Contexto histórico y cultural en España

Terminada la Guerra Civil, se impone la dictadura del general Franco. En los años 40, se produce un aislamiento internacional; el país está sumido en la pobreza y la represión. Los 50 suponen el fin del aislamiento. En los 60, empieza la recuperación económica, pero faltan libertades. Franco muere en 1975. Con la Constitución de 1978, se establece un Estado democrático bajo la monarquía de Juan Carlos I y de Felipe VI. En el siglo XXI, España está entre los países más desarrollados del mundo.

La poesía española contemporánea

Poesía de posguerra: Arraigada y desarraigada

Los poetas del 27 escriben desde el exilio añorando la patria y protestando por la injusticia y la derrota, como León Felipe con Español del éxodo y del llanto.

  • Poesía arraigada: Hasta los años 50, canta al amor, a la religión y al sentido imperial del Estado con un lenguaje sereno y clásico. Es una poesía hecha por y para los vencedores de la guerra, más preocupada por la belleza que por la desoladora realidad del momento. Panero y Rosales son los poetas más destacados.
  • Poesía desarraigada: Refleja el mundo como un caos y una angustia, conectando con el existencialismo. Hijos de la ira, de Dámaso Alonso, es una obra desgarrada y existencial con alusiones a la terrible posguerra; Sombra del paraíso, de Aleixandre, expresa el dolor por el paraíso perdido y por la humanidad alejada de su destino. Romancero y cancionero de ausencias, de Miguel Hernández, fue una influencia decisiva.

Poesía social y la Generación del 50

La poesía social es una poesía de denuncia. Los poetas, testigos de la vida cotidiana, se hacen eco del sufrimiento con un lenguaje sencillo y coloquial. Denuncian las injusticias para transformar la realidad y escriben “a la inmensa mayoría”.

  • Blas de Otero: Reúne en Ancia poesía en la que busca angustiosamente el amor, a Dios y el sentido de la existencia. Pido la paz y la palabra es poesía solidaria y comprometida con los problemas colectivos.
  • Generación del 50: Marca la poesía en los 60. Adoptan una posición crítica ante los problemas sociales, pero con menos dramatismo. Se vuelve a los temas de siempre y a la experiencia personal con un tono íntimo en el que cabe el humor. El lenguaje se cuida más.
  • Ángel González: Combina la denuncia irónica con la poesía íntima en Áspero mundo.
  • Gil de Biedma: Su influyente poesía también es irónica en Las personas del verbo.

De los Novísimos a la actualidad

Los Novísimos se alejan de lo social y defienden la libertad creadora, inspirándose en los medios de comunicación. Entre otros, destaca Pere Gimferrer. A finales del siglo XX, conviven escritores consagrados y los Novísimos. En los 80, predomina la poesía de la experiencia: asuntos cotidianos, claridad y sobriedad, destacando Luis García Montero. En el siglo XXI conviven todas las tendencias.

El teatro español: De la censura a la vanguardia

El teatro de los años 40 y 50

En la década de los 40, el teatro está sometido a la censura y el público busca evasión. Este teatro burgués y convencional defiende los valores tradicionales; los temas son intrascendentes (infidelidades y conflictos familiares). La mezcla de humor y final feliz llevó al éxito de público.

  • Teatro de humor renovado: Plantea situaciones ingeniosas, protagonizadas por el absurdo y lo inverosímil. Jardiel Poncela caricaturiza la sociedad en Eloísa está debajo de un almendro. Mihura es más pesimista y existencial; en Tres sombreros de copa, se produce un choque entre la vida burguesa de Dionisio y la bohemia de Paula.
  • Teatro del exilio: Autores como Casona escriben un teatro poético y de evasión.
  • Realismo social: En los 50, aparecen inquietudes existenciales que derivan hacia el realismo social. Buero Vallejo gira en torno a la defensa de la dignidad del hombre; Historia de una escalera muestra las ilusiones y frustraciones de un vecindario.

Evolución hacia la experimentación y el siglo XXI

En los años 60, el realismo social continúa pese a la censura, destacando Lauro Olmo con La camisa. Antonio Gala escribe obras existenciales y simbolistas como Anillos para una dama. Hacia 1970 surge un teatro renovador y experimentalista basado en el espectáculo y las técnicas audiovisuales. Arrabal crea un teatro vanguardista en El arquitecto y el emperador de Asiria. Cobran protagonismo los grupos de teatro independiente como Els Joglars y Tábano.

A partir de 1975, el teatro se revitaliza. En el realismo renovado destaca Alonso de Santos con Bajarse al moro. En los 90 sobresale Mayorga, con su defensa del débil, destacando El chico de la última fila. En el siglo XXI conviven autores jóvenes y teatro alternativo.