Revolución Rusa y el Periodo de Entreguerras: Del Zarismo al Crack de 1929
La Rusia Zarista: El Nacimiento del Estado Soviético
La Rusia zarista se caracterizaba por un profundo atraso político, económico y social. El estado de la industria era incipiente y existía una fuerte dependencia del capital extranjero. Este contexto propició uno de los acontecimientos más importantes del siglo XX, ya que dio lugar al primer Estado comunista de la historia. La participación de Rusia en la Primera Guerra Mundial agravó los problemas económicos, sociales y políticos de un país que ya era atrasado y estaba gobernado por una autocracia.
En 1917 cayó el régimen zarista y, tras un breve intento de gobierno liberal, los bolcheviques tomaron el poder en noviembre bajo la dirección de Lenin. A partir de entonces se implantó un sistema comunista basado en la centralización económica y la eliminación de la oposición política. Tras la muerte de Lenin en 1924, Stalin consolidó una dictadura totalitaria caracterizada por la represión y el control absoluto del Estado y del Partido Comunista.
El Imperio Zarista: La difícil modernización de una autocracia
Antes de 1917, Rusia era una autocracia dirigida por el zar, que concentraba todos los poderes. La mayor parte de la población era campesina y analfabeta, y la industrialización solo afectaba a algunos núcleos urbanos gracias a reformas impulsadas por Sergei Witte. La derrota frente a Japón en 1905 demostró la debilidad del régimen. Ese mismo año se produjo una revolución que obligó al zar a crear la Duma (Parlamento), aunque sin perder el control real del poder.
La Primera Guerra Mundial empeoró la situación: faltaban alimentos y combustible, el ejército sufría derrotas constantes y la población estaba desmoralizada. El zar Nicolás II asumió personalmente el mando del ejército, por lo que fue considerado responsable directo de la crisis.
El primer acto de la revolución: marzo de 1917
En marzo de 1917 estallaron huelgas y protestas en Petrogrado que terminaron en revolución. El ejército se negó a reprimirlas y el zar abdicó, poniendo fin a la dinastía Romanov. Se formó un Gobierno Provisional liberal que prometió reformas y elecciones a una Asamblea Constituyente. Al mismo tiempo surgieron los Soviets (asambleas de obreros y soldados), que también ejercían poder. Esta situación se conoce como “doble poder”. El Gobierno Provisional decidió continuar en la guerra, lo que provocó la pérdida de apoyo popular y favoreció el crecimiento de los bolcheviques.
La revolución bolchevique: noviembre de 1917
Los bolcheviques, dirigidos por Lenin y organizados militarmente por Trotski, aprovecharon el descontento popular con el lema “Paz, Tierra y Pan”. El 7 de noviembre de 1917 la Guardia Roja asaltó el Palacio de Invierno y derrocó al Gobierno Provisional. El nuevo gobierno aprobó el Decreto de la Paz y el Decreto de la Tierra. Al perder las elecciones a la Asamblea Constituyente, Lenin la disolvió por la fuerza en enero de 1918 y prohibió los demás partidos, iniciando una dictadura comunista apoyada en la policía política (Checa).
La guerra civil y el comunismo de guerra
Entre 1918 y 1921 tuvo lugar una guerra civil entre el Ejército Rojo (bolcheviques) y el Ejército Blanco (zaristas y potencias extranjeras). Para sostener el esfuerzo bélico se implantó el “comunismo de guerra”, que consistía en la nacionalización de la industria y la requisa obligatoria de alimentos a los campesinos. En 1918 Rusia firmó la Paz de Brest-Litovsk con Alemania, perdiendo importantes territorios. Finalmente, los bolcheviques vencieron y en 1922 se proclamó la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). Durante este período también se impulsaron reformas sociales como el matrimonio civil, el divorcio, la legalización del aborto y campañas de alfabetización.
El nuevo Estado soviético: De la NEP al Estalinismo
Tras la guerra civil, el país estaba arruinado. En 1921 Lenin implantó la NEP (Nueva Política Económica), que permitía cierta iniciativa privada y comercio para reactivar la economía. Esta medida logró recuperar la producción hasta niveles anteriores a la guerra en 1928. Después de la muerte de Lenin, Stalin eliminó a sus rivales y estableció una dictadura caracterizada por la centralización total de la economía, la colectivización forzosa y una fuerte represión política.
La inestabilidad de la posguerra (1920-1924)
Después de la Primera Guerra Mundial, Europa quedó devastada económicamente. En 1919 hubo una pequeña recuperación, pero a partir de 1920 comenzó una fuerte crisis: era difícil transformar la industria de guerra en industria de paz, aumentó el desempleo y la inflación se disparó. El problema se agravó por las deudas entre países y por las duras reparaciones impuestas a Alemania en el Tratado de Versalles. En 1923 Francia ocupó la región alemana del Ruhr porque Alemania no podía pagar, lo que provocó una hiperinflación que arruinó a la población alemana.
La Marcha sobre Roma (1922)
La Marcha sobre Roma fue una movilización organizada por Benito Mussolini y los fascistas en octubre de 1922. Miles de “camisas negras” marcharon hacia la capital para presionar al gobierno. El rey Víctor Manuel III nombró a Mussolini jefe de gobierno, iniciándose así la dictadura fascista en Italia.
La recuperación y los «Felices Años Veinte»
A partir de 1924 comenzó una etapa de recuperación económica gracias a los préstamos de Estados Unidos. Este país se convirtió en la primera potencia mundial. Se desarrollaron nuevas industrias (automóvil, electricidad, química) y surgió la sociedad de consumo, basada en la publicidad y el crédito.
Acuerdos para la estabilidad: Plan Dawes y Locarno
- Plan Dawes (1924): fue un acuerdo impulsado por Estados Unidos para reorganizar el pago de las reparaciones de Alemania. Reducía y aplazaba los pagos y concedía préstamos estadounidenses a Alemania. Esto estabilizó temporalmente la economía alemana.
- Tratado de Locarno (1925): fueron acuerdos firmados por Alemania, Francia, Bélgica, Reino Unido e Italia. Alemania aceptaba sus fronteras occidentales y se comprometía a resolver los conflictos de forma pacífica. Mejoraron las relaciones internacionales y permitieron que Alemania entrara en la Sociedad de Naciones.
El Crack de 1929 y la Gran Depresión
Durante los años veinte hubo sobreproducción industrial y mucha especulación en bolsa. Muchas personas compraban acciones con dinero prestado. El 24 de octubre de 1929, el “Jueves Negro”, la Bolsa de Nueva York se hundió. Millones de acciones se pusieron a la venta sin compradores. Quebraron bancos y empresas, el desempleo aumentó enormemente y comenzó la Gran Depresión.
La expansión mundial de la crisis
Estados Unidos retiró sus capitales de Europa, provocando quiebras bancarias en cadena. Los países reaccionaron subiendo aranceles (proteccionismo), lo que redujo el comercio mundial. El Reino Unido abandonó el patrón oro en 1931. La crisis afectó especialmente a los países que dependían de la exportación de materias primas.
Consecuencias económicas y sociales
La Gran Depresión desacreditó el liberalismo económico clásico. El economista John Maynard Keynes defendió que el Estado debía intervenir en la economía para estimular el consumo e inversión. El presidente Franklin D. Roosevelt aplicó el New Deal, un conjunto de medidas de intervención estatal para reactivar la economía estadounidense.
En el ámbito social, el desempleo mundial alcanzó unos 40 millones de personas. Bajaron los salarios, aumentó la pobreza y descendió la natalidad. Surgieron barrios marginales y se extendió la desesperanza social.
Análisis de factores clave
- Inflación galopante: fue la consecuencia de la situación económica tras la Primera Guerra Mundial. Debido a los costes de la guerra, los reparos a causa del Tratado de Versalles, la emisión excesiva de dinero y la pérdida de la producción por la pérdida de territorios industriales, se perdió la confianza en la moneda, acelerando la inflación.
- Las deudas interaliadas: eran préstamos que se hicieron entre sí los países aliados durante la Primera Guerra Mundial para poder financiar el conflicto. Así se creó un círculo de pagos.
- Estados Unidos como principal acreditador mundial: sus fábricas, campos e infraestructuras estaban intactos, por lo que vendía sus productos a crédito a través de préstamos y así Europa quedó endeudada. Tomó medidas proteccionistas para proteger su industria y el empleo, siguiendo una política de aislacionismo y queriendo cobrar sus deudas europeas sin facilitar la venta de productos europeos.
- La ocupación del Ruhr (1923): en 1922, Alemania dejó de entregar carbón y otros pagos acordados, por lo que en 1923 Francia ocupó esta zona, la más industrializada y rica en carbón y acero. Francia pretendía cobrar a través de su control, pero esto paralizó la industria alemana. El gobierno alemán pagó imprimiendo grandes cantidades de billetes, lo que, sumado a la escasez de productos, disparó los precios y desató la hiperinflación.
