William Shakespeare y el Teatro Isabelino: Características y Producción Literaria
Época y Contexto: El Teatro Isabelino Inglés
Shakespeare formó parte del llamado Teatro Isabelino Inglés, un periodo que abarca las dos últimas décadas del siglo XVI y casi toda la primera mitad del siglo XVII. Se denomina así porque se gestó durante el reinado de Isabel I.
El triunfo del Renacimiento en Inglaterra fue tardío. Entrando en el siglo XVI, predominaba un teatro religioso de procedencia medieval. Junto a este teatro religioso, se abrió paso a:
- Un teatro cortesano (representado en las universidades).
- Un teatro popular (el isabelino), que acabaría triunfando, generando obras y autores de primer orden como Thomas Kyd, Christopher Marlowe, Ben Jonson y, por supuesto, William Shakespeare.
Este teatro popular era demandado por gente de toda condición, aunque con un predominio del estamento popular. Se construyeron teatros emblemáticos como The Globe y The Swan para representar las creaciones de estos dramaturgos.
Características del Teatro Isabelino
Las principales características del Teatro Isabelino son:
- Se transgreden las unidades clásicas de tiempo, lugar y acción.
- Se mezclan comedia y tragedia, de manera que una situación trágica se ve aliviada por la intervención cómica de un clown.
- Se mezclan los personajes nobles con los plebeyos.
- Se alternan el verso y la prosa.
Junto a las tragicomedias, coexistían las tragedias, las comedias y el drama. Merece especial atención la creación de piezas de tema histórico, que generaron un apasionado interés del público por el pasado de su país. En todos los géneros brilló el genio insuperable de Shakespeare.
La Producción Literaria de William Shakespeare
Las 37 obras que conforman la producción literaria de Shakespeare constituyen el legado más importante de las letras inglesas.
Innovación y Estilo Dramático
Shakespeare supera por completo los moldes clásicos; lo único que mantiene son los cinco actos del modelo horaciano. No encontramos en su obra ni unidades dramáticas ni uniformidad de estilo; las formas métricas son variadas, e incluso se mezcla la prosa con el verso.
La grandeza de Shakespeare reside en una serie de aportaciones fundamentales:
- Su estilo es asombrosamente rico, manejando con maestría desde la expresión más exquisita y sublime hasta la gracia del habla popular.
- Es capaz de emocionar profundamente al espectador.
- Elevó a sus criaturas a la categoría de personajes universales, al encarar las pasiones más arrebatadoras.
- Es particularmente valiosa su concepción del personaje cómico como contrapunto de los personajes más graves.
Clasificación de la Obra Dramática
La obra dramática de Shakespeare se divide tradicionalmente en cuatro grandes géneros:
1. Comedias
En una primera etapa, Shakespeare se dedicó casi por entero a las comedias. Destacan:
- El mercader de Venecia
- La fierecilla domada
- El sueño de una noche de verano
Shakespeare volvió a la comedia en su última etapa creadora, destacando La tempestad.
2. Obras Históricas
Una de las fuentes principales en el desarrollo del teatro isabelino fue la propia historia de Inglaterra. El pueblo inglés, que vivía con el reinado de Isabel I una relativa situación de paz, reclamaba con verdadero entusiasmo ahondar en el pasado cruento y belicoso de su país.
Escribió varias piezas históricas, entre las que destacan:
- Enrique VI
- Ricardo III
- Ricardo II
3. Obras Romanas
En las obras romanas, a Shakespeare no le interesa lo puramente histórico, sino la profundización en los conflictos internos de sus personajes. La tiranía, la justicia, el deber patriótico, son temas sobre los que reflexiona el autor en estas obras:
- Tito Andrónico
- Julio César
- Otras.
4. Tragedias
Es en la tragedia donde Shakespeare se muestra con mayor brillantez. La creación de estas obras se concentra en unos pocos años. Salvo Romeo y Julieta, escrita en su primera época, las tragedias más sobresalientes fueron creadas entre 1601 y 1606:
- Hamlet
- Otelo
- El rey Lear
- Macbeth
En ellas se suele combinar el verso y la prosa, y en su lenguaje caben desde la expresión más exquisita hasta el registro más familiar, plagado de exabruptos y crudeza.
