Miniatura Mozárabe

En los monasterios se copiaban e ilustraban libros. En el siglo X la producción fue ingente: biblias, códices, beatos y todo tipo de libros religiosos cuyas ilustraciones reciben el nombre de miniadas por ser miniaturas. Destacan los beatos que son copias o comentarios al Apocalipsis de San Juan como el del Beato de Liébana. Se conoce algún nombre más de estos monjes pintores y, especialmente importante, la monja Ende, primera pintora hispana de la que se tiene noticia, que ilustró parte del beato de Gerona. Estas miniaturas se caracterizan por una gran imaginación y por sentar gran parte de la iconografía románica. No hay preocupación por el naturalismo y las proporciones clásicas. Es más importante el mensaje religioso a transmitir por lo que destaca el expresionismo y el simbolismo. Colores planos muy vivos. No hay perspectiva, fondos planos. Organización habitual de la representación en franjas paralelas superpuestas.

Mosaico

Tuvo un importante desarrollo al ser el principal elemento decorativo del interior de las iglesias. Características: No les interesa la representación de la realidad ni el naturalismo, sino la expresión de una idea y la transmisión de un mensaje principalmente religioso. Figuras rígidas en actitudes rígidas, hieráticas, frontales y poco expresivas. El único punto expresivo son los grandes ojos que miran al espectador. Pérdida de las proporciones clásicas en las figuras: alargamiento del canon que les da más espiritualidad. A veces se acortan para adaptarse al marco y otras veces en función de una jerarquía (perspectiva jerárquica). Desaparición del desnudo y del estudio anatómico del arte clásico. Representaciones planas, ausencia de perspectiva. Fondos dorados que dan sensación de inmaterialidad. Colores planos sin gradaciones, con líneas oscuras y gruesas en los contornos y detalles. Temas religiosos y relacionados con el emperador y su familia.

Orfebrería Asturiana

Toda la que se conserva es religiosa: fueron piezas donadas por los monarcas a las iglesias: cruces y relicarios. Destacan las cruces patadas, es decir, ensanchadas en los extremos, con terminaciones rectas o lobuladas. Están hechas de oro con filigrana y llevan piedras preciosas en cabujones. Cruz de los Ángeles: conservada en la Cámara Santa de Oviedo, fue una donación de Alfonso II. Lleva una inscripción en el reverso por lo que sabemos que fue realizada a principios del siglo IX. Era un relicario en forma de cruz griega con un disco en el centro del que parten los cuatro brazos. Tiene el alma de madera y está chapada en oro con filigrana recubierta con piedras preciosas y camafeos. Cruz de la Victoria: también relicario conservado en la Cámara Santa. Realizada en la misma época que la anterior, principios del siglo IX, sigue la misma técnica: alma de madera revestida de láminas de oro con piedras preciosas y placas de esmalte.

Arquitectura Almohade

Entre los siglos XI y XIII se produjeron dos intentos de reunificación de Al Andalus por parte de dos grandes imperios procedentes del norte de África, almorávides y almohades, que introdujeron novedades artísticas y conectaron el arte hispanomusulmán con el del norte de África a través de las siguientes características: preferencia por el ladrillo y el uso de pilares así como por los arcos de herradura apuntados y mixtilíneos, siempre lobulados y muchas veces falsos. Decoración de red de rombos o sebka y de mocárabes. De la época almorávide no nos han quedado ejemplos importantes. De los almohades destacan la Torre del Oro y la Giralda, ambas en Sevilla, capital del imperio almohade

Tesoro de Guarrazar

Compuesto por 11 coronas votivas además de fíbulas, hebillas, cruces, etc. Las coronas llevan letras colgantes formando los nombres de los reyes donantes. La más destacable es la de Recesvinto: Cuelga de unas cadenas con eslabones en forma de corazón y lleva cintas de oro soldadas a los bordes con un cordoncillo exterior y decoración en círculos similar a la de los frisos de las iglesias. Forma una red de celdillas rellenas de granates y esmeraldas y en la parte central cabujones con zafiros y perlas. Las letras con el nombre del rey cuelgan del arco circular. Y terminan en colgantes con esmeraldas y zafiros. El tesoro de Guarrazar fue descubierto en el siglo XIX en un escondrijo en la cámara lateral de la iglesia de Guadamur, en Toledo. Sus descubridores fueron desmontando las joyas y vendiéndolas en partes, lo que hizo que una parte del tesoro se perdiera y otra parte acabara en Francia. Actualmente se conserva fragmentado entre Madrid (Museo Arqueológico Nacional y Palacio Real) y París.

Escultura

No existen esculturas exentas, solo relieves supeditados a la arquitectura o al mobiliario litúrgico. Muestran dos fuentes de inspiración: una más abstracta y geométrica con raíces locales e influencia europea, propia tanto de los pueblos hispanos prerromanos como de los pueblos germánicos, y otra figurativa más naturalista de tradición clásica y de influencia bizantina. En resumen, influencias clásicas romanas y griegas pero también celta y norteafricana. Relieves en pilastras, capiteles, cancelas, arcos, puertas, nichos… Se han encontrado numerosos fragmentos de piedra tallada con relieves de temática diversa: motivos geométricos, vegetales y figurativos sin que pueda hablarse de programas iconográficos. La decoración remarca la arquitectura y puede tener desarrollo indefinido por medio de bandas horizontales sobre el muro liso, decoradas con sogueado o líneas diagonales a modo de cuerda retorcida o trenzada. Combinan con círculos enlazados a modo de flores de cuatro pétalos. A veces se les une una decoración geométrica elemental como las aspas. También rosetas o racimos rellenando huecos, crismones y cruces. Temas figurativos: personajes aislados o pequeñas escenas en basas y capiteles. Técnica: talla a bisel: vaciado de la superficie mediante planos inclinados que dejan aristas vivas con una clara influencia de la talla en madera. Pérdida de las proporciones clásicas.