Introducción al Periodo de la Restauración

La Restauración es el proceso histórico mediante el cual se devuelve el trono a Alfonso XII, hijo de Isabel II, quien había abdicado en 1870. La delimitación temporal de este periodo varía entre los historiadores: para algunos, concluye con la Guerra de Cuba en 1898; para otros, se extiende durante toda la vigencia de la Constitución de 1876, finalizando en 1923 con la dictadura de Primo de Rivera.

1. La Restauración de la Monarquía Borbónica

Antecedentes y el Papel de Cánovas del Castillo

Los antecedentes directos de la Restauración se encuentran en el fracaso de la Primera República (1873-1874). Tras el Golpe de Estado de Pavía en 1874, el fracaso republicano impulsó el prestigio del Partido Alfonsino, liderado por Cánovas.

El artífice principal de la Restauración fue Antonio Cánovas del Castillo. Sus logros fundamentales fueron:

  • Promover la candidatura de Alfonso XII.
  • Promulgar la Constitución de 1876.
  • Construir un sistema político caracterizado por la paz y la estabilidad.

Cánovas nació en Málaga en 1828 y fue asesinado en Guipúzcoa en 1897. Su trayectoria política se inició en la Unión Liberal de O’Donnell, donde redactó el Manifiesto de Manzanares (1854).

Consolidación del Proyecto Alfonsino

Cánovas buscó apoyo tanto a nivel internacional como interno, logrando el respaldo de la nobleza, la Iglesia y la burguesía. Únicamente el movimiento obrero rechazó su proyecto.

Para presentar al futuro monarca ante la nación, Cánovas redactó el Manifiesto de Sandhurst. En él, Alfonso XII se perfilaba como un monarca constitucional que defendía tanto el catolicismo como el liberalismo.

No obstante, el proceso se aceleró cuando el 29 de diciembre de 1874, el general Martínez Campos dio un golpe de Estado en Sagunto. Este hecho forzó a Cánovas a formar un ministerio-regencia hasta el retorno del rey. El 14 de enero de 1875, Alfonso XII entró en Madrid, y Cánovas impulsó inmediatamente la redacción de la Constitución de 1876.

Primeras Medidas de Gobierno

Las acciones iniciales de Cánovas se centraron en varios objetivos clave:

  1. Poner fin al conflicto Carlista y a la insurrección cubana.
  2. Reducir las libertades de expresión disfrutadas durante el Sexenio Democrático.
  3. Controlar la administración local y provincial.
  4. Establecer al rey como jefe supremo del Ejército.

Resolución de Conflictos

Durante 1875, se ejecutó una ofensiva militar contra los carlistas en el Maestrazgo, Vizcaya y Guipúzcoa. Carlos VII huyó a Francia en 1876. Alfonso XII participó en algunas operaciones, ganándose el apodo de «el rey pacificador».

Cánovas logró integrar a parte del sector carlista en el Partido Conservador, aunque otros se adhirieron a la facción liderada por Cándido Nocedal. El fin de la III Guerra Carlista resultó en la pérdida de los fueros vascos, aunque Cánovas les concedió los Conciertos Económicos.

En el contexto de la cuestión cubana, el fin de la guerra peninsular permitió al gobierno destinar recursos a sofocar el independentismo cubano, iniciado en 1868 con el Grito de Yara. Martínez Campos negoció la Paz de Zanjón en 1878, pero un nuevo conflicto estalló en 1879. La independencia definitiva de Cuba se consumó en 1898.

Como dato posterior, en 1895, Sabino Arana fundó el Partido Nacionalista Vasco.

2. Principios Doctrinales y la Constitución de 1876

Fundamentos Ideológicos del Régimen

Los principios doctrinales que sirvieron de base a la Restauración fueron:

  1. Superación de la inestabilidad política experimentada durante el Sexenio Democrático.
  2. Principios políticos esenciales: defensa de la monarquía borbónica, la libertad, la propiedad y el gobierno conjunto del rey con las Cortes.
  3. Civilismo frente a militarismo: Búsqueda de evitar la intervención militar en los asuntos políticos.
  4. Pacto entre fuerzas políticas para asegurar la convivencia bajo el marco de una monarquía parlamentaria.

La Constitución de 1876

Para la redacción de la nueva ley fundamental, se convocaron Cortes Constituyentes mediante sufragio universal masculino. Sin embargo, la alta abstención favoreció el triunfo del partido canovista.

El texto fue elaborado por una comisión de 39 notables, presidida por Alonso Martínez. Se caracterizó por un notable espíritu de consenso, permitiendo la inclusión de ciertas ideas republicanas. Finalmente, fue promulgada el 30 de junio de 1876.

Características de la Carta Magna

La Constitución de 1876 fusionó valores conservadores (del texto de 1845) con elementos progresistas (del de 1869), resultando en una ley:

  • Flexible, pragmática y tolerante. Su vigencia se extendió hasta la crisis de 1909 y la Semana Trágica de Barcelona.
Principios Constitucionales

Sus principios fundamentales fueron:

  • Soberanía: Compartida entre el Rey y las Cortes.
  • Religión: Estado confesional, aunque se permitía la libertad religiosa, no la libertad de culto.
  • Poderes del Estado: Separación de poderes limitada, aunque se incluyó una declaración de derechos (que no fueron desarrollados plenamente hasta los gobiernos de Sagasta).
  • Poder Ejecutivo: Residente en el Rey, quien tenía la facultad de nombrar al presidente del Gobierno, promover leyes y disolver las Cortes.
  • Poder Legislativo: Ejercido por unas Cortes bicamerales (Congreso y Senado). Se establecía un diputado por cada 50.000 habitantes. El Senado estaba compuesto por senadores de nombramiento real, representantes de las clases propietarias y grandes contribuyentes del Estado.
  • Sufragio: Inicialmente se estableció el sufragio censitario mediante la ley electoral de 1878, que limitaba el voto al 5% de la población.