Con el tiempo, la certeza adquiere profundidad

Jesús, tras los encuentros antes descritos, continuó viviendo como todos, rodeado de aquellos tres o cuatro a quienes había impresionado como amigos; iban a visitarlo y él iba a pescar con ellos. La trayectoria que se describe se sitúa en el espacio y tiempo que media entre lo que se podía captar en apariencia y lo que se podía entrever de cuanto hay tras la apariencia en realidad, donde todo tipo de suceso es revelador.

El reconocimiento progresivo