El ascenso y caída de Esteban Trueba

Partiendo de una herencia agrícola y minera sin explotar, Esteban Trueba se enriquecerá. En sus primeros años, le había guiado el propósito de casarse con Rosa, la guapísima hija de Nívea y Severo del Valle, terratenientes. Cuando Del Valle decide ingresar en política, se produce la trágica muerte de su hija al ingerir un licor envenenado destinado a asesinar al padre. Esteban Trueba se retira a su fundo de Las Tres Marías para olvidar y comienza su ascenso económico y su relevancia en la vida colectiva de la zona. Su nueva posición le permitirá contraer matrimonio con Clara, hermana de la difunta Rosa.

La tiranía de Esteban Trueba en Las Tres Marías

Esteban Trueba levanta el fundo con inteligencia y trabajo. Es el único propietario que proporciona casas de ladrillos a sus inquilinos, construye modestas escuelas para los asalariados y su prole, y reparte medicamentos. Así y todo, en contra de lo que Esteban Trueba cree y confiesa, no se trata de un acto de justicia social, sino de un interesado modo de proceder, ya que solo tiene la finalidad de que los lugareños tengan salud para trabajar más, para enriquecerse él. Él no respeta la dignidad de quienes considera inferiores, especialmente la de las doncellas. A ellas las persigue violentamente, confiado en un obsoleto derecho de pernada; a ellos les paga exiguamente, no lo que merecen, ni siquiera con moneda oficial, sino con un sistema de vales con un objetivo paternalista y falaz: los varones, según él, gastarían el dinero en la taberna y dejarían de cumplir con la obligación de alimentar a sus familias.

Esta situación lo convierte en un tirano: no tolera “revoltosos”. Persigue hasta herir al adolescente Pedro Tercero por cantar una copla en la que las gallinas picotean e intimidan al zorro.

La carrera política y el ocaso de Esteban Trueba

Esteban Trueba es partidario del pucherazo. El protagonista alcanza la cima de su poder cuando es elegido senador del partido conservador. Abusa de su posición con actuaciones extremistas y, al final, cuando el bando reaccionario pierde las elecciones, llega a solicitar públicamente la intervención del ejército para someter al marxismo y derrocar al presidente “bolchevique”; incluso esconde armas en su domicilio en previsión de una revuelta militar golpista.

Por la influencia de Esteban Trueba, se produce la huelga de camioneros y el desabastecimiento de los alimentos: el país se paraliza y se extiende la hambruna. Se asfixia el nuevo régimen democrático, un régimen socialista que ha propuesto la reforma agraria con expropiaciones que alcanzan el fundo de Las Tres Marías.

Al final de su longeva vida, cumplidos los noventa años, Esteban Trueba entra en crisis de valores y convicciones: ha pagado muy cara su adhesión al alzamiento militar. La violencia y el derramamiento de sangre le salpican: la oligarquía civil pierde el parlamento y ha de sujetarse a la dictadura militar; su hijo Jaime es torturado y asesinado; y su querida nieta Alba es violada por Esteban García, nieto bastardo del propio Esteban Trueba, es decir, un insurgente con la misma sangre que Alba.

Las clases sociales en La casa de los espíritus

En la novela se retratan todas las clases sociales de Chile, cuya repercusión en la política fue progresiva a lo largo del siglo pasado.

La clase alta

La casa de los espíritus muestra en pleno siglo XX la existencia de un modelo socioeconómico latifundista y un deplorable comportamiento moral de los caciques, que se comportan como señores feudales en sus posesiones y con sus gentes, manteniendo el derecho de pernada medieval en los numerosos actos de violación de adolescentes. Pancha García es violada a sus quince años por el patrón, y ella lo acepta con amargura.

La clase social baja

La clase social baja está retratada en varias capas. Es una clase, en general, sumisa y resignada que padece los mayores atropellos, como las vejaciones a Pedro Segundo, el capataz de la finca, y, en general, a los indígenas que trabajan en el fundo.

Pero también surgen en ella voces discrepantes que propagan ideas revolucionarias marxistas: este sector está representado por Pedro Tercero y por Miguel. Pedro Tercero, amante de Blanca, se dedica a cantar de poblado en poblado con su poncho, denunciando las injusticias y alcanzando fama nacional. Ya hemos visto que es el trasunto de Víctor Jara, de quien se decía que seguía cantando mientras le rompían las manos. Miguel, amante de Alba, llega a ser universitario a pesar de su bajísima extracción social y representa la vía violenta del marxismo en el poder.

Finalmente, de procedencia rural y modesta, surge Esteban García, nieto de Pancha García, quien fue violada por el patrón Esteban Trueba.

El papel de la Iglesia católica en La casa de los espíritus

La Iglesia aparece en la novela defendiendo dos posturas opuestas:

  • La reaccionaria: el padre Restrepo y el apoyo al golpe militar.
  • La progresista: un sector marginal de la Iglesia que protege a los menesterosos y a los perseguidos políticos.

Isabel Allende critica y se burla de la Iglesia reaccionaria por medio del personaje bufo del padre Restrepo. El sacerdote pronuncia un horrísono sermón ultraconservador contra los excesos de los “vientos del modernismo”: el secularismo o laicismo de Severo del Valle. El padre Restrepo representa la postura más oficial de una Iglesia que se identifica con la oligarquía y la represión, infundiendo miedo al infierno y a los castigos divinos; la pequeña Clara, a sus diez años, interrumpe el sermón del cura diciendo: “Si el cuento del infierno fuera mentira, nos chingamos todos”.