1. Factores físicos y humanos

Vegetación atlántica: está condicionada por factores físicos como:

  • Precipitaciones: abundantes y regulares, que favorecen bosques densos y exuberantes.
  • Temperaturas: moderadas, que permiten el crecimiento de una amplia variedad de especies vegetales.
  • Humedad: alta, crea condiciones ideales para musgos, líquenes y helechos.
  • Suelos: ácidos y ricos en materia orgánica, resultante de la descomposición de la hojarasca; proporcionan nutrientes esenciales y buena capacidad de retención de agua, lo que permite un crecimiento continuo de las plantas.
  • Relieve: variado, desde llanuras costeras hasta montañas, generando diversidad de hábitats; la orientación de las laderas influye en la insolación y la humedad, afectando la distribución de especies.

Factores humanos: han modificado esta vegetación mediante:

  • Deforestación para la expansión agrícola, que ha reducido la cobertura forestal.
  • Explotación maderera por la demanda de madera para construcción e industria.
  • Introducción de especies exóticas e invasoras que han desplazado especies nativas.
  • Pastoreo, que ha favorecido especies resistentes al consumo por animales.
  • Incendios forestales de origen natural y humano, especialmente abundantes en Galicia.
  • Urbanización, que ha fragmentado los hábitats naturales y reducido la superficie de bosques.

2. Tipos de especies y características

La vegetación atlántica está formada por:

  • Bosques caducifolios dominados por haya, roble, castaño y abedul, que pierden sus hojas en otoño para adaptarse al invierno.
  • Matorrales densos de brezos, tojos y escobas en zonas abiertas o degradadas.
  • Prados naturales y artificiales en zonas húmedas y montañosas, utilizados para la ganadería.

Especies representativas:

  • Haya: típica de bosques caducifolios y zonas montañosas entre 400 y 1900 m; tolera el frío y mal el calor; requiere precipitaciones abundantes; su madera dura se emplea para muebles y utensilios.
  • Roble: no soporta veranos calurosos; prefiere humedad media a alta; se adapta a todo tipo de suelos; madera dura utilizada en construcción, muebles, traviesas de ferrocarril, barcos y leña.
  • Rebollo (melojo): resistente al frío moderado; tolera humedad a partir de 600 mm; se encuentra entre 400 y 1600 m (hasta 1900 m en el sur); crece en todo tipo de suelos, prefiere silíceos; su leña y madera se aprovechan; hojas y frutos para el ganado.
  • Castaño: aprecia clima templado; resiste el frío; se encuentra entre 200 y 1800 m; requiere precipitaciones superiores a 700 mm y suelos silíceos; su madera se utiliza en construcción, carpintería, ebanistería y tonelería; su fruto, la castaña, sirve de alimento humano y para ganado.
  • Eucalipto: usado en reforestación, muy productivo; madera recta y alta para industria maderera; hojas y corteza con usos en cosmética, alimentación y droguería.
  • Brezo: arbusto abundante en matorrales, adaptado a distintos suelos y condiciones.
  • Tojo: arbusto espinoso que forma matorrales densos difíciles de penetrar.

3. Aprovechamiento económico

La vegetación atlántica en España ha sido un recurso fundamental para las poblaciones locales:

  • La madera de roble, haya y castaño se ha utilizado para construcción, muebles, herramientas y combustible.
  • Los claros en los bosques han permitido cultivos como maíz, patata y manzana, aprovechando suelos fértiles y clima húmedo.
  • Prados y matorrales sirven de pasto para ganado vacuno, ovino y caprino, generando leche, carne y lana.
  • Recolección de frutos silvestres: castañas, frutos del bosque, setas y plantas medicinales.
  • Explotación intensa ha provocado pérdida de bosques y degradación de suelos; en las últimas décadas se promueve la gestión sostenible con silvicultura que combina producción de madera con conservación y protección del suelo.
  • Técnicas y actividades actuales: agricultura ecológica, turismo rural (alojamiento, restauración y ocio), biomasa forestal para producción de energía y desarrollo de productos forestales no madereros como aceites esenciales, resinas y corcho.

1. Origen y características

Los sistemas montañosos exteriores a la Meseta incluyen:

  • Montes Vascos: situados entre Pirineos y Cordillera Cantábrica; formados en la orogenia alpina; suaves y poco elevados (Aralar, Urbasa, Andía).
  • Pirineos: con más de 400 km; destacan el Pirineo Axial (pico Aneto), glaciaciones, valles en U y lagos; y el Prepirineo con sierras interiores como el Cadí, la depresión media como Canal de Berdún y sierras exteriores como Leire y Mayos de Riglos.
  • Cordillera Costero-Catalana: paralela al Mediterráneo; separada de los Pirineos por fallas; incluye la zona prelitoral (Montserrat, Montseny) y el litoral más bajo.
  • Cordilleras Béticas: en el sureste, con unos 600 km; formadas por compresión de placas africana y euroasiática; Sistema Penibético cercano a la costa con Sierra Nevada (Mulhacén 3 482 m, Veleta), Fosa Intrabética con depresiones (Hoya de Baza, depresión Prelitoral Murciana) y Sistemas Subbéticos (Cazorla, Segura) y alineación Prebética (Aitana, Espuña, Vega de Antequera).
  • Depresiones fluviales y llanuras costeras: Ebro y Guadalquivir con altitudes inferiores a 300 m y sedimentos marinos y continentales; llanuras costeras mediterráneas aptas para agricultura (Priorat, Penedés, Vallés, La Plana en Castellón y Valencia).
  • Archipiélagos: Baleares (origen ligado a las Béticas y la Costero-Catalana: Mallorca, Ibiza, Formentera, Menorca; Sierra de Tramontana en Mallorca con Puig Major; fenómeno kárstico en cuevas del Drach); Canarias (origen volcánico al norte del Trópico de Cáncer: Tenerife, La Palma, La Gomera, El Hierro, Gran Canaria, Lanzarote, Fuerteventura; Teide 3 718 m como punto más alto de España).

2. Dominio litológico y modelado

En los sistemas exteriores predominan rocas sedimentarias plegadas y elevadas en la orogenia alpina, con variaciones según la zona:

  • Pirineos: el Pirineo Axial presenta rocas graníticas duras, cumbres escarpadas, valles glaciares en U y lagos; el Prepirineo presenta calizas, materiales detríticos y sedimentos marinos; incluye la comarca volcánica de la Garrotxa.
  • Montes Vascos: mayoritariamente calizos y suaves, con rocas ígneas y minerales como hierro.
  • Cordillera Costero-Catalana: norte con materiales paleozoicos y relieves altos; sur calizo con menor altitud; modelado volcánico en el Campo de Olot.
  • Cordilleras Béticas: Sistema Penibético con materiales paleozoicos y mayores altitudes; Fosa Intrabética con materiales de erosión y badlands; Subbéticos con altitudes menores.
  • Depresiones del Ebro y Guadalquivir: colmatadas con materiales arcillosos de origen continental y sedimentos marinos; modelado de badlands y muelas en el Ebro; lomas, colinas y marismas en el Guadalquivir.
  • Baleares: rocas calizas y paisajes kársticos; Mallorca con la Tramontana al norte, la depresión del Pla central y Sierra de Levante baja; Menorca es más baja.
  • Canarias: origen volcánico; macizos (Anaga), dorsales (La Esperanza), acantilados (Los Gigantes), calderas (Cañadas del Teide, Caldera de Taburiente), roques y conos volcánicos.

3. El relieve como condicionante de las actividades humanas

Las montañas exteriores condicionan la historia y la economía de España:

  • Pirineos: actúan como barreras naturales que dificultan comunicaciones y transporte, aislando históricamente zonas y favoreciendo identidades culturales propias; en la alta montaña predominan la ganadería extensiva bovina con razas autóctonas y el turismo de invierno (estaciones como Candanchú, Formigal, Baqueira-Beret) y de verano (senderismo, aventura).
  • Zonas bajas: agricultura en terrazas con forrajeras para el ganado y aprovechamiento de recursos forestales.
  • Montes Vascos: ganadería bovina y caprina, minería de hierro y desarrollo industrial siderúrgico (en declive en últimas décadas).
  • Sistemas Béticos: relieve abrupto que limita comunicaciones y agricultura; ganadería en zonas altas; agricultura concentrada en valles con frutales, olivos (85% del aceite de España) y almendros; turismo rural y de aventura relevante.
  • Depresiones y llanuras costeras: terrenos llanos y suelos fértiles que facilitan agricultura, construcción e infraestructuras; cultivos destacados: frutales, cítricos (Valencia, Castellón), hortalizas, vid (Priorat, Penedés, Vallés) y arroz en zonas costeras.
  • Archipiélagos: turismo como principal actividad económica; Baleares con turismo de verano; Canarias con actividad turística durante todo el año; agricultura en terrazas: productos mediterráneos en Baleares (almendros, cereales, vid) y tropicales en Canarias (plátano, aguacate); pesca presente pero en decadencia.

1. Localización, factores geográficos y características

El clima mediterráneo en España se caracteriza por:

  • Veranos largos, calurosos y secos con escasez de precipitaciones y periodos prolongados de sequía.
  • Inviernos suaves donde se concentra la mayor parte de las lluvias, aunque irregulares en otoño y primavera.
  • Precipitaciones muy variables que pueden alternar sequías con lluvias torrenciales asociadas a la DANA.
  • En zonas del interior, la lejanía del mar provoca elevada amplitud térmica (invierno frío, verano muy caluroso).
  • Vegetación adaptada: encinas, alcornoques, pinos y matorrales como la maquia y la garriga.

Variantes del clima mediterráneo en España:

  • Mediterráneo suavizado en el norte del litoral.
  • Mediterráneo seco del este peninsular y Baleares.
  • Mediterráneo árido del sureste.
  • Mediterráneo de influencia subtropical en la costa atlántica andaluza.
  • Mediterráneo de interior o continentalizado en la Meseta.

Factores geográficos principales: latitud, mar Mediterráneo (suaviza temperaturas y aporta humedad), relieve (actúa como barrera a las masas de aire atlánticas) y las distintas masas de aire polares y tropicales. Las Islas Canarias presentan un clima subtropical con temperaturas suaves todo el año y precipitaciones escasas por su latitud, la influencia del Atlántico, la corriente fría de Canarias y la proximidad a África.

2. El clima como condicionante de las actividades humanas

El clima mediterráneo condiciona numerosas actividades:

  • Agricultura: favorece cultivos adaptados a la escasez de agua en verano: olivo, vid y cereales de invierno en el interior; frutales, cítricos y hortalizas en la costa mediterránea. España es potencia europea en estos productos.
  • Regadío y tecnologías: acequias, aljibes, invernaderos, riego por goteo e hidroponía para garantizar agua; en Canarias se aprovecha el terreno volcánico y la humedad nocturna para viñas y cultivos tropicales (plátano, aguacate).
  • Ganadería: extensiva tradicional afectada por estacionalidad de pastos; ganado ovino en Mesetas y trashumancia; dehesas (Andalucía, Extremadura, Salamanca, Zamora) para porcino ibérico y bovino; crece la ganadería intensiva bovina y porcina.
  • Arquitectura y urbanismo: patios interiores, paredes gruesas, ventanas pequeñas, calles estrechas y plazas que proporcionan sombra y ventilación.
  • Turismo: clima agradable y paisajes que favorecen turismo rural, de sol y playa; estilo de vida al aire libre y gastronomía ligada a la dieta mediterránea.

3. Impacto climático de actividades humanas

El cambio climático impulsado por la actividad humana afecta crecientemente a las regiones mediterráneas de España:

  • Incremento de temperaturas medias, veranos más largos, olas de calor más frecuentes e intensas.
  • Aumento de incendios forestales que empiezan antes y terminan más tarde.
  • Reducción general de precipitaciones, especialmente en verano, agravando sequías y escasez de agua.
  • Eventos extremos (sequías prolongadas, inundaciones repentinas, incendios) cada vez más frecuentes y severos (ej.: DANA de Valencia de 2024).
  • Ascenso del nivel del mar que amenaza zonas costeras (inundaciones y erosión) y acidificación oceánica que afecta a la vida marina.
  • Consecuencias sobre agricultura, producción hidroeléctrica, suministro de agua potable, pérdida de biodiversidad, desertificación, impactos en la salud humana y efectos económicos en agricultura, turismo y pesca.

1. Localización, factores geográficos y características

El clima oceánico en España se caracteriza por:

  • Temperaturas suaves, con inviernos frescos y veranos templados y escasa amplitud térmica.
  • Precipitaciones abundantes y regulares a lo largo del año, con máximos en otoño e invierno.
  • Elevada humedad que favorece la nubosidad y una vegetación abundante de bosques caducifolios (robles y hayas).

Distribución:

  • Se localiza en Galicia y la cornisa cantábrica; temperaturas medias anuales cercanas a 14 ºC y precipitaciones superiores a 800 mm.
  • Hacia el interior aparece el clima oceánico de transición con mayor amplitud térmica y precipitaciones menos regulares, aunque superiores a 700 mm.

Factores geográficos principales: latitud norte, proximidad al mar Cantábrico y al Atlántico, frentes atlánticos y relieve (Cordillera Cantábrica, Pirineos y Sistema Central). El clima de montaña se da por encima de los 1000 m y presenta descenso térmico, aumento de heladas, elevada nubosidad y precipitaciones abundantes en forma de nieve; influyen altitud, relieve (solanas y umbrías), efecto Foehn, latitud, distancia al mar y masas de aire. Según la localización, la Cordillera Cantábrica y los Pirineos reciben influencia oceánica; las Béticas, influencia subtropical; y el Sistema Ibérico, Central, Montes de Toledo y Sierra Morena rasgos continentales.

2. El clima como condicionante de las actividades humanas

El clima atlántico condiciona actividades humanas como:

  • Agricultura: variada, con cultivos de forrajes (alfalfa), hortalizas, frutas y cereales como el maíz.
  • Ganadería: extensiva, gracias a la abundancia de pastos naturales durante gran parte del año; destacan la ganadería bovina (razas autóctonas como la vaca asturiana ‘vaca roxa’ o la vaca pirenaica) y la ganadería ovina.
  • Silvicultura: bosques caducifolios de hayas y robles y plantaciones de eucalipto destinadas a la obtención de madera.
  • Pesca y acuicultura: actividad pesquera tradicional (en retroceso) y desarrollo de acuicultura (mejillones en rías gallegas, salmón en Galicia y Asturias).
  • Energías renovables: abundancia de agua y fuertes vientos han impulsado energía hidroeléctrica y eólica, especialmente en Galicia y Cantabria.
  • Industria y turismo: desarrollo de industrias (textil, papelera, alimentaria) y turismo rural y de aventura (Picos de Europa); arquitectura tradicional con madera y piedra, tejados inclinados y sistemas de drenaje adaptados a las abundantes precipitaciones.

3. Impacto climático de la actividad humana

La costa atlántica española y las zonas de montaña están especialmente afectadas por el cambio climático:

  • Emisiones de gases de efecto invernadero por quema de combustibles fósiles.
  • Deforestación por talas e incendios forestales y agricultura industrial que contribuyen al calentamiento global.
  • Contaminación marina por vertidos industriales, aguas residuales y plásticos que degradan ecosistemas marinos.
  • Sobreexplotación pesquera que ha puesto en peligro especies del Cantábrico y Atlántico (merluza, anchoa, bacalao), obligando a cuotas y restricciones.
  • Urbanización costera y desarrollo turístico que han destruido hábitats naturales y aumentado la vulnerabilidad del litoral.

Consecuencias y medidas propuestas:

  • Pérdida de hábitats (marismas, dunas, arrecifes) por subida del nivel del mar, erosión y acidificación de los océanos.
  • Alteración de la distribución de especies pesqueras con efectos económicos.
  • Riesgos para la salud humana y pérdidas económicas en pesca, turismo y acuicultura.
  • Medidas: reducción de emisiones mediante energías renovables y eficiencia energética; protección y restauración de ecosistemas costeros; pesca sostenible; reducción de la contaminación marina; fomento de una acuicultura responsable; planificación costera integrada.

1. Factores físicos y humanos

La vegetación mediterránea está condicionada por factores físicos y humanos:

  • Clima: estación seca larga y calurosa en verano que favorece adaptaciones a la escasez de agua (hojas pequeñas y duras o esclerófilas, raíces profundas y periodos de latencia). Las precipitaciones son irregulares y a veces torrenciales; las plantas desarrollan bulbos o rizomas como órganos de reserva. Los inviernos suaves y húmedos permiten rápido crecimiento tras las lluvias.
  • Relieve: la altitud modifica temperatura y precipitaciones creando pisos bioclimáticos; la orientación de laderas provoca diferencias entre solanas (más cálidas y secas) y umbrías (más frescas y húmedas); el relieve mediterráneo contribuye a aislar la Meseta de la influencia del mar.
  • Suelos: suelen ser poco desarrollados, pobres en nutrientes, pedregosos y de escaso espesor, lo que limita el crecimiento vegetal y reduce la capacidad de retención de agua.

Factores humanos:

  • Actividades agrícolas: introducción de nuevos cultivos e intensificación agraria que han alterado la vegetación natural; el riego artificial ha modificado su distribución.
  • Urbanización: ha reducido la superficie de vegetación natural.
  • Incendios forestales: cada vez más frecuentes e intensos por el clima seco y ventoso del verano, transforman bosques en matorrales y favorecen la erosión; algunas especies desarrollan semillas resistentes al fuego y la sequía.
  • Pastoreo: ha provocado degradación de la vegetación y aumento de la erosión del suelo.

2. Tipos de especies y características

La vegetación mediterránea se localiza en zonas de clima mediterráneo y de interior, formada principalmente por especies xerófilas adaptadas a la escasez de agua:

  • Bosque esclerófilo (durisilva): poca variedad de especies arbóreas; muy sensible a la desertificación (si se pierde la cubierta, las lluvias torrenciales provocan rápida erosión); árboles de crecimiento lento, madera dura poco apta para la explotación maderera, hojas pequeñas, perennes, duras y coriáceas; cortezas gruesas, troncos no rectilíneos y copas amplias que reducen la evaporación del suelo.
  • Especies características:
  • Encina: resistente a la sequía y a temperaturas extremas; adaptada a todo tipo de suelos hasta 1400 m; aprovechada por sus bellotas y su madera dura.
  • Alcornoque: necesita inviernos más suaves y húmedos; se desarrolla hasta algo más de 1000 m; se aprovecha por su corcho, la bellota y la leña.
  • Quejigo: resiste bien el frío, la sequía y los contrastes térmicos; utilizado como combustible y alimento para el ganado.
  • Enebro: soporta temperaturas extremas; su fruto se utiliza en gastronomía y su madera es resistente.
  • Pinsapo: abeto exclusivo del sur peninsular que necesita humedad y no tolera el calor excesivo; de uso principalmente decorativo.
  • Pinos: pino carrasco (muy resistente a la sequía; frecuente en la costa mediterránea; usado para repoblación y resinas), pino resinero (rápido crecimiento; abundante en la Meseta; aprovecha madera y resina), pino silvestre (propio de zonas frías y montañosas; madera muy valorada) y pino piñonero o albar (apreciado por sus piñones y su madera de calidad).

Formaciones arbustivas al desaparecer el bosque:

  • Maquia: densa y alta sobre suelos silíceos.
  • Garriga: más baja sobre suelos calizos.
  • Estepa: propia de climas semiáridos muy degradados con vegetación baja y dispersa (ej.: sureste peninsular, Los Monegros, Bardenas Reales).

3. Aprovechamiento económico

El bosque mediterráneo proporciona diversos recursos económicos:

  • Madera: de encina, alcornoque y pino piñonero para carpintería, construcción y fabricación de muebles.
  • Corcho: del alcornoque para tapones y como aislante térmico y acústico.
  • Resinas: del pino, empleadas en la fabricación de papel y productos químicos.
  • Frutos silvestres: bellotas, algarrobas, higos, chumbos y frutos del madroño para alimentación humana y animal.
  • Productos no madereros: miel, setas comestibles (boletus, senderuelas, trufas) y plantas aromáticas y medicinales (romero, tomillo, lavanda, salvia) usadas en industrias cosmética, farmacéutica y alimentaria.
  • Usos tradicionales: pastoreo de ganado ovino, caprino, porcino (cerdo ibérico) y bovino; caza mayor y menor; turismo (rural, ecoturismo y turismo deportivo) que aprovecha paisajes, biodiversidad y patrimonio cultural.