Corrientes Filosóficas y Movimientos Literarios del Siglo XIX: Positivismo, Realismo y Naturalismo
Corrientes Filosóficas Fundamentales
Positivismo
El positivismo, cuyo fundador fue Auguste Comte, se basa principalmente en la observación y en la verificación empírica. Defiende que solo es válido aquello que puede comprobarse mediante la experiencia, por lo que descarta todo lo que no pueda demostrarse a través de los hechos y de las leyes científicas.
Evolucionismo
El evolucionismo, desarrollado por Charles Darwin, plantea la teoría de la evolución, según la cual los seres vivos cambian y se transforman con el tiempo. Este proceso se produce gracias a adaptaciones sucesivas al medio, lo que permite explicar cómo las especies han ido evolucionando a lo largo de la historia.
Determinismo
El determinismo sostiene que todo lo que ocurre tiene una causa y que los hechos están condicionados por circunstancias previas. Según esta corriente, nada sucede por azar, sino que los acontecimientos, incluidos los actos humanos, están determinados por factores naturales, sociales o históricos.
Claves en la Literatura del Periodo
- El objetivo final de la literatura de este periodo era analizar y comprender el momento en el que se vivía, por lo que la novela se erigió como herramienta para entender el mundo.
- En las obras existe una fijación por la narración detallada, ya que se entienden como un reflejo verosímil de la realidad.
- Las novelas están influidas por el discurso científico, el predominio de la razón y las transformaciones introducidas por la tecnología y la industrialización.
- En este periodo de divulgación, crecimiento de la ciencia y fe en la razón, el naturalismo surge en Francia, con Émile Zola, como representación de las dinámicas sociales y las singularidades del momento.
- Los personajes se caracterizan por estar condicionados por su herencia y por el entorno social en el que se desarrollan. Aparecen personajes pertenecientes tanto a la burguesía (más comunes en el realismo) como al proletariado (sobre todo, en las obras naturalistas).
El Realismo
El realismo es un movimiento cultural con base en el positivismo, una corriente filosófica que defiende el estudio de las relaciones sociales a través de la observación exhaustiva de la realidad, con cualquier otra ciencia. En literatura este se advierte especialmente en las novelas, que realizan descripciones minuciosas y muy precisas para retratar personajes, escenarios y asuntos cotidianos.
Características del Realismo
Algunas de las características de este movimiento son las siguientes:
Contemporaneidad
Las acciones, personajes y lugares están inspirados en la realidad contemporánea del autor.
Verosimilitud
Los ambientes, caracteres, relaciones sociales, etc., se escriben con detalle para hacerlos creíbles, tras una labor previa de documentación del autor.
Narrador Omnisciente
Describe todo minuciosamente con el lenguaje adecuado a la clase social y condición de los personajes. Conoce pensamientos y emociones de los personajes.
El Naturalismo
El naturalismo es una corriente que parte del realismo y que se concibe como un método de análisis del comportamiento del ser humano: el escritor actúa como un científico y lleva a cabo una minuciosa observación de la realidad. Además, en el naturalismo las personas están definidas por su herencia genética y por el determinismo social, es decir, por las condiciones y el entorno en los que se desarrollan y viven los individuos. Este determinismo motiva que las novelas narren realidades marginales desarrolladas en escenarios donde la pobreza o las enfermedades condicionan la conducta de los personajes. Ya que esta herencia no se podía modificar, las novelas analizaban las causas de estos problemas sociales y defendían la necesidad de realizar profundos cambios. En España no está claro que exista una literatura meramente naturalista, sino novelas en las que los autores están influenciados por el naturalismo y usan algunas de sus técnicas.
Autores Relevantes
Juan Valera
Sus novelas, ambientadas en la Andalucía rural, se clasifican como realistas en tanto que recrean ambientes contemporáneos con personajes verosímiles. Sin embargo, Valera se aleja de la problemática social característica de las novelas realistas y busca la creación de ambientes bellos. Son ejemplos de esto Juanita la Larga, en la que la protagonista logra el amor y supera los prejuicios sociales, y Pepita Jiménez, que narra la historia de amor con final feliz entre un joven viudo y un seminarista.
Emilia Pardo Bazán
Emilia Pardo Bazán fue una importante intelectual gallega, periodista, crítica literaria y escritora de novelas y cuentos. Tuvo un papel fundamental en la difusión del naturalismo en España, incorporando muchas de sus técnicas narrativas. No obstante, no aceptó completamente esta corriente, ya que rechazaba el determinismo absoluto. Aunque reconocía la influencia de la herencia y del entorno en las personas, defendía que estas no determinan totalmente su destino. Desde el naturalismo realizó un análisis crítico de la sociedad, expuesto en sus ensayos reunidos en La cuestión palpitante. En este texto, Pardo Bazán explica que naturalismo y realismo forman parte de un mismo proceso literario, no de una ruptura repentina. Defiende que el escritor naturalista actúa como un observador y analista de la realidad, describiendo los hechos tal como son, incluso cuando resultan duros o desagradables. El naturalismo se basa en la observación detallada de la sociedad y en mostrar la realidad sin idealizarla. Otra de sus obras más importantes es La tribuna, la primera novela que otorga protagonismo a la clase obrera.
Leopoldo Alas Clarín
Leopoldo Alas, Clarín fue un destacado escritor, crítico literario y periodista español. Escribió numerosos artículos en los que criticaba la situación social y política de su tiempo y defendía valores progresistas. Su estilo se caracteriza por un tono crítico e irónico, que utilizó para analizar la realidad española.
Clarín estuvo influido por el realismo y el naturalismo, corrientes con las que abordó los problemas sociales de finales del siglo XIX. En sus obras aparecen temas como la hipocresía social, la desigualdad, la importancia de las apariencias y los conflictos morales y de conciencia de los personajes. Su novela más importante es La Regenta, una de las grandes obras del realismo español. En ella trata el adulterio como un problema moral y de conciencia, mostrando cómo el entorno social, la presión religiosa y las normas de una sociedad cerrada influyen en los personajes. Clarín denuncia así una sociedad opresiva y llena de prejuicios, especialmente hacia la mujer.
Benito Pérez Galdós
Benito Pérez Galdós fue uno de los máximos representantes del realismo español y destacó por su profunda crítica social. Su narrativa se caracteriza por un punto de vista objetivo y analítico, con descripciones muy detalladas de ambientes y personajes. Reflejó con precisión la vida cotidiana, las costumbres y los conflictos sociales de su época, mostrando la realidad desde distintas clases sociales.
Es autor de los Episodios nacionales, donde recrea hechos históricos importantes del siglo XIX español combinando personajes reales y ficticios. En sus novelas, Galdós presenta personajes complejos y bien definidos psicológicamente, condicionados por su entorno social. En sus novelas de tesis, expone conflictos ideológicos, especialmente el enfrentamiento entre ideas tradicionales y los valores progresistas de la burguesía liberal. Más adelante, en sus novelas contemporáneas, analiza la sociedad de su tiempo con mayor profundidad psicológica y una visión más equilibrada, como ocurre en Fortunata y Jacinta, donde aparecen personajes de distintas clases sociales. También escribió novelas espiritualistas, en las que destacan valores como la caridad, la solidaridad y la compasión hacia los más humildes y marginados, como se ve en Misericordia. A través de estos personajes, Galdós defiende valores humanos positivos y denuncia las injusticias sociales.
