Evolución del Teatro y la Novela en la España del Siglo XX
El Teatro Español en la Primera Mitad del Siglo XX
(MIGUEL) Este fragmento pertenece a La casa de Bernarda Alba, cima del teatro de la primera mitad del siglo XX en España. El teatro europeo sufrió ya al inicio del siglo XX un gran cambio de la mano de Ibsen, creador del teatro moderno (con Casa de muñecas) y el existencialista Luigi Pirandello (Seis personajes en busca de autor). Sin embargo, en España triunfó la comedia barroca con pocas disputas y sin cuestionar el orden social: Jacinto Benavente (Los intereses creados), un teatro modernista con los hermanos Machado y un teatro cómico con Carlos Arniches y los hermanos Quintero.
Hubo fracasados intentos de renovación de la Generación del 98 (Unamuno, de la línea filosófica de Azorín) con escaso éxito, al igual que la Generación del 27 con Rafael Alberti. También hubo un teatro de humor tendente a lo absurdo con Jardiel Poncela y Miguel Mihura (Tres sombreros de copa).
La Transformación de Valle-Inclán y García Lorca
La transformación y la universalidad llegaron con Valle-Inclán y García Lorca. Valle-Inclán crea el esperpento, una deformación grotesca de la realidad, en Divinas palabras y culmina en Luces de Bohemia; parodia los modelos literarios, critica las clases sociales y prefiere lo miserable y marginal con ironía, humor agrio y sarcasmo en personajes que son fantoches.
La vocación de García Lorca se orientó a un teatro poético. Renovará el género partiendo de Valle. Será un teatro experimental pasando así cinco años y el público de ambiente opresivo y protagonismo femenino que integra la vanguardia y presenta una unidad teátrica, el enfrentamiento entre autoridad y libertad, destacando Yerma, Bodas de sangre y La casa de Bernarda Alba.
Perspectiva Histórica del Teatro
Este fragmento pertenece a La casa de Bernarda Alba, cima del teatro de la primera mitad del siglo XX en España. El teatro europeo sufrió ya al inicio del siglo XX un gran cambio de la mano de Ibsen, creador del teatro moderno (con Casa de muñecas) y el existencialista Luigi Pirandello (Seis personajes en busca de autor). Sin embargo, en España triunfó la comedia barroca con pocas disputas y sin cuestionar el orden social: Jacinto Benavente (Los intereses creados), un teatro modernista con los hermanos Machado y un teatro cómico con Carlos Arniches y los hermanos Quintero.
Hubo fracasados intentos de renovación de la Generación del 98 (Unamuno, de la línea filosófica de Azorín) con escaso éxito, como la Generación del 27 con Rafael Alberti. También hubo un teatro de humor a lo absurdo con Jardiel Poncela y Miguel Mihura (Tres sombreros de copa).
Innovación y Vanguardia Teatral
La transformación y la universalidad llegaron con Valle-Inclán y García Lorca. Valle-Inclán crea el esperpento, deformación grotesca de la realidad, en Divinas palabras y culmina en Luces de Bohemia; parodia los modelos literarios, critica las clases sociales, prefiere lo miserable y marginal con ironía, humor agrio y sarcasmo en personajes que son fantoches. La vocación de García Lorca se orientó a un teatro poético. Renovará el género partiendo de Valle. Será un teatro experimental pasando así cinco años y el público de ambiente opresivo y protagonismo femenino que integra la vanguardia y presenta una unidad teátrica, el enfrentamiento entre autoridad y libertad, destacando Yerma, Bodas de sangre y La casa de Bernarda Alba.
La Evolución de la Novela en el Siglo XX
La novela realista, con historias complejas y muchos personajes, estaba ya agotada a comienzos del siglo XX. Aunque Baroja introdujo temas existenciales en El árbol de la ciencia y Azorín redujo la acción en La voluntad, la novela no tuvo mucho desarrollo. En cambio, la poesía de la Generación del 27 tuvo un gran éxito.
En los años 30, los problemas sociales hicieron que la novela se usara para denunciar las injusticias. Algunos escritores apoyaron a la República o escribieron desde el exilio. Ramón J. Sénder, en Réquiem por un campesino español, reflexiona sobre el ser humano en la guerra. Francisco de Ayala escribió Muertes de perro y Rosa Chacel recuperó la memoria histórica en Memorias de Leticia Valle. En esta etapa aparece una novela más fría y menos humana, que da más importancia a la forma que a la historia.
La Novela de Posguerra y el Tremendismo
Después de la guerra, la novela era poco madura y muchos escritores aprendían por su cuenta. Los autores de los años 40, que vivieron la guerra, hablaron sobre ella y sus consecuencias. Estuvieron influidos por obras como La náusea de Sartre y El extranjero de Camus. Este pensamiento existencialista también apareció en la poesía, con Hijos de la ira de Dámaso Alonso, y en el teatro, con Historia de una escalera de Antonio Buero Vallejo.
Entre 1940 y 1950 la novela volvió a crecer gracias a varios escritores con ideas parecidas, aunque cada uno tenía su propio estilo, como Torrente Ballester, Elena Quiroga y José Mª Gironella. Destacan Camilo José Cela con La familia de Pascual Duarte, una novela en forma de cartas que inicia el tremendismo, y Nada de Carmen Laforet, una novela existencial ambientada en un entorno duro de guerra y pobreza. En esta obra son muy importantes la familia, la psicología de los personajes y el entorno, y se considera el mejor precedente de la novela social de los años 50.
