Exploración Profunda de la Filosofía Platónica: Metafísica, Epistemología y Antropología
1. Introducción: Vida y Obra de Platón
Platón nació en Atenas en el año 428 a. C. Su nombre original era Aristocles; «Platón» fue un sobrenombre añadido, según algunos, por su vigor físico, o por la anchura de su frente o de sus hombros. Descendiente de nobles, desde muy joven consideró como su ideal la vida política. Aristóteles comenta que primero fue discípulo de Crátilo y, después, sobre los 20 años, tuvo su primer contacto con Sócrates, de quien fue discípulo hasta su muerte.
A pesar de su desengaño con respecto a la vida política, realizó varios viajes hacia Siracusa para intentar implantar su ideal del filósofo gobernante. Después del primero, regresó a Atenas y fundó la Academia, una comunidad de libre educación donde se impartían clases de diversas materias, dedicándose a la enseñanza hasta su muerte en el 347 a. C. (Nota: Se corrigió la fecha de fallecimiento, comúnmente aceptada como 347 a. C., no 343 a. C.).
Su escrito está redactado en forma de diálogo con un lenguaje didáctico, en el que se utilizan ejemplos y mitos para explicar sus teorías. El personaje principal suele ser Sócrates y, en torno a él, aparecen otros personajes como sofistas, amigos, discípulos y parientes de Platón. Aunque cada diálogo se centra en investigar un tema, en casi todos aparecen los problemas centrales de su pensamiento.
Periodos de la Obra Platónica
En su obra se pueden diferenciar los siguientes periodos:
- Período Socrático: Diálogos de forma dramática, realizados tras la muerte de Sócrates, donde trata los mismos problemas que él. Entre otros, destacan “Apología de Sócrates”, “Critón” y “Protágoras”.
- Periodo de Transición: Van desde la fundación de la Academia hasta el segundo viaje a Siracusa. Comienza a elaborar sus propias teorías. Ejemplos: “Hipias Mayor”, “Hipias Menor” y “Menéxeno”.
- Periodo de Madurez: En esta época redacta sus diálogos fundamentales. La teoría de la Idea sirve de trasfondo a los otros temas. Escribe: “El Banquete”, “Fedro”.
- Periodo de Vejez: Diálogos donde Sócrates deja de ser el protagonista principal y parece poner en duda muchas de sus ideas. Entre otros escribe: “Parménides”, “El Político” y “Las Leyes”.
2. Conocimiento y Realidad: La Metafísica Platónica
2.1 La Teoría sobre la Realidad (Ontología)
Para Platón, la verdadera realidad es la realidad inteligible.
Para explicar por qué una cosa es bella, un filósofo naturalista recurriría a elementos físicos como el color o la forma; sin embargo, Platón recurre a una causa superior que no es sensible ni material, sino inteligible: se trata de la Idea de Belleza, que hace que las cosas sean bellas. El mundo de las Ideas es el eje central de la teoría de la realidad platónica.
Las causas de naturaleza no física o realidades inteligibles fueron denominadas por Platón con el nombre de “Eidos” (Idea o Forma). Estas no son simples conceptos, es decir, representaciones puramente mentales, sino que son el verdadero ser, situadas en un mundo superior al físico; son las esencias de las cosas, lo que hace que una cosa sea lo que es.
De esta manera, la realidad queda dividida en dos mundos distintos y contrapuestos:
- El mundo superior, invisible, eterno e inmutable de las Ideas.
- El mundo físico, visible, material y cambiante, que es el mundo sensible.
Platón, mediante la teoría de las Ideas, pretende afirmar que lo visible solo se puede afirmar apelando a lo suprasensible, lo relativo a lo absoluto, lo móvil a lo inmutable y lo corruptible a lo eterno.
Jerarquía de las Ideas
El mundo de las Ideas es como un sistema ordenado jerárquicamente donde hay ideas de las cosas sensibles, de valores estéticos y morales. En el vértice de esta jerarquía se halla situada la Idea suprema, que en los diálogos platónicos va sufriendo una evolución desde la Belleza, la Justicia, hasta el Bien, que es la idea suprema en “La República”.
En general, a partir de las explicaciones de Aristóteles es posible comprender mejor cuál fue la evolución de la teoría de las Ideas. En los primeros diálogos, Platón se mantiene fiel a la orientación socrática y busca definir la virtud, por tanto, hay una intención moral. Después, en los diálogos de madurez, hay una intención política ligada a la intención moral (porque los gobernantes han de ser filósofos que se guíen no por ambición, sino por ideales trascendentes) y una intención científica, pues el objeto de la ciencia solo pueden ser las Ideas.
Por último, en los diálogos críticos, Platón hace una revisión de la teoría de las Ideas, quizás por sus propias dudas o por las críticas de sus discípulos, y su teoría acaba derivando hacia el methexis (participación).
La teoría de las Ideas es el principio dualista (dualismo cosmológico: hay dos mundos), pero también es pluralista (pluralismo ontológico: hay una multiplicidad de Ideas y cosas sensibles).
Además, surge un problema: ¿cómo es posible conocer las Ideas si pertenecen a un mundo diferente al sensible? Es posible porque las cosas imitan a las Ideas, que están en comunicación entre sí, y el alma es una realidad intermedia entre las cosas y las Ideas. Esto lo explica Platón a través de su teoría del conocimiento.
2.2 La Teoría del Conocimiento (Epistemología)
Platón considera que hay que llegar al conocimiento de lo inteligible, de las Ideas, y para explicar cómo se produce este conocimiento a lo largo de sus diálogos va a utilizar distintas teorías.
2.2.1 La Reminiscencia (Anámnesis)
Este tema aparece por primera vez en el “Menón”, un diálogo donde Sócrates busca definir la virtud, es decir, el carácter común de los actos que podemos llamar virtuosos. Esta búsqueda se encuentra con una dificultad, formulada ya por los sofistas: no se puede buscar lo que ya se conoce porque sería inútil, ni lo que no se conoce porque no sabríamos qué estamos buscando ni si lo hemos encontrado. La respuesta platónica es que conocer es recordar las cosas que ya conocemos.
Esta es la teoría de la reminiscencia, que vuelve a aparecer como forma de conocimiento de las Ideas en el “Fedón” y el “Fedro”. En estos, añade dos precisiones importantes:
- El alma tuvo que conocer las Ideas en una vida anterior separada del cuerpo y que ese conocimiento fue posible por su afinidad con ellas.
- Puesto que las cosas imitan a las Ideas, “el conocimiento sensible sirve como ocasión para el recuerdo, que sirve a su vez para reducir a la unidad de la Idea la multiplicidad de las sensaciones”.
2.2.2 La Dialéctica
La teoría de la reminiscencia desaparece de los diálogos platónicos posteriores, donde se centra en la dialéctica, que en los primeros diálogos no es otra cosa que el método socrático de preguntas y respuestas, pero que a partir de “La República” sufre una transformación, convirtiéndose en la ciencia suprema.
La Teoría de la Línea
En el libro VI de “La República”, Platón describe los grados del conocimiento en relación con los grados del ser, representándolos sobre la línea cortada en segmentos con proporciones geométricas. Esto se conoce como la Teoría de la Línea.
Se distinguen dos cosas generales del conocimiento, la opinión y la ciencia (esto ya lo hacía Parménides), pero Platón va más allá:
- La opinión es el conocimiento sensible de las cosas del mundo visible, mundo de lo que se engendra y del devenir.
- La ciencia solo puede tratar del mundo inteligible de las Ideas, del ser eterno e inmutable.
La imaginación (grado inferior de conocimiento) se alimenta de los objetos sensibles percibidos por la creencia (2° grado) y estudiados por la física, que para Platón no es verdadera ciencia porque trata sobre objetos móviles. Los dos últimos grados del conocimiento son la razón discursiva del matemático y la inteligencia propia del dialéctico.
Ambos utilizan métodos distintos:
- Las matemáticas emplean un método discursivo descendente: parten de una hipótesis y deducen conclusiones a partir de imágenes visibles.
- La dialéctica emplea un método discursivo ascendente: parte de una Idea y asciende hasta la Idea suprema, sin recurrir a imágenes, para después emprender el camino contrario, descendiendo de la Idea suprema y encadenando con ella las demás Ideas.
El Mito de la Caverna
El libro VII de “La República” comienza con el Mito de la Caverna, una narración alegórica con la que Platón explica su teoría de la existencia de dos mundos: el mundo sensible, que percibimos por los sentidos, y el mundo de las Ideas, que solo se alcanza con la razón. En él explica cómo se produce el conocimiento.
Dentro de una caverna se encuentra desde su nacimiento unos prisioneros encadenados que solo pueden mirar hacia el muro del fondo. Detrás de ellos, hay una hoguera encendida y, entre esta y ellos, hay un camino y un muro alto por donde pasan hombres con objetos que asoman por encima de él. Las sombras que proyectan los objetos es lo único que pueden ver los prisioneros durante toda su vida. Uno de ellos logra liberarse, salir al exterior y ver verdaderamente lo que las cosas son.
Platón hace una analogía metafórica:
- Los prisioneros atados representan a los hombres en estado de ignorancia.
- La sombra proyectada, solo apariencia, representa el mundo sensible.
- Lo que está fuera de la caverna es el mundo inteligible.
- El sol representa a la Idea del Bien, que posibilita el conocimiento verdadero.
- El prisionero liberado representa al filósofo, que deberá volver a la caverna y guiar a los ignorantes a través de la razón.
El mito de la caverna es una alegoría que abarca varios elementos de la teoría de las Ideas de Platón y presenta tres dimensiones fundamentales:
- La dimensión antropológica (naturaleza humana).
- La dimensión ontológica (del ser) y epistemológica (del conocimiento).
- La dimensión moral (valoración de la sociedad) y política.
3. Antropología Platónica: Naturaleza del Alma y su Relación con el Cuerpo
Al igual que la concepción platónica del mundo es dualista (mundo de las Ideas y mundo sensible), también su concepción del hombre es dualista: alma-cuerpo. Pero, al igual que el mundo de las Ideas tiene prioridad sobre el mundo sensible, el alma la tiene sobre el cuerpo. Hasta el punto de que Platón dice en alguna ocasión que el hombre es su alma y que el alma es considerada como una realidad intermedia entre los dos mundos.
Además, el hombre crea en la tierra su propio mundo, el Estado, que posee una constitución semejante al alma humana.
Platón desarrolla su teoría del alma con intenciones éticas: probar la necesidad de controlar las tendencias instintivas del cuerpo y asegurar una retribución futura al que practica la justicia (contra el inmoralismo de algunos sofistas); y también con intenciones epistemológicas, asegurar el conocimiento de las Ideas.
