Sistemas Políticos y Conflictos en la Europa del Siglo XVII
1. El Absolutismo: La Francia de Luis XIV
El absolutismo es un sistema de gobierno que se basa en la acumulación de todos los poderes en la figura del rey. Sus principales pensadores fueron Bossuet y Hobbes. El primero justificó el absolutismo por considerar que el poder de los reyes provenía de Dios, mientras que el segundo estimaba que el absolutismo procedía de un pacto entre el pueblo y el soberano para que este garantizara un estado de paz.
Características de la monarquía absoluta
- Mayor centralización de las decisiones políticas y administrativas.
- Ejércitos permanentes formados por soldados profesionales.
- Mejora de la capacidad recaudatoria de la Hacienda Real.
- Defensa del poder real sobre el resto de poderes.
- Las Cortes y Parlamentos pierden importancia institucional.
El ejemplo más representativo de monarquía absoluta fue la de la Francia de Luis XIV, célebre por su frase: “El Estado soy yo”. Al inicio de su reinado se produjo la Fronda, un ciclo de enfrentamientos entre nobles, ciudades y provincias que contaban con Parlamentos, frente al rey y sus partidarios, quienes finalmente triunfaron. Posteriormente, Luis XIV gobernó Francia mediante un sistema de consejos, trasladó la corte real a Versalles y desplegó una intensa política exterior para engrandecer sus dominios.
2. El Parlamentarismo Inglés
Frente a la monarquía absoluta, se desarrollaron otras formas de gobierno como el parlamentarismo. En lugares como Venecia, las Provincias Unidas e Inglaterra se consolidó un sistema de gobierno basado en el control de las Cortes y los Parlamentos.
En Inglaterra, la dinastía de los Estuardo trató de desligarse del control del Parlamento para establecer una monarquía absoluta, lo que originó una guerra civil (1642-1648). Tras la victoria de los ejércitos parlamentarios, dirigidos por Oliver Cromwell, el rey Carlos I fue ejecutado y se instauró una república dirigida de forma dictatorial por el propio Cromwell.
La Revolución Gloriosa y la Monarquía Parlamentaria
A la muerte de Cromwell, se produjo la restauración de los Estuardo en la figura de Jacobo II, quien retomó la idea de imponer el absolutismo. Esta situación provocó un nuevo enfrentamiento con el Parlamento que desembocó en la Revolución Gloriosa de 1688. El rey Jacobo II fue derrotado y el Parlamento eligió como monarcas a María II —hija del rey depuesto— y a su marido Guillermo III de Orange —dirigente de las Provincias Unidas—.
Su elección se llevó a cabo bajo la condición de que juraran la Declaración de Derechos (Bill of Rights), que limitaba el poder de los monarcas y reconocía derechos individuales. Esto significó el establecimiento definitivo de una monarquía parlamentaria. El Parlamento inglés quedó compuesto por dos cámaras:
- La Cámara de los Lores: formada por los nobles más importantes (puesto hereditario).
- La Cámara de los Comunes: integrada por los representantes de las ciudades y condados del reino, elegidos por votación.
3. La Guerra de los Treinta Años (1618-1648)
En 1618 se inició la Guerra de los Treinta Años. Comenzó en el Sacro Imperio por motivos religiosos, cuando el emperador Fernando II de Habsburgo recortó las libertades religiosas a los protestantes. El detonante ocurrió en la defenestración de Praga, donde los protestantes de Bohemia arrojaron por la ventana a los enviados católicos del emperador.
Esto provocó el enfrentamiento entre los católicos —representados por el emperador y apoyados por la Monarquía Hispánica— y los protestantes. La primera fase de la guerra concluyó con la victoria católica en 1620. Sin embargo, en 1621 terminó la Tregua de los Doce Años entre la Monarquía Hispánica y las Provincias Unidas, quienes decidieron apoyar a los protestantes del Sacro Imperio. A ellos se sumaron los reinos de Dinamarca y Suecia, junto con Francia, que intervendría a partir de 1635 en favor del bando protestante.
Consecuencias y Tratados de Paz
De esta forma, el conflicto se convirtió no solo en una guerra religiosa, sino también en una lucha por la hegemonía europea. Los ejércitos hispánicos vencieron en la batalla de Corbie (1636), pero fueron derrotados en las batallas de Las Dunas (1639) y Rocroi (1643).
Finalmente, se firmó la Paz de Westfalia en 1648. Este acuerdo trajo consigo:
- El respeto a la libertad religiosa en el Sacro Imperio.
- La separación de las Provincias Unidas del Imperio y el reconocimiento de su independencia por parte de la Monarquía Hispánica.
No obstante, Francia y la Monarquía Hispánica prosiguieron la guerra hasta 1659, fecha en la que se firmó la Paz de los Pirineos.
4. Los Reinos Hispánicos en el Siglo XVII: Los Austrias Menores
A lo largo del siglo XVII gobernaron en la península ibérica los llamados Austrias menores: Felipe III (1598-1621), Felipe IV (1621-1665) y Carlos II (1665-1700). Estos monarcas iniciaron una nueva forma de dirigir el Estado al nombrar a validos, personas de confianza en las que el monarca delegaba las tareas de gobierno.
Felipe III y la Pax Hispanica
Junto con su valido, el duque de Lerma, vivió una época relativamente pacífica tras alcanzar la paz con Inglaterra (1603) y la Tregua de los Doce Años con las Provincias Unidas (1609). A este periodo se le denomina Pax Hispanica. Durante su reinado se completó la uniformización religiosa con la expulsión de los moriscos en 1609, lo que provocó una grave crisis económica, especialmente en Aragón. El duque de Lerma fue finalmente destituido tras ser acusado de corrupción y enriquecimiento ilícito.
Felipe IV y el Conde-Duque de Olivares
Su valido fue el conde-duque de Olivares, cuyo objetivo fue recuperar el prestigio de la monarquía y mantener su hegemonía defendiendo la Contrarreforma. Promovió reformas como la Unión de Armas (1626), que pretendía que todos los reinos (incluyendo la Corona de Aragón y Portugal) aportaran soldados e impuestos en la misma medida que Castilla.
La negativa de las Cortes de Cataluña y Portugal, sumada a la presión de la guerra, provocó graves rebeliones internas:
- Rebelión de Cataluña (1640): El Corpus de Sangre inició un conflicto que llevó a Cataluña a buscar ayuda en Francia. El territorio se recuperó en 1659, aunque se cedió el Rosellón a Francia.
- Independencia de Portugal (1640): La nobleza proclamó rey al duque de Braganza (Juan IV), iniciando una guerra que concluyó con la separación definitiva de Portugal en 1668.
Carlos II y el Problema Sucesorio
Durante el reinado de Carlos II se sucedieron diversos validos en un contexto de debilidad política. El principal problema fue la falta de descendencia del monarca. Los candidatos al trono eran Felipe de Anjou (nieto de Luis XIV) y Carlos de Austria (hijo del emperador Leopoldo I). La designación final de Felipe de Anjou como heredero desencadenó la Guerra de Sucesión Española (1700-1715).
