Evolución de la lírica española: de los novísimos a la micropoesía contemporánea
Evolución de la lírica desde los años 70 a nuestros días
Tras la revolución cultural del «mayo del 68» surge un nuevo grupo de poetas conocido como la Generación del 68 o los novísimos. Plantean un amplio concepto de la cultura, que incluye manifestaciones marginales o no consideradas hasta entonces. Junto con esta línea pop, otros novísimos —los culturalistas— optan por una poesía decadentista inspirada en la obra del griego Kavafis y toman a Venecia como el centro de su estética. Los novísimos sienten a Aleixandre o Cernuda como modelos.
Los novísimos y su contexto
El nombre de este grupo de poetas procede de la antología Nueve novísimos poetas españoles, publicada en 1970. El grupo lo forman:
- Pere Gimferrer
- Leopoldo María Panero
- José María Álvarez
- Guillermo Carnero
- Manuel Vázquez Montalbán
- Antonio Martínez Sarrión
- Félix de Azúa
- Vicente Molina Foix
- Ana María Moix
Los temas de su poesía son de lo más variados: algunos más frívolos y de influencia norteamericana y otros más sociales, sin olvidar el amor o el erotismo. La ambientación de sus textos es también variada: Venecia, Hollywood, etc. Entre la diversidad de fuentes habría que añadir la música clásica, la mitología, el arte y la propia literatura, especialmente la poesía europea o la hispanoamericana. Para unir materiales tan diversos, los novísimos recurrirán a técnicas como el collage, tipografías diversas y palabras escritas en varios idiomas, lo que afectará al verso, a la puntuación y a la disposición gráfica del texto.
Transición hacia los años 80: del formalismo a la interioridad
El excesivo formalismo de la poesía experimental de los años 70 va dejando paso a una poesía más interiorizada y de temas cotidianos. En los años 80 se comienza a hablar de poesía postnovísima. Algunas de sus características son: recuperación del realismo, la vuelta al concepto de la poesía como comunicación, mayor presencia del humor, la ironía y los temas íntimos. Lo que realmente define esta década es la variedad de tendencias que presenta. Algunas de ellas son las que se detallan a continuación.
Metapoesía
Reflexión sobre el poder de la poesía y su sentido. Su cultivador más representativo es Jenaro Talens, autor de Cantos rodados.
Clasicismo
Tendencia poética de tono intimista que usa metros tradicionales, aunque también emplea recursos innovadores. Sus cultivadores son Jaime Siles y Antonio de Villena, con obras como Huir del invierno.
Neosurrealismo
Corriente que entronca con la poesía surrealista de la Generación del 27. Blanca Andreu es su principal cultivadora; publicó, entre otras obras, El sueño oscuro.
Neobarroquismo
Esta tendencia supone el retorno del esteticismo y formalismo de los poetas novísimos de la década de los 70. Sus cultivadores son, sobre todo, poetas granadinos como Antonio Carvajal (Una pérdida estrella) y Fernando de Villena (El Mediterráneo).
Sensualismo o poesía erótica
Erotismo visto desde el punto de vista femenino. Entre sus cultivadoras destacan Ana Rosetti y Aurora Luque.
Minimalismo o poesía conceptual
Es una poesía abstracta y libre de artificios, heredera de la corriente de la poesía pura de los años 20. También se la llama «poesía del silencio», pues su intención es sugerir y dejar que el silencio transmita lo que el poeta no es capaz de expresar. Uno de sus representantes es Andrés Sánchez Robayna, autor de La roca.
Poesía de la experiencia o «la otra sentimentalidad»
La poesía de la experiencia es la tendencia poética más característica de los últimos años. Supone una vuelta a los autores del 50, como Gil de Biedma o Ángel González. Es una lírica de temas cotidianos y urbanos, con cierta narratividad y una visión desencantada de la realidad. El tono es coloquial y el lenguaje, sencillo. Entre los líderes de esta tendencia figuran Álvaro Salvador y Javier Egea. Luis García Montero escribió La otra sentimentalidad, de la que toma nombre esta tendencia; también es autor de títulos como Completamente viernes y Diario cómplice, entre otros.
El panorama de la década de los 80 habría que completar mencionando el auge de la poesía femenina y de las antologías de género, entre las que cabe destacar la de la editorial Hiperión, Las diosas blancas, a la que seguirá Ellas tienen la palabra.
De los años 90 al nuevo milenio: contrastes y nuevas propuestas
En la década de los 90 y principios del nuevo milenio se destaca la agudización del contraste entre la poesía de la experiencia y la poesía del silencio, aunque se puede hablar de un dominio evidente de la poesía de la experiencia. A finales de los 90, un grupo de poetas reaccionará contra este predominio de la llamada «poesía mediática». Se trata de la denominada poesía de la diferencia, corriente que, representada por el poeta y crítico cordobés Antonio Rodríguez Jiménez, propugna la libertad creativa individual.
Otra alternativa la ofrecen, en estos últimos años, los poetas agrupados en torno al colectivo valenciano Aliciabajocero y las llamadas Voces del Extremo. Estos poetas reivindican una poesía comprometida, crítica y política. No obstante, el mapa actual es mucho más complejo que todo esto y hace falta un poco de perspectiva.
Canales de comunicación y nuevos formatos
Como característica generalizada puede señalarse el cambio en los canales de comunicación poética que supuso la popularización de Internet y la aparición de un nuevo género que florece —generalmente en recitales— muy acorde con los tiempos: la micropoesía, pequeños pildorazos poéticos de consumo rápido.
