Legados de guerra y memorias del totalitarismo

La Segunda Guerra Mundial ocasionó consecuencias devastadoras: hubo más víctimas civiles que militares, millones de muertos y refugiados, y una destrucción material sin precedentes (incluyendo el uso de la bomba atómica y la destrucción masiva de ciudades y fábricas). Fue una guerra que parecía no tener final, donde se alcanzaron nuevas cotas de vulneración de los derechos humanos.

El surgimiento de nuevos conceptos jurídicos

A raíz de este conflicto, se acuñó la categoría de genocidio, una palabra que anteriormente no existía y que se empleó para clasificar dichos crímenes (utilizada en los Juicios de Núremberg), dejando una profunda losa en la conciencia pública internacional. Asimismo, nacieron los crímenes contra la humanidad, ya que las autoridades debían dar nombre a una realidad que no se había visto nunca.

La reconstrucción de una Europa destruida

La imagen de la Europa de la época era la de numerosos grupos de personas sin hogar. El continente estaba completamente destruido y las naciones tenían como prioridad absoluta su reconstrucción. Es importante destacar que la Segunda Guerra Mundial no fue solo un conflicto global, sino también una serie de guerras civiles en casi todos los países participantes; por este motivo, el número de muertos civiles superó al de soldados.

El deseo de olvido y la justicia de posguerra

Posteriormente, surgió un fuerte deseo de olvido tras el pasado traumático, buscando simplemente vivir y dejar atrás el horror. Esto ocurrió especialmente en los países vencidos como Alemania, Japón e Italia. En este contexto, observamos un proceso de depuración y, a la vez, de continuidad:

  • La “desaparición” del fascismo.
  • Un sentimiento de victimismo para evitar la culpabilidad.
  • Una justicia benevolente que buscaba evitar dañar todavía más a las naciones derrotadas.

Esto ayudó a países como Alemania, que se depuró parcialmente, pero no a otros como Japón, que conservó a su emperador. Italia tampoco vivió una depuración profunda, pues pasó de ser derrotada a cambiar de bando. Estos países se percibieron a sí mismos como víctimas al sufrir ataques como las violaciones masivas de mujeres alemanas por parte del ejército soviético. Incluso los vencedores compartieron ese deseo de olvidar, evitando revisar el pasado debido al sufrimiento experimentado.

Mitos y revisionismo histórico

El mito del consenso antifascista

Este mito consistía en la afirmación, por parte de los países dominados por el régimen nacionalsocialista, de haberse resistido activamente ante los nazis, a pesar de que esto no fuera absolutamente cierto en todos los casos.

La Gran Guerra Patriótica en la URSS

En Rusia, la Gran Guerra Patriótica fue un fenómeno social donde se celebraba la victoria soviética frente al nazismo. Durante la época de Brezhnev (años 60), se omitieron las facetas más oscuras del conflicto, mientras que en la época de Gorbachov comenzó una progresiva revisión de los hechos.

El resurgir de la memoria en las décadas posteriores

A partir de los años 60, resurgieron los juicios y debates parlamentarios sobre los crímenes de la guerra. Ejemplos clave son los juicios de Auschwitz y el proceso contra Adolf Eichmann. Paralelamente, en Francia surgió el debate sobre los colaboracionistas, aceptando la realidad de la pasividad y la cooperación con la ocupación nazi.

En el sur de Europa, durante los años 70, surgió un revisionismo respecto a las dictaduras de Salazar en Portugal y Franco en España. En el caso español, se optó inicialmente por el olvido para consolidar la democracia, pero a partir de 1977 comenzaron a visibilizarse las víctimas del régimen franquista.

La memoria en el siglo XXI y el caso latinoamericano

Con la llegada del siglo XXI, surgió una demanda global de memoria. Existe un cambio en la consideración de la víctima, que deja de ser vista como una figura débil para adquirir un rol central en la justicia. En Latinoamérica, el proceso fue distinto debido a que las dictaduras fueron más recientes. Tras un periodo de silencio durante la transición, la memoria pasó de ser algo subterráneo a algo visible.

Surgieron las Comisiones de la Verdad para recuperar el pasado, un proceso complicado debido al intento previo de borrar los recuerdos. En este contexto, los testimonios orales han sido esenciales para la investigación de los crímenes perpetrados por las dictaduras militares.

Europa del Este y el nacionalismo post-Guerra Fría

Tras la Guerra Fría, Europa del Este vivió la transición del comunismo al capitalismo. La memoria en estos países suele tener una raíz nacionalista. El ejemplo más claro es Rusia, donde tras la disolución de la URSS se reforzó el mito de la Gran Guerra Patriótica, autodeclarándose liberadores del fascismo y transitando del comunismo a un nacionalismo ruso. En este relato se eliden atrocidades como las violaciones sistemáticas cometidas por soviéticos, manteniendo el mito de la liberación frente al ejército nacionalsocialista.

Cronología clave

La Guerra Fría se enmarca entre los siguientes hitos temporales:

  • 1947: Inicio del conflicto ideológico y geopolítico.
  • 1989: Caída del Muro de Berlín.
  • 1991: Desintegración de la URSS.