La estética: arte y belleza

La estética es la rama de la filosofía que se ocupa del arte y de la belleza.

Arte: Desde que Marcel Duchamp expuso un urinario público colocado al revés, la definición de obra artística se ha tornado muy difusa, hasta el punto de que hay creadores que defienden que cualquier cosa que ellos hagan es arte. En cualquier caso, siempre se puede reconocer en él un triángulo en cuyos vértices se encuentran:

  • El artista, caracterizado por su creatividad;
  • El espectador, que mediante la experiencia estética interpreta la obra como símbolo;
  • La obra de arte, caracterizada por ser un objeto singular.

Belleza

Belleza: Cuando trata este concepto, la estética aspira a definirlo y a describir las emociones que lo bello despierta en cada uno de nosotros. La belleza es una noción que no se circunscribe al propio arte, sino que también se refiere a paisajes naturales o al cuerpo humano. La estética no aspira a establecer normas sobre la manera en la que tiene que proceder el artista.

El artista

El artista es aquel que crea o produce objetos que están pensados para ser gozados o contemplados, es decir, obras de arte. Se caracteriza principalmente por su creatividad. A lo largo de la historia, la concepción del artista ha variado enormemente:

  • El artista como artesano. El artesano tiene unas habilidades que ha adquirido con el aprendizaje; no tiene unas capacidades creativas que lo diferencien del resto de individuos.
  • El artista como mensajero divino. Los dos principales poetas griegos de la época arcaica, Homero y Hesíodo, afirmaron que las palabras que ellos recitaban no se les podían atribuir a ellos mismos, sino a los dioses. Ellos eran simplemente los transmisores de unos mensajes que procedían de la divinidad.
  • El artista como atormentado. Durante el romanticismo se generalizó una visión del artista como un ser enfermizo, solitario, torturado e inestable, cuya creatividad se alimentaba de su propio dolor. Aunque hay artistas que podrían identificarse con estas características, atribuir esta imagen a todos los artistas es una generalización basada en prejuicios.
  • El artista como genio. Desde el Renacimiento hasta el siglo XVIII, el artista fue considerado como un genio. Según Kant, en el artista genial confluyen dos componentes: uno racional, ya que ha aprendido técnicas y habilidades propias del oficio artístico en el que esté trabajando; y otro creador e impredecible, una disposición natural a crear nuevas normas o técnicas que aplica a sus obras. El genio se caracteriza por ser:
    • Original: crea nuevas reglas artísticas.
    • Ejemplar: sirve de modelo para otros artistas incitándolos a que busquen la originalidad en sí mismos; no se trata de limitarse a copiar.
    • Ignorante: desconoce las reglas que él mismo ha aplicado. Esta ignorancia le impide transmitir su genio a otros.
  • El artista y el talento. En la actualidad, existen numerosos estudios psicológicos que describen a los artistas como personas dotadas de un talento especial, con un mayor coeficiente intelectual y psíquicamente más sanos que el resto de los ciudadanos.

La experiencia estética

La experiencia estética se refiere a las vivencias y emociones que se despiertan en el espectador ante un paisaje o una obra de arte. Hay pensadores que defienden que, si una obra produce indiferencia, no se puede hablar de arte. De este modo la experiencia estética:

  • Supone una ruptura con la cotidianidad: observar una obra de arte o un paisaje y darnos cuenta de que estamos ante algo único produce una sensación de asombro.
  • Nace de una relación desinteresada del espectador con aquello que se está contemplando. No hay ningún interés; esta actitud permite captar su significado.
  • Deja al espectador en un estado de admiración; el espectador simplemente quiere contemplar el paisaje o la obra de arte.
  • Existe un distanciamiento respecto al objeto bello o artístico que se está contemplando. El espectador no puede confundir la obra ficticia con la realidad.

La obra de arte

La obra de arte: La obra de arte, como la tecnología, es una creación humana, pero entre ambas existen diferencias:

  • En la obra artística, la contemplación prevalece sobre la función, mientras que en la tecnología la función tiene el papel más importante.
  • Las obras de arte son irrepetibles y únicas; sin embargo, los objetos tecnológicos pueden reemplazarse cuando se estropean o quedan obsoletos.

El arte como símbolo

El arte como símbolo: La obra de arte, igual que el lenguaje, comunica sentimientos y emociones; por ello, es una actividad simbólica. Cuando se afirma que el arte es una expresión simbólica, se está diciendo que conlleva un significado que puede interpretarse. Dicho significado se encuentra en ella misma; por tanto, el espectador aspira a comprender e interpretar la obra desde su interior:

  • La comprensión completa la obra.
  • Entre la obra y su significado existe un vínculo que no es convencional; la obra en sí contiene la clave para su comprensión.
  • La comprensión última y definitiva de una obra no es posible. Cada aproximación constituye una interpretación nueva, una experiencia estética original.

Sentidos y entendimientos

Sentidos y entendimientos: El placer que produce la experiencia estética se inicia en los sentidos. Si el placer se queda en la simple sensación, se denomina sensación agradable. En la experiencia estética, en cambio, se trasciende la sensación, ya que también se activan conceptos del entendimiento. Se trata de una experiencia más profunda de lo meramente agradable debido a ese componente intelectual.