La narrativa hispanoamericana en la primera mitad del siglo XX

La primera mitad del siglo XX se caracteriza por el continuismo de la línea realista del siglo anterior. En este periodo se desarrollaron la novela regionalista, que describe la grandeza de la naturaleza; la novela social, que denuncia la explotación del indio; y la novela de la Revolución mexicana. En esta etapa destaca Horacio Quiroga y su obra Cuentos de la selva.

La renovación narrativa de los años 40

En los años 40 se inició un nuevo periodo de la novela hispanoamericana, cuyas características principales son:

  • El narrador omnisciente deja paso al narrador protagonista, testigo o personaje.
  • Se rompe la línea temporal mediante recursos como las historias paralelas o los saltos en el tiempo (prolepsis y analepsis).
  • El lenguaje usa una prosa muy cuidada, donde cobra especial relevancia el monólogo interior.
  • Los temas giran en torno a los problemas existenciales y sociales, junto a la irrupción del “realismo mágico”. Este término surgió en 1925 y se aplica al mundo americano como la fusión de magia y fantasía que se mezclan con la realidad. Alejo Carpentier fue quien lo utilizó para denominar a esta nueva tendencia literaria.

Autores y obras significativas de la renovación

Los autores más representativos de este cambio son:

  • Miguel Ángel Asturias: con su obra El señor Presidente, retrata las dictaduras hispanoamericanas desde un punto de vista irónico y caricaturesco.
  • Alejo Carpentier: con El siglo de las luces, combina la descripción de la naturaleza americana con el barroquismo de la expresión.
  • Jorge Luis Borges: es una de las figuras más importantes de la literatura universal. Su obra se compone de relatos cortos y cuentos; inició su carrera con Historia universal de la infamia. Sus temas son de carácter metafísico, como la eternidad o la muerte como principio o final del mundo.
  • Juan Rulfo: destaca con su novela corta Pedro Páramo, una obra muy original que combina varias perspectivas, rompe la linealidad histórica y mezcla el lenguaje culto con el popular. Esta obra representa la culminación de la “novela de la Revolución mexicana”.
  • Juan Carlos Onetti: muestra una visión muy negativa de la existencia.
  • Ernesto Sábato: indaga en los enigmas de la existencia humana. Ambos autores pertenecen a la denominada “novela metafísica”.

El fenómeno del Boom de la novela hispanoamericana

En la década de los 60 se produjo el boom de la novela hispanoamericana, la cual se convirtió en referente mundial e influyó notablemente en la renovación de la literatura española. En estos años se consolidó el “realismo mágico”, corriente narrativa que diluye la frontera entre realidad y fantasía mediante sucesos prodigiosos narrados como si fueran naturales y sucesos cotidianos presentados como fantásticos.

Estas obras tienden a la novedad respecto a la forma y a la fidelidad respecto al tema. Utilizan técnicas narrativas como la ruptura del tiempo y el espacio o la variedad en la perspectiva, tomando como modelos a autores como Kafka, Joyce y Faulkner.

Grandes figuras del Boom

Entre los autores más destacados encontramos a:

  • Julio Cortázar: sus cuentos son juegos de ingenio e imaginación donde se mezclan realidad y ficción. Destaca su novela Rayuela, que pretende describir la complejidad de la realidad percibida.
  • Gabriel García Márquez: es el más conocido de los narradores hispanoamericanos. Destaca su obra Cien años de soledad, cuyo tema central es el destino del ser humano. Prosigue con la combinación de elementos mágicos y fantásticos en obras como Crónica de una muerte anunciada, en la que revela el desenlace desde el principio.
  • Mario Vargas Llosa: su obra Los jefes se convirtió en la novela inicial del boom hispanoamericano de los 60. Maneja a la perfección los recursos técnicos de la novela contemporánea, manteniendo el texto en la realidad y caracterizando sus obras por una gran capacidad de fabulación.

Evolución hacia la narrativa contemporánea

En los años 60 y 70, la temática sigue centrándose en la realidad social latinoamericana, pero remitiéndose al experimentalismo formal. En los 70, el “realismo mágico” se utiliza de forma más moderada y se eligen discursos narrativos más transparentes. Actualmente, el cuento tiene un gran protagonismo y destaca la figura de José Arreola.

La lírica hispanoamericana: Del Modernismo a las Vanguardias

El primer gran movimiento literario que surgió en Hispanoamérica fue el Modernismo. Aunque se inició hacia 1890, su época de esplendor fue en 1911, con figuras como Leopoldo Lugones, Amado Nervo y José Martí. El principal representante fue Rubén Darío, cuyas obras Azul… y Prosas profanas influyeron profundamente tanto en Hispanoamérica como en España.

Direcciones de la lírica tras el Modernismo

Hacia 1920, las innovaciones modernistas se agotaron y los poetas experimentaron tres direcciones principales:

  1. Posmodernismo: una poesía intimista y sencilla que trata temas como el amor, la familia y la muerte. Destacan Gabriela Mistral, Alfonsina Storni y Juana de Ibarbourou.
  2. Vanguardismo: irrumpió en 1920 oponiéndose a cualquier forma tradicional, rompiendo con la realidad y usando un lenguaje ilógico.
    • En Chile surgió el Runrunismo y en México el Estridentismo (similar al Futurismo por su admiración hacia las máquinas).
    • El movimiento más importante fue el Creacionismo de Vicente Huidobro, autor de Altazor, donde rompe con la lógica del lenguaje. Es característico el uso de “jitanjáforas”: juegos sinfónicos de palabras sin sentido que imitan cantos primitivos.
    • El Ultraísmo fue difundido por Borges, destacando su obra Fervor de Buenos Aires. Posteriormente, evolucionó hacia una poesía pura de preocupaciones metafísicas con metros clásicos.
    • En el Surrealismo destacan César Vallejo con Trilce y Pablo Neruda con Residencia en la tierra.
  3. Poesía Negra: nacida en las Antillas e inspirada en los descendientes de esclavos africanos. Mezcla el contenido social y la denuncia de la marginación con la atracción por los mundos primitivos. Destaca Nicolás Guillén con Motivos de son, centrándose en el mestizaje cultural y la denuncia social.

La poesía desde los años 40 y el compromiso social

A partir de los años 40, surgen propuestas poéticas que se alejan de las vanguardias debido a las nuevas circunstancias históricas. Destacan tres autores fundamentales:

  • César Vallejo: pasó por una etapa modernista e intimista, una etapa vanguardista (Trilce) marcada por el dolor y el desarraigo, y una etapa final de intención social y comprometida. Su obra Poemas humanos es un referente sobre el dolor humano y la solidaridad.
  • Pablo Neruda: evolucionó desde el posmodernismo neorromántico hacia el surrealismo en Residencia en la tierra. Con Canto general, impulsó una poesía combativa que ofrece una visión política de la historia americana, para terminar en sus últimos años con una poesía de carácter más intimista.
  • Octavio Paz: explicó su concepción poética en El arco y la lira. Pasó por el neomodernismo, la poesía combativa y el surrealismo (Libertad bajo palabra). Sus Topoemas y sus haikus en Semillas para un himno reflejan la influencia oriental. Fue un gran representante de la “poesía mágica” y meditativa.

Finalmente, destaca la poesía realista, comprometida con la crítica y denuncia de las realidades sociales americanas. En esta línea sobresale Mario Benedetti con Poemas de la oficina. El experimentalismo continúa con Nicanor Parra, creador de la antipoesía, y Eduardo Galeano con su obra Selva vida.