Biografía y Obra de Miguel de Unamuno: Del Existencialismo a la Nivola
Miguel de Unamuno (1874-1936)
Vida y trayectoria
Nacido en Bilbao, Miguel de Unamuno estudió Filosofía y Letras, obteniendo la cátedra de Griego en la Universidad de Salamanca, ciudad que habría de ser como su segunda patria. Nombrado rector, fue destituido por motivos políticos y, más tarde, durante la dictadura de Primo de Rivera, fue desterrado a la isla de Fuerteventura, de donde huyó para refugiarse en Francia hasta el año 1930. Cuando volvió a España, regresó a ocupar el rectorado de la Universidad hasta su muerte.
Unamuno, vasco aclimatado en Castilla, fue un hombre de un temperamento batallador. Sentía los problemas de España y de la vida con una gran intensidad. Dedicó su esfuerzo a comunicarse con los demás e inculcarles la angustiosa inquietud que agitaba su alma. Necesitaba despertarles de lo que él llamaba «la modorra espiritual». No concebía la vida del espíritu sino como un estado continuo de agitación: «Necesito guerra, guerra en mi interior».
Pensamiento filosófico
Fue un gran filósofo. Toda su producción se halla impregnada de una honda preocupación filosófica; no es algo intelectual, sino algo vivido en lo que desarrolla su personalidad. Su filosofía la constituye su propia vida y sus problemas. Intentará descubrir el íntimo secreto de la personalidad para que el hombre descubra lo que quiere ser, para saber el futuro de su conciencia una vez que concluya su existencia. Su problema será saber «si uno es lo que es y seguirá siendo lo que es». A esta ansia de inmortalidad que la fe sostiene, se opone constantemente la razón, generando una angustia metafísica: fe y razón están en continua lucha.
Evolución ideológica
Se sitúa frente a la realidad española exaltando el pasado histórico propio del tradicionalismo. Su pensamiento inicial queda expuesto en sus ensayos «En torno al casticismo», publicado en 1895 durante su etapa marxista. En ellos pretende una regeneración del país basada en la apertura a Europa y en el abandono de toda adhesión a las realidades concretas de la raza hispánica. La salvación de España no se hallará en su historia, sino en la «intrahistoria», buscando la tradición en el presente vivo, no en el pasado muerto. La respuesta estará en la europeización.
En 1932 sufre una profunda crisis religiosa que determinará el comienzo de una evolución en sus teorías, tendiendo a posturas más individualistas. Llegará a afirmar la primacía del espíritu español frente al europeo. Tras su primer entusiasmo por la cultura europea, exclamará ahora: «¿Es que no se puede vivir y morir, sobre todo morir, morir bien fuera de esa dichosa cultura?». Ahora lo que se pretende es españolizar a Europa, sobre todo al imponernos en el orden espiritual.
Producción literaria
La obra de Unamuno es una de las primeras manifestaciones del pensamiento existencialista cristiano-heterodoxo moderno (influencia de Kierkegaard). Toda ella es una expresión de su personal lucha contra la muerte. Habla de sí mismo de manera poco frecuente en el panorama literario. Como autor, repite una y otra vez los mismos temas, bien sea en tono trágico, metafísico, burlesco o en angustiadas meditaciones sobre su propia existencia. Sus obras siempre dicen algo. Su producción literaria es muy amplia y cultivó todos los géneros:
- A. Ensayos y comentarios filosóficos.
- B. Novelas.
- C. Libros de paisajes.
- D. Teatro.
- E. Poesía.
Las Novelas y la «Nivola»
Las novelas son una proyección literaria de sus problemas personales. Los personajes son una encarnación de sus ideas y sentimientos. Si se prescinde de «Paz en la guerra» y de «San Manuel Bueno, mártir», son novelas fuera de un lugar y tiempo determinado; es decir, no están situadas en ningún paisaje y lugar concreto. Lo importante en ellas es únicamente el nudo del relato, no el paisaje o el ambiente, como sucedía en el siglo XIX.
Para Unamuno, la personalidad humana no es algo estático, sino en continuo movimiento. Una idea que el autor suele repetir con frecuencia es la del personaje novelesco que tiene tanta realidad como el hombre de carne y hueso, pues si ha sido soñado por su autor, nosotros somos también obra de Dios. De ahí que el protagonista de la obra puede llegar a rebelarse, a resistirse a morir cuando su propio autor se lo ordene (ej. «Niebla»).
Las novelas unamunianas se encuadran dentro de tendencias renovadoras de la novela contemporánea. Unamuno las llamó «Nivolas», nombre irónico con el que proclamaba su desprecio por la crítica y su resistencia a cualquier tipo de encasillamiento. Entre las principales figuran:
- «Paz en la guerra» (1897): Trata sobre la vida de Bilbao durante la segunda guerra carlista.
- «Niebla» (1914): En esta novela intentó renovar las técnicas narrativas. Se hace mención al término «nivola».
- «Abel Sánchez» (1917): Plantea el tema de la envidia.
- «La tía Tula» (1921): Es la sublimación del sentimiento de maternidad frustrado.
- «San Manuel Bueno, mártir» (1933): Es quizás la mejor de todas sus novelas y en la que mejor se observa el «otro yo» del autor. Un sacerdote encarna el problema de la fe en la inmortalidad.
