Principios Fundamentales de la Acción Socioeducativa

Principio de la Justicia Social

Las educadoras sociales deben actuar siempre desde el reconocimiento de los Derechos Humanos y en base al contexto sociopolítico en el que nos encontramos, con el fin de impulsar un Estado social democrático de derecho.

De acuerdo con este principio, sus intervenciones no se centran en la caridad, sino en el fomento de la integridad y desarrollo de las personas en los diferentes ámbitos de la vida, no únicamente en aquellas situaciones consideradas problemáticas. No se trata de ejercer la caridad sino la justicia.

Principio de Información Responsable y de Confidencialidad

Teniendo en cuenta el carácter de las acciones realizadas por las educadoras y educadores sociales, y las relaciones o vínculos establecidos con las personas con las que se trabaja, es esencial asumir el principio de confidencialidad.

Es decir, las y los profesionales deben guardar el secreto profesional de aquellos datos personales obtenidos y únicamente trasladar información a otras instituciones o profesionales cuando sea necesario, siempre en beneficio de la persona o con su conocimiento.

Principio de Formación Permanente (o de Responsabilidad Profesional)

Las educadoras y educadores sociales trabajan de manera directa con los agentes de la sociedad, la cual se encuentra en continuo cambio. Por ello, es necesario asumir la formación permanente y continua como un derecho y un deber para ampliar nuevos conocimientos que permitan mejorar la práctica y la calidad de esta.

Ciudadanía: Significado y Tipos

Ser ciudadano (del latín: civis) significa pertenecer a una ciudad (civitas) o un núcleo urbano. Sin embargo, el concepto de ciudadanía se ha ido desarrollando a lo largo de la historia.

Originalmente, la idea de ciudadanía responde a dos grandes tradiciones de cultura política: la griega y la romana. Para los griegos, significaba la participación en los asuntos de índole pública, y los ciudadanos eran quienes ejercían dicha participación. Mientras que, para los romanos, era la posesión de una serie de derechos que Roma ofrecía.

Tipos de Ciudadanía

  • Ciudadanía Política-Jurídica

    Los ciudadanos y las ciudadanas son los miembros de pleno derecho de un Estado y están protegidos por ley, disfrutando de los derechos tanto civiles como políticos de este Estado. Se adquiere esta ciudadanía por nacimiento, aunque se ejerce en la edad adulta. También se puede conseguir por residencia continuada y reconocida por las leyes.

  • Ciudadanía Social

    Los ciudadanos y las ciudadanas son los miembros de un Estado Social de Derecho, el cual reconoce y garantiza los derechos sociales básicos como son: el derecho al trabajo, la vivienda, el salario, la salud, la educación y la jubilación.

  • Ciudadanía Económica

    Es la dimensión ciudadana que garantiza que las y los miembros de la sociedad decidan sobre los asuntos económicos que afectan a su vida. Este tipo de ciudadanía se ejerce mediante un consumo informado y responsable, acciones en el ámbito laboral, etc.

  • Ciudadanía Intercultural

    Significa que personas pertenecientes a etnias, minorías o nacionalidades diferentes a la mayoría cultural, disfrutan de iguales derechos, como resultado de un proceso de inclusión social. La cultura es vista como un elemento enriquecedor del patrimonio común de toda la sociedad. Se da relevancia a las relaciones de comunicación, intercambio y diálogo entre miembros de diferentes culturas o subculturas.

  • Ciudadanía Mediática

    Supone desarrollar la condición ciudadana (libre, crítica y responsable) en relación con los medios y tecnologías de comunicación.

Modelos de Democracia: Elitista y Deliberativa

Democracia Elitista

La democracia elitista obviaría la participación de la sociedad, del pueblo, favorecería una actitud pasiva y centraría la participación en las élites de las sociedades. Se basa en la idea de que solo aquellos que tienen el poder, la capacidad y los conocimientos pueden conducir adecuadamente a la sociedad.

Democracia Deliberativa

Otra manera de participar en la sociedad y la vida política es mediante la democracia deliberativa, dejando de ser ciudadanos y ciudadanas pasivas para convertirse en activas. Su construcción pasa por educar para implicarse activamente en la esfera pública.

Para conseguir esta participación, hay que romper con la idea de que no formamos parte del sistema y que la política es una cuestión lejana a nosotros.