Panorama de la Literatura Española del Siglo XX: Vanguardias y Evolución Narrativa
Las Vanguardias en Europa, España e Hispanoamérica
Los movimientos de vanguardia surgen, fundamentalmente, a partir de la Primera Guerra Mundial, en 1914, y se extienden, sobre todo, a lo largo de los años 20 y perviven durante la Segunda República española (1931-1939). El vanguardismo fue un movimiento artístico que apareció a principios del siglo XX en Francia. Su influjo se fue extendiendo a partir, fundamentalmente, de su difusión a través de revistas. A partir de ese momento, llegó de una forma muy fuerte a América, puesto que se unió el espíritu vanguardista de innovación y protesta al activismo obrero y a la crisis que sufrieron los proyectos colonialistas y expansionistas.
En el terreno literario, las vanguardias constituyeron pequeños grupos que se rebelan y quieren romper con lo establecido, crear un arte experimental e innovador, distinto, fuera de las normas, original y alejado de la tradición precedente y, para ello, recurren muchas veces a la provocación. Aunque está constituido por un gran número de tendencias con particularidades propias, sí que podemos ver unos rasgos comunes como la realización de un arte intelectual, dirigido a minorías. Esto convirtió a las obras en algo bastante hermético. El irracionalismo está muy presente en los textos de las vanguardias (influencia de Freud); les interesa un arte espontáneo y que potenciara la imagen.
Principales Movimientos Vanguardistas o Ismos
Entre los principales movimientos vanguardistas o ismos, así llamados porque todos contienen este sufijo, encontramos:
- El futurismo: Surge en Italia con Marinetti. Es claro su rechazo al Romanticismo (“Matemos el claro de luna”). Los futuristas sienten fascinación por lo urbano, el deporte, las nuevas tecnologías y lo mecánico (son los años en los que surgen el cine, el automóvil, el avión…).
- El cubismo: Nace en el mundo de la pintura (Picasso, Juan Gris). Los cubistas observan la realidad a través de la yuxtaposición de planos, lo que lleva a descomponer el mundo en figuras geométricas. Un ejemplo claro de esto son los caligramas de Apollinaire.
- El dadaísmo: Lo fundó el rumano Tristan Tzara. Los dadaístas reivindicaban la negación total de lo establecido. Reclaman una expresión original, fuera de toda lógica, que roce el absurdo (su propio nombre está construido con una onomatopeya, “dadá”, que representa el balbuceo de un niño).
- El surrealismo: Fue el ismo que más repercusión tuvo en el arte español. Su fundador fue André Breton y, como se proclama en sus Manifiestos, se sienten muy atraídos por el universo de los sueños (Freud), puesto que reflejan lo inconsciente y el mundo de los instintos. Usan símbolos, imágenes y la escritura automática, aunque resulte incoherente.
- El ultraísmo: Surge en España, con Cansinos-Assens como guía, y supone una síntesis de otros ismos. La metáfora se renueva y se plasma en los caligramas. Autores como Guillermo de Torre y Jorge Luis Borges siguieron los principios ultraístas.
- El creacionismo: Llegó a España a través del chileno Vicente Huidobro. Los creacionistas creían que el poema constituía una realidad propia y atribuían al poeta cualidades casi divinas de creación.
Ramón Gómez de la Serna y la Vanguardia Hispana
Ramón Gómez de la Serna es esencial, puesto que a él se le debe ser el introductor en España de las vanguardias, gracias, entre otras cosas, a su revista Prometeo y a las tertulias que organizaba en el café Pombo de Madrid. Es un escritor tan ecléctico y difícil de clasificar que no es extraño que creara su propio ismo: el “Ramonismo”. Su producción es abundante y cultivó muchos géneros, con obras tan interesantes como Automoribundia, o sus célebres greguerías: breves chispazos que tratan de sorprender por su ingenio, que él mismo definió con esta fórmula: metáfora + humor. Son el mejor ejemplo de esa idea del arte como algo lúdico e intrascendente.
Importantes poetas hispanoamericanos, desde Rubén Darío, aportaron valiosísimas creaciones vanguardistas, como el peruano César Vallejo quien, en su obra Trilce, pudo plasmar su visión caótica del mundo e, incluso, el célebre poeta Pablo Neruda; a pesar de que él renegó del vanguardismo, la influencia del mismo se percibe en obras tan importantes como Residencia en la tierra.
La Generación del 27: Características y Trayectoria Poética
Durante la Segunda República se favoreció el desarrollo de la creación en diversos campos, lo que dio lugar a un periodo que, por su brillantez, se ha denominado Edad de Plata. Sin embargo, el triunfo del fascismo en Europa alentó la sublevación militar de 1936 que desencadenaría la terrible Guerra Civil española (1936-39), que termina con el fin de la República y la imposición de una dictadura católica, anticomunista y conservadora. Esto obliga a muchos artistas a partir al exilio, donde continuaron su actividad artística y literaria.
Dámaso Alonso incluye dentro de esta generación a Gerardo Diego, Pedro Salinas, Jorge Guillén, Federico García Lorca, Rafael Alberti, Vicente Aleixandre, Luis Cernuda, Manuel Altolaguirre y Emilio Prados, aunque hay muchos más autores y autoras que la componen, como el interesante grupo de Las Sinsombrero (María Teresa León, Ernestina de Champourcín, Rosa Chacel, Concha Méndez…).
En torno a 1927 se publican algunas obras importantes de estos autores, afines estéticamente, pero con un estilo propio y unidos por una gran amistad y respeto. Tuvo un papel fundamental la Residencia de Estudiantes de Madrid, en la que residieron y donde se propició su desarrollo artístico. Realizan varios actos públicos en grupo, el primero en 1927, como el célebre Homenaje a Don Luis de Góngora, poeta al que admiran muchísimo por su audacia formal. Aunque no solo escribían poesía, este es el género que interesa a todos. En 1932 se publica la obra colectiva coordinada por Gerardo Diego, Poesía española. Antología 1915-1931, en la que cada poeta expone su propia estética, aunque también dan a conocer sus obras a través de varias revistas.
Evolución y Estilo de la Generación del 27
Es fundamental tener en cuenta su eclecticismo, pues consiguieron equilibrar la tradición española popular y culta con lo más novedoso (las vanguardias). Admiran y consideran maestro a Juan Ramón Jiménez, pero no aceptan su actitud egocéntrica de aislamiento y simpatizan con Ortega y Gasset y la teoría estética para minorías. Estos autores tuvieron una evolución similar:
- En un primer momento, admiran la poesía pura, sienten predilección por la imagen y la metáfora, y es clara la influencia de Góngora.
- Luego, incorporan las vanguardias a su poesía, especialmente el surrealismo.
- A partir de 1930, tomaron posturas políticas y deciden fijarse más en el hombre y en su auténtica realidad, influyendo en esto la visita a España del poeta Pablo Neruda.
- Finalmente, tras estallar la guerra, muchos tuvieron que partir al exilio.
Autores Clave y sus Obras
- Pedro Salinas: El tema del amor como medio para conocer la esencia de la existencia es relevante en su trilogía: La voz a ti debida, Razón de amor y Largo lamento.
- Jorge Guillén: Estilo sencillo pero condensado e intenso, recogido en Aire nuestro.
- Gerardo Diego: Osciló entre la vanguardia y el clasicismo, con obras como Alondra de verdad, Imagen y Manual de espumas.
- Vicente Aleixandre: Premio Nobel de Literatura, maestro del verso libre. Su obra evolucionó hacia el surrealismo en Espadas como labios o La destrucción o el amor.
- Rafael Alberti: Poesía de gran musicalidad, desde Marinero en tierra hasta el surrealismo de Sobre los ángeles y su posterior poesía social en El poeta en la calle.
- Luis Cernuda: Su obra gira en torno al choque entre la realidad y el deseo, título del volumen que recoge toda su poesía: La realidad y el deseo.
- Federico García Lorca: Capaz de crear un mundo poético con símbolos recurrentes en Romancero gitano, Poeta en Nueva York, Llanto por Ignacio Sánchez Mejías o Sonetos del amor oscuro. Como dramaturgo, renovó el teatro con obras como Bodas de sangre, Yerma y La casa de Bernarda Alba.
La Novela Española de 1939 a 1975
Tras la Guerra Civil se impone la durísima dictadura de Francisco Franco, marcada por la censura, el exilio de importantes autores y el aislamiento internacional. En los primeros momentos, las narraciones mostraban un tono muy pesimista (posguerra), aunque a veces se intentaba escapar mediante el humor, como en El bosque animado de Wenceslao Fernández Flórez.
Del Tremendismo al Realismo Social
La obra de Camilo José Cela, La familia de Pascual Duarte (1942), marca el surgimiento de una narrativa centrada en personajes marginados y frustrados. En esta línea destacan también Nada de Carmen Laforet y La sombra del ciprés es alargada de Miguel Delibes.
Desde 1950 surge el realismo objetivo, que considera la literatura como un medio de comunicación crítica. Se utiliza el objetivismo, donde el narrador es un observador neutral. Ejemplo de esto es El Jarama (1955) de Rafael Sánchez Ferlosio. Por otro lado, el realismo crítico se centra en los aspectos injustos de la vida, siendo el mejor ejemplo La colmena (1951) de Camilo José Cela.
La Renovación de los Años Sesenta
A partir de los sesenta, autores como Luis Martín-Santos con Tiempo de silencio inauguran una etapa de innovación estructural (ruptura de la linealidad, perspectivismo), influenciada por el boom hispanoamericano. Otros autores que se sumaron a esta renovación fueron Miguel Delibes con Cinco horas con Mario y Juan Marsé con Últimas tardes con Teresa.
La Novela Española a partir de 1975: La Renovación
Tras la muerte de Franco en 1975 y la llegada de la democracia, la novela se convierte en el género de más éxito, caracterizada por una gran libertad estética y la influencia de los medios audiovisuales. Los novelistas de los 70 (Juan Benet, Juan y Luis Goytisolo, Torrente Ballester, Juan Marsé) sentaron las bases para las nuevas generaciones.
Tendencias y Autores Contemporáneos
Encontramos un resurgimiento de la literatura de género (policiaca, histórica, erótica) con autores como Manuel Vázquez Montalbán y su detective Carvalho. También aparece un relevante grupo de escritoras como Esther Tusquets, Rosa Montero y Almudena Grandes.
Entre los narradores actuales más destacados encontramos a:
- Eduardo Mendoza: Con un estilo personal y humorístico en La ciudad de los prodigios.
- Javier Marías: Muy reconocido internacionalmente por obras como Mañana en la batalla piensa en mí.
- Juan José Millás: Quien explora la realidad como un mundo fantástico.
- Antonio Muñoz Molina: Centrado en la memoria y lo autobiográfico (El invierno en Lisboa).
También es importante resaltar a Julio Llamazares, José María Merino, Gustavo Martín Garzo, Javier Cercas, Ignacio Martínez de Pisón y Elvira Lindo, quienes continúan enriqueciendo el panorama narrativo actual.
