suárez como nuevo presidente. Esta elección generó descontento general por considerarse como un político de segunda fila y por su vinculación con el Movimiento Nacional. Suárez formó un gobierno con reformistas franquistas. En su primera declaración de gobierno se reconocieron los derechos y libertades fundamentales y se anunció una amnistía política y la convocatoria de elecciones generales.
La Ley para la Reforma Política y el camino a la democracia
En 1976, se publicó la Ley para la Reforma Política. Se trataba de una ley de carácter transitorio, con rango máximo de Ley Fundamental, en la que se establecía el procedimiento para la creación de unas nuevas Cortes, elegidas por sufragio universal y directo. Una amplia mayoría votó a favor de esta ley, estableciendo así lo que se denominó su “harakiri”. La vía reformista hacia la democracia, desde la legalidad franquista, se había impuesto definitivamente.
El camino hacia la democracia no fue fácil por el recrudecimiento del terrorismo, tanto de extrema derecha (AAA) como de ETA (antifranquistas y antiespañoles) y GRAPO. Este terrorismo generó un descontento entre los militares, véase en la Operación Galaxia (1978) o en el golpe de Estado de Tejero (23F de 1981). El clima de tensión se agudizó en 1977 debido a la matanza de Atocha y los atentados de GRAPO y ETA. A pesar del terrorismo, en 1977 se promulgó la Ley Electoral. El único problema era que se prohibió la legalización del PCE con el pretexto de que pretendía implantar un sistema totalitario. En el denominado “Sábado Santo Rojo” de 1977 se legalizó el PCE y la reacción fue el rechazo del Ejército.
Las elecciones de 1977 y la Constitución de 1978
Las primeras elecciones democráticas se celebraron en 1977 y las principales fuerzas políticas que obtuvieron representación fueron:
- UCD: creación de Suárez con una ideología de centro-derecha moderada; obtuvieron el triunfo sin mayoría absoluta.
- PSOE: bajo dirección de Felipe González, era el principal partido de la oposición.
- Alianza Popular: denominada como la derecha política.
- PCE: partido poco renovado.
- Nacionalismos: catalán (ERC, PDC) y vasco (PNV).
Tras las elecciones, el rey encomendó a Suárez formar su segundo gobierno, un primer gobierno democrático. Se publicó la Ley de Amnistía de 1977, por la que pusieron en libertad a los presos de ETA y GRAPO. Esta ley se publicó a modo de superar el pasado e iniciar una nueva etapa de reconciliación nacional.
En cuanto a la economía, se aplicaron los Pactos de la Moncloa, planes de estabilización económica orientados a frenar la inflación y estabilizar los precios. Se alcanzó un consenso en cuanto al modelo de economía social de mercado. Los resultados previstos solo se cumplieron en parte: se disminuyó la inflación, pero no el paro.
Los favorables resultados electorales obtenidos por las formaciones nacionalistas obligaron al Gobierno de Adolfo Suárez a afrontar de forma inmediata el problema de las autonomías. Se restableció la Generalitat de Cataluña y se constituyó el Consejo General Vasco.
La Constitución de 1978 enuncia la sustitución de un régimen dictatorial por otro democrático y representativo. Establece una monarquía parlamentaria y define la organización territorial como un Estado unitario de las autonomías, reconociendo la indisoluble unidad de la nación española junto a un amplio margen de autonomía para las comunidades históricas.
La creación del Estado franquista
Acabada la guerra, se estableció un sistema político basado en una dictadura personal: el franquismo (1939-1975). Se divide en tres etapas:
- Triunfo y asentamiento (1939-1959): Caracterizada por la represión y el aislamiento internacional.
- Desarrollismo económico (1959-1973): Suavización de la represión, Ley de Prensa e Imprenta y crecimiento económico.
- Crisis final (1973-1975): Inestabilidad política, declive de Franco y recesión económica.
El franquismo se apoyó en grupos como los monárquicos, la Falange (FET de las JONS) y los católicos (ACNP y Opus Dei). Sus apoyos sociales fueron las clases medias, la oligarquía capitalista, el ejército y el clero.
Política económica y transformaciones sociales
La política económica inicial fue la autarquía, caracterizada por un rígido intervencionismo estatal y la creación del INI. El fracaso de este modelo llevó a la creación del Plan de Estabilización de 1959, impulsado por los “tecnócratas” del Opus Dei, que permitió la apertura al exterior y el crecimiento económico mediante los Planes de Desarrollo.
Socialmente, España pasó de una sociedad polarizada y atrasada a una estructura más compleja con el aumento de la clase media, el fenómeno del turismo y la emigración a Europa, lo que provocó un cambio de mentalidad hacia valores más europeos.
La oposición a la dictadura y la crisis final
La oposición al régimen evolucionó desde la resistencia guerrillera (maquis) hasta la conflictividad laboral (Comisiones Obreras) y la agitación universitaria. Tras el asesinato de Carrero Blanco en 1973, el régimen entró en una fase de inestabilidad terminal, marcada por la crisis del petróleo, la presión internacional y la creciente oposición democrática.
La Segunda República y el Bienio Reformista
Tras la dimisión de Primo de Rivera y la caída de la monarquía en las elecciones municipales de 1931, se proclamó la Segunda República. La Constitución de 1931 estableció un Estado laico, democrático y con una amplia declaración de derechos. El Bienio Reformista (1931-1933), liderado por Manuel Azaña, impulsó reformas religiosas, educativas, sociales, agrarias y militares que encontraron una fuerte resistencia en los sectores conservadores.
El Gobierno Radical-Cedista y el Frente Popular
El triunfo de la CEDA y el Partido Radical en 1933 inició un periodo de «rectificación» de las reformas anteriores. La Revolución de Asturias de 1934 y su posterior represión polarizaron la vida política. En 1936, el triunfo del Frente Popular restauró las reformas, pero el clima de violencia política y social desembocó en la preparación del alzamiento militar.
La Guerra Civil: Sublevación y dimensión internacional
La Guerra Civil (1936-1939) fue el resultado de una profunda división social y política. El alzamiento militar, iniciado el 17 de julio de 1936, contó con el apoyo de la Alemania nazi y la Italia fascista, mientras que la República recibió ayuda limitada de la URSS y México, debido a la política de «no intervención» de las democracias occidentales.
Fases militares y consecuencias de la Guerra Civil
La guerra se desarrolló en tres fases: los avances iniciales de los sublevados, la campaña del Norte y la batalla del Ebro, que supuso la derrota republicana. El conflicto dejó un saldo devastador de víctimas mortales, destrucción material y un exilio masivo de 500.000 españoles.
La dictadura de Primo de Rivera
En 1923, el general Primo de Rivera dio un golpe de Estado con el apoyo de Alfonso XIII. Su dictadura se dividió en un Directorio Militar y un Directorio Civil. A pesar de los éxitos económicos y el fin de la guerra de Marruecos, la falta de apoyos políticos y el rechazo social llevaron a su dimisión en 1930, iniciando la «dictablanda» que precedió a la República.
Prehistoria: Paleolítico y Neolítico
La prehistoria abarca desde la hominización hasta la escritura. El Paleolítico se caracteriza por grupos nómadas y la pintura rupestre cantábrica. El Neolítico, tras la glaciación, introduce la agricultura, la ganadería y la sedentarización, dando lugar a la pintura levantina.
Pueblos prerromanos y colonizaciones
La península fue habitada por Tartessos, celtas e íberos, y recibió la influencia de colonizaciones históricas: fenicios, griegos y cartagineses, que introdujeron el comercio y nuevas técnicas.
Conquista y romanización
La conquista romana (218-19 a.C.) integró a Hispania en el Imperio. La romanización fue un proceso de aculturación que dejó como legado el latín, el derecho romano, la urbanización y el cristianismo.
El reino visigodo
Tras la caída de Roma, los visigodos se establecieron en Toledo. Lograron la unificación territorial (Leovigildo), religiosa (Recaredo) y legislativa (Recesvinto con el Liber Iudiciorum), configurando una sociedad ruralizada y jerarquizada.
