Ética Cívica y Ciudadanía: Fundamentos para la Justicia Social
La ética de máximos y la ética de mínimos: Aplicación al Trabajo Social
En las sociedades actuales, caracterizadas por el pluralismo moral, se distingue entre ética de máximos y ética de mínimos:
- Ética de máximos: Hace referencia a los ideales de vida buena o de felicidad que orientan la existencia de las personas (creencias religiosas, ideologías o proyectos vitales). Expresa la diversidad de valores, pero no pueden imponerse, solo proponerse.
- Ética de mínimos: Se centra en las exigencias universales de justicia compartidas por todos los ciudadanos para garantizar la convivencia (libertad, igualdad, respeto a los derechos humanos). Es la base de la ética cívica y la única que debe inspirar las instituciones públicas.
La relación entre ambas es de complementariedad. En el ámbito del Trabajo Social, esta distinción es fundamental: el profesional debe diferenciar sus valores personales (máximos) de los principios éticos profesionales (mínimos), evitando imponer sus creencias y fundamentando su intervención en los derechos humanos, la justicia social y la solidaridad.
Ciudadanía y Derechos Humanos en el Estado del Bienestar
El concepto de ciudadanía moderna, desarrollado por Marshall, distingue tres dimensiones vinculadas a los derechos humanos:
- Ciudadanía civil: Derechos individuales y libertades básicas (siglo XVIII).
- Ciudadanía política: Derechos de participación y voto (siglo XIX).
- Ciudadanía social: Derechos al bienestar, como salud y educación (siglos XIX-XX).
El Estado del Bienestar surgió tras la Segunda Guerra Mundial para garantizar estos derechos. A pesar de las críticas neoliberales desde los años 70, que cuestionan su coste y eficiencia, el Estado sigue siendo necesario para asegurar la cohesión social frente a las desigualdades que genera el mercado.
Ética cívica, (neo)liberalismo y perspectivas críticas
La ética cívica constituye el conjunto de valores mínimos compartidos en sociedades democráticas. Mientras que el (neo)liberalismo aporta la base de autonomía individual y neutralidad estatal, ha recibido críticas desde otras corrientes:
- Comunitarismo: Señala que el liberalismo ignora los vínculos del individuo con sus tradiciones y comunidades.
- Republicanismo: Critica el individualismo excesivo y reivindica la participación activa y el compromiso con el bien común.
La convivencia en sociedades plurales requiere integrar los derechos individuales con los valores sociales y la participación ciudadana.
Valores fundamentales de la ética cívica: Igualdad y diálogo
La ética cívica, recogida en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, se sustenta en valores como la libertad, la solidaridad, el respeto activo, la justicia, la igualdad y el diálogo.
La igualdad
Se basa en la igual dignidad de todas las personas y se manifiesta en tres niveles: igualdad ante la ley, igualdad de oportunidades e igualdad real (social y económica), siendo esta última indispensable para el ejercicio pleno de la libertad.
El diálogo
Es el medio fundamental para resolver conflictos en una sociedad plural. Inspirado en la tradición socrática, el diálogo exige:
- Participación de todos los afectados.
- Actitud abierta y disposición a la escucha.
- Búsqueda de soluciones orientadas al bien común.
