Barroco en Europa y España: arquitectura, escultura y pintura — características y artistas clave
Arquitectura barroca: características
Arquitectura barroca. Características principales: partiendo de elementos arquitectónicos del Renacimiento, sustituye el orden, la proporción y la armonía clásicas por el dinamismo, la teatralidad, la complicación y el contraste. Se pueden señalar ocho puntos clave:
- Búsqueda del dinamismo, con superficies ondulantes y líneas curvas o quebradas.
- Elementos constructivos característicos: columnas salomónicas, frontones rotos, volutas, ventanas ovales, arcos mixtilíneos, cúpulas ovales o mixtilíneas y casetones multiformes.
- Plantas elípticas, circulares o mixtilíneas (formas no estrictamente ortogonales).
- Abundancia de elementos decorativos arquitectónicos, escultóricos y pictóricos.
- Efectos lumínicos: la luz persigue efectos dramáticos; crea dinamismo y resaltos en entrantes y salientes.
- Espacios interiores sinuosos, indefinidos y dinámicos.
- Volúmenes exteriores a veces poco sinceros o atectónicos, dotados de movimiento, claroscuro y fachadas que pueden tener escasa relación con el interior.
- Atención al urbanismo: el barroco engrandece las ciudades mediante avenidas que facilitan los desplazamientos y diseña plazas que sitúan edificios en perspectivas urbanas.
Arquitectura barroca en Europa: Italia y Francia
En Europa la ciudad clave es Roma, defensora de la Contrarreforma; tras el Concilio de Trento la arquitectura muestra autoridad y doctrina católica. Entre los grandes artistas destacan:
- Carlo Maderno: fachada de la Basílica de San Pedro en el Vaticano y prolongación de la nave central.
- Gian Lorenzo Bernini: creador de una gran escenografía barroca; autor de la Plaza de San Pedro y del Baldaquino. También proyectó iglesias como San Andrea al Quirinale, con un juego de líneas curvas y planta elíptica.
- Francesco Borromini: desarrolló una arquitectura compleja y dinámica; obras representativas son Sant’Agnese in Agone, San Ivo alla Sapienza y San Carlo alle Quattro Fontane (San Carlos de las Cuatro Fuentes), caracterizadas por elementos cóncavos y convexos.
Otros arquitectos destacados: Guarino Guarini (cúpula del Santo Sudario), Filippo Juvarra (Basílica de Superga), Baldassare Longhena, Carlo Rainaldi y Pietro da Cortona en Roma.
En Francia el barroco tiende a ser un arte cortesano y palaciego con estética clasicista y un barroquismo decorativo contenido. Las artes visuales tuvieron la misión de glorificar al soberano y consolidar un estilo oficial clasicista. Entre los ejemplos: la terminación del Palacio del Louvre, el castillo del cardenal Richelieu, el palacio de Vaux-le-Vicomte y el palacio de Versalles, iniciado por Le Vau y concluido por Jules Hardouin-Mansart.
Arquitectura barroca en España
En España predominan formas herrerianas sobrias y geométricas. Un arquitecto importante fue Juan Gómez de Mora, autor de la Plaza Mayor de Madrid, la Clerecía de Salamanca y el Panteón Real del Monasterio del Escorial.
Se distinguen cuatro focos regionales:
- Madrid: Pedro de Ribera, al servicio del marqués de Vadillo, representa la transición entre lo herreriano y el decorativismo (Puente de Toledo, fachada del Hospicio).
- Castilla: decorativismo de los hermanos Churriguera; Benito Churriguera destacó con el retablo de San Esteban de Salamanca. En Toledo, Narciso Tomé creó el Transparente de la Catedral, que integra arquitectura, escultura y pintura.
- Andalucía: Alonso Cano intervino en la Catedral de Granada con una fachada con hornacinas y decoración de medallones, esculturas y guirnaldas. Francisco Hurtado Izquierdo sobresale por su fantasía y exuberancia.
- Galicia: se asienta una escuela barroca en la que destaca la fachada del Obradoiro de la Catedral de Santiago de Compostela; su portada y las casas adosadas elevan la fachada y crean dinamismo y efecto de perspectiva.
En la primera mitad del siglo XVIII surge la arquitectura borbónica al servicio de la nueva monarquía (1700–1713): Palacio Real de Madrid, con proyectos de Juvara y Sachetti; gusto francés e influencia de Versalles en palacios como La Granja (Ardemans y Sachetti) o el Palacio de Aranjuez (Ventura Rodríguez). La segunda mitad del siglo XVIII muestra la transición del barroco al neoclasicismo (por ejemplo, la catedral de Pamplona).
Escultura barroca: características
Escultura barroca. Rasgos generales: dinamismo, teatralidad y retorno a la realidad, rompiendo con el manierismo. Comparte elementos con la etapa manierista, como la búsqueda de expresividad, la torsión y los complejos giros helicoidales; tiene finalidad decorativa y un realismo acentuado. Características destacadas:
- Materiales lujosos: mármol y bronce.
- Variedad temática: religiosa (Iglesia y Contrarreforma), mitológica (con significado moral), civil (funeraria) y decorativa (palacios).
- Figura humana naturalista y expresiva.
- Efectos pictóricos y texturas realistas que buscan calidades táctiles.
- Importancia de la luz (reflejos) y de la escenografía.
- Presencia del movimiento: captación del instante representativo de la acción.
- Composiciones abiertas y tridimensionales con escorzos.
Escultura barroca en Europa: Italia y Francia
En Italia, figura capital es Gian Lorenzo Bernini. Su estilo se nutre de la tradición helenística y del Alto Renacimiento de Miguel Ángel; triunfó en la Contrarreforma con el apoyo de mecenas como el papa Urbano VIII. Su obra es extensa y diversa:
- Obras mitológicas: Apolo y Dafne (de Las Metamorfosis de Ovidio), que capta el instante de la transformación.
- Obras vaticanas: el Baldaquino de San Pedro y la Cátedra de San Pedro, donde la arquitectura se integra con la escultura y la pintura.
- Obras funerarias: la tumba de Urbano VIII, modelo del monumento funerario pontificio barroco.
- Obras de embellecimiento urbano: la Fuente de los Cuatro Ríos, que muestra los cuatro grandes ríos del mundo en torno a un obelisco.
- Obras religiosas: el David (momento de lanzamiento de la honda) y el Éxtasis de Santa Teresa.
Coetáneos de Bernini, como Alessandro Algardi y François Duquesnoy, también trabajaron en el Vaticano. En Francia se opera una síntesis entre la herencia clasicista renacentista (Jean Goujon) y la influencia italianizante; predominan temáticas mitológicas y retratos cortesanos.
Escultura barroca en España
En España destacan las obras religiosas financiadas por la Iglesia, la monarquía, la Corte o las cofradías. El material preferido fue la madera, trabajada con enorme realismo, expresividad y policromía. Fueron frecuentes las imágenes de vestir, talladas en cabeza, manos y pies.
Hay dos focos importantes:
- Escuela castellana (Valladolid): tradición del siglo XVI con artistas como Alonso Berruguete y Juan de Juni. El principal imaginero barroco es Gregorio Fernández, de realismo patético y doliente; estudió el cuerpo humano y la policromía mate. Realizó imágenes procesionales (por ejemplo, la Piedad) y retablos como los de la catedral de Plasencia.
- Escuela andaluza: búsqueda de la emoción y del virtuosismo formal. En Sevilla, Martínez Montañés ofrece una obra clásica, idealizada, bella y serena (por ejemplo, la Inmaculada, la Adoración de los pastores y el Cristo de la Clemencia). Su discípulo Juan de Mesa alcanzó gran expresividad y popularidad devocional. En Granada, Alonso Cano cultivó arquitectura, escultura y pintura; sus Inmaculadas son reconocidas. Pedro de Mena, discípulo de Cano, fue muy expresivo y creó dolorosas, santos míticos y penitentes. Finalmente, Francisco Salzillo acercó la imaginería al rococó con obras como la Santa Cena y La Oración en el Huerto, siendo además introductor del belenismo moderno.
Pintura barroca: características
Pintura barroca. Rasgos generales: dinamismo, teatralidad, retorno a la realidad y ruptura con el manierismo. Aunque mantiene el lenguaje del Alto Renacimiento, su sintaxis es distinta. Características destacadas:
- Recuperación de la realidad en oposición al manierismo.
- Búsqueda de riqueza psicológica: énfasis en contenidos anímicos y expresivos.
- Nuevos tratamientos del espacio: engaños ópticos, figuras incompletas o movimientos que se prolongan fuera del lienzo.
- Representación de lo instantáneo.
- Predominio del color sobre el dibujo.
- Pincelada suelta y libre.
- La luz como valor conceptual: define el espacio y surge de focos concretos, a menudo generados o dirigidos por un cuerpo dentro del cuadro.
- Estudio de la composición: ordenada y muchas veces simétrica, con recursos como diagonales, elipses o movimientos centrífugos.
Se distinguen tres estilos que reaccionan contra el manierismo: naturalismo (acepta la realidad tal cual es), clasicismo (depuración de la forma) y barroco decorativo (magnificación y grandilocuencia).
Pintura barroca en Italia
En Italia se pueden distinguir tres corrientes:
- Naturalismo: ligado al tenebrismo, que destaca figuras iluminadas sobre fondos oscuros. Caravaggio es el autor tenebrista por excelencia; sus principios: a) pintar sin boceto previo, b) usar modelos populares de clases bajas y c) componer de forma sencilla. Caravaggio se formó en Milán y se especializó en bodegones y retratos de jóvenes; obras destacadas: ciclo sobre San Mateo (La vocación de San Mateo), La crucifixión de San Pedro, La conversión de San Pablo y La muerte de la Virgen.
- Clasicismo: en ambientes cultos y refinados, con foco en Bolonia por la Academia creada por la familia Carracci. Buscan depurar la realidad evitando lo feo y desagradable y acercarse a la belleza ideal del Renacimiento. Artista capital: Annibale Carracci; discípulos: Domenichino y Guido Reni.
- Barroco decorativo: en la segunda mitad del siglo XVII predomina la decoración de grandes bóvedas y lienzos murales en iglesias y palacios, con temas grandilocuentes, alegóricos o triunfales. Destacan Pietro da Cortona, Andrea Pozzo y Luca Giordano.
Pintura barroca en los Países Bajos: Flandes y Holanda
Tras la división político-religiosa y artística de la segunda mitad del siglo XVI surgieron dos escuelas pictóricas: la flamenca y la holandesa.
En la región católica y aristocrática de Flandes, el artista más destacado es Pieter Paul Rubens (Pedro Pablo Rubens). Sus características:
- Exuberancia y dinamismo con ritmos curvilíneos.
- Formas monumentales y musculosas de inspiración miguelangelesca.
- Desnudos nacarados y cuerpos voluptuosos en las figuras femeninas; cuerpos bronceados y musculosos en los masculinos.
- Colorido sensual y cálido.
- Pincelada larga, pastosa y vibrante.
- Composiciones complejas cuyo movimiento se prolonga más allá del lienzo.
Rubens practicó tres modalidades en Flandes: pintura religiosa (al servicio de la Contrarreforma), pintura cortesana (al servicio del poder político) y pintura popular o de género; también introdujo la pintura mitológica (por ejemplo, Las tres Gracias). Sus discípulos incluyen a Anton van Dyck, Jacob Jordaens y David Teniers.
En Holanda, predomina el realismo y el sentido pictórico con especial importancia de la luz. Entre los artistas principales:
- Frans Hals, retratista con pincelada suelta y abocetada.
- Rembrandt van Rijn, figura capital: cultivó géneros pictóricos diversos (bíblico, mitológico, retratos). Se caracterizó por un punto de vista anticonvencional y subjetivo, pintura realista, pincelada suelta con contornos desdibujados, empastes densos, uso de una luz dorada que resalta el tema y genera volumen y contrastes, y retratos psicológicos que acentúan miradas y gestos. Destacan sus autorretratos, grabados, paisajes y bodegones.
- Johannes Vermeer (Vermeer de Delft), maestro de ambientes domésticos con una luz lateral potente, detallismo y minuciosidad (por ejemplo, La lechera), retratos y escenas de gran sensibilidad.
