Crisis de 1917 en España y el ascenso de Primo de Rivera: causas y consecuencias
La crisis de 1917
En 1917 se produjeron importantes conflictos sociales y políticos en Europa. La caída del zarismo en febrero en Rusia condujo, finalmente, a la revolución bolchevique en octubre.
En España, el descontento militar y la conflictividad social provocaron una protesta generalizada de carácter antigubernamental, que implicó a los partidos al margen del turno dinástico, a sectores militares y a las organizaciones obreras.
La protesta militar
El ejército español presentaba un excesivo número de oficiales en relación con los soldados, ya que los ascensos se obtenían por méritos de guerra, lo cual beneficiaba a los militares destinados en África frente a los peninsulares. A esto se sumó la inflación provocada por la Primera Guerra Mundial, que redujo el valor real de los sueldos militares.
El descontento motivó la creación de las Juntas de Defensa, que reclamaban aumentos salariales y se oponían al ascenso por méritos de guerra. El manifiesto de junio de 1917 culpaba al gobierno de los males del ejército y del país. Ante la presión, el gobierno cedió en parte a las demandas de las juntas.
La crisis política
En el terreno político, el gobierno conservador de Eduardo Dato fue sustituido en 1916 por un gabinete liberal presidido por el conde de Romanones, que mantuvo prácticas de corrupción y llegó a cerrar las Cortes. Sin embargo, en 1917 Dato volvió a la jefatura del gobierno y negó la petición de algunos diputados de la oposición de reabrir las Cortes.
Ante ello, la Lliga Regionalista organizó en Barcelona una Asamblea de Parlamentarios que exigía la formación de un gobierno provisional que convocara Cortes constituyentes para reformar el sistema político y descentralizar el Estado. El gobierno prohibió la convocatoria; aunque la asamblea llegó a celebrarse, fue disuelta por la Guardia Civil.
La huelga general revolucionaria
En 1917, las centrales sindicales CNT y UGT firmaron un manifiesto instando al gobierno a contener los precios bajo la amenaza de convocar una huelga general. Poco después se produjo un conflicto ferroviario en Valencia y la UGT, junto al PSOE, decidió llamar a la huelga general. La protesta adquirió un carácter político y revolucionario.
La huelga tuvo una incidencia desigual, con poca participación del sector campesino, y se produjo en varios puntos del país. El gobierno reaccionó con represión, declaró la ley marcial y envió al ejército para aplacar el movimiento, dejando un balance de setenta muertos, numerosos heridos y detenidos.
La huelga fracasó y, como consecuencia, debilitó aún más al régimen, evidenció su brutalidad y radicalizó a la oposición.
La descomposición del sistema
La descomposición política
La Restauración entró en una progresiva descomposición. Los partidos dinásticos se fragmentaron en distintos grupos, lo que hizo imposible reunir mayorías parlamentarias estables.
Se recurrió con frecuencia a gobiernos de concentración; como ejemplo, el Gobierno Nacional impulsado por Antonio Maura en 1918, que formó un gabinete con líderes dinásticos y regionalistas catalanes, aunque las profundas diferencias entre los coaligados impidieron la acción eficaz del Ejecutivo.
Tras el fracaso de los gobiernos de concentración se volvió al turno dinástico, con diez cambios de gobierno entre 1918 y 1923, sin lograr mayorías estables.
Conflictividad obrera y pistolerismo
Tras el fin de la Primera Guerra Mundial, la producción descendió, aumentó el desempleo y subieron los precios, provocando una movilización obrera y un crecimiento del sindicalismo.
En 1919 se inició la huelga de La Canadiense, en Barcelona, que duró mes y medio y concluyó con un acuerdo que aceptaba la readmisión de los despedidos, aumentos salariales y la jornada de ocho horas. Sin embargo, el incumplimiento de estos acuerdos reanudó la huelga; la patronal respondió con el cierre de empresas y la represión contra los sindicatos.
En Andalucía, la crisis económica y el aumento de precios dieron lugar al llamado trienio bolchevique (1918-1921). Anarquistas y socialistas impulsaron revueltas campesinas motivadas por el “hambre de tierras”, el deterioro de los salarios y las condiciones de vida: se quemaron cosechas, se ocuparon tierras y municipios llegaron a estar controlados por comités de huelga. La declaración del Estado de guerra, la ilegalización de las organizaciones obreras y la detención de sus líderes pusieron fin a la rebelión.
La conflictividad laboral radicalizó a sindicatos y patronal. Para detener la fuerza sindical, los patronos constituyeron la Federación Patronal, contrataron pistoleros a sueldo para asesinar a dirigentes obreros y recurrieron al cierre de empresas. También se fundó el Sindicato Libre, que fomentó acciones violentas contra el sindicalismo anarquista.
Algunos grupos vinculados a la CNT respondieron con activismo violento contra autoridades y patronos; entre ellos se encontraban Los Solidarios, que actuaron en Barcelona.
La Federación Patronal barcelonesa exigía medidas y el general Martínez Anido ejerció una dura represión contra los sindicalistas, autorizando la ejecución de detenidos en caso de intento de fuga mediante la llamada ley de fugas. Esta época, conocida como pistolerismo, se cobró un elevado número de víctimas, entre ellas el presidente del gobierno Eduardo Dato, asesinado por cenetistas en 1921.
El problema de Marruecos: Annual
A principios de la década de 1920, el ejército español fue hostigado por las tribus rifeñas en la zona oriental del protectorado de Marruecos. En 1921 se realizaron operaciones para controlar a los rebeldes y se nombró al general Silvestre para la zona. Su ofensiva hacia el interior terminó en la derrota de Annual, perdiendo gran parte del territorio ocupado y con numerosas bajas.
En 1923, la inestabilidad de los gobiernos, la tensión social y el escándalo por el desastre de Annual y las responsabilidades derivadas —que podían salpicar incluso al monarca— movilizaron a sectores del ejército y de la derecha.
La dictadura de Primo de Rivera
Las causas del golpe militar
Primo de Rivera y los sectores militares defendieron el golpe como la única solución para poner fin a la crisis política y al conflicto social. Entre las razones que justificaban el cambio se encontraban:
- La inestabilidad y el bloqueo del sistema político parlamentario.
- El fraude electoral y la corrupción.
- El miedo a una revolución social.
- El desastre de Annual y sus consecuencias militares y políticas.
El dictador intentó justificar el golpe mediante su manifiesto inaugural para ganarse la adhesión popular. El último gobierno de concentración de García Prieto intentó reformar la Constitución, pero la dictadura supuso una solución inconstitucional que frenó dicha reforma.
La reorganización del Estado
La dictadura de Primo de Rivera tuvo dos fases sucesivas. Hasta 1925 gobernó el Directorio Militar, integrado por militares; en 1925 se incorporaron civiles como José Calvo Sotelo en Hacienda y se transitó hacia un Directorio Civil, aunque se mantuvo el carácter autoritario del régimen.
Entre las primeras medidas del Directorio Militar figuraron la suspensión del régimen constitucional, el cese de autoridades civiles, la prohibición de las actividades de los partidos políticos y la disolución de ayuntamientos. Se elaboró un Estatuto Municipal y Provincial con la intención de acabar con el caciquismo.
Durante la primera etapa, Primo de Rivera asumió la jefatura del Alto Comisionado en Marruecos en 1924. En 1925, en colaboración con Francia, se organizó el desembarco de Alhucemas, que fue un éxito y propició la entrega de Abd el-Krim a las tropas francesas.
A partir de 1926, Primo de Rivera intentó institucionalizar el régimen para darle continuidad. La influencia del fascismo italiano era perceptible y se convocó una Asamblea Nacional Consultiva de carácter corporativo.
Además, se creó la Unión Patriótica, que no era un partido político en el sentido tradicional sino un partido gubernamental destinado a prestar apoyo social a la dictadura. También se reactivó el Somatén, cuerpos ciudadanos armados voluntarios para colaborar en el mantenimiento del orden público.
La política económica y social
La dictadura se benefició durante un tiempo de la coyuntura económica favorable tras la Primera Guerra Mundial y promovió un programa de fomento industrial y de intervención estatal. La idea rectora fue una mayor intervención del Estado en la economía y la nacionalización o protección de determinados sectores.
Algunas medidas destacadas fueron:
- Aprobación del Decreto de Protección de la Industria Nacional, con ayudas estatales a empresas no competitivas frente al exterior.
- Concesión de monopolios, como los de Telefónica y CAMPSA, que contribuyeron al aumento de la deuda pública.
- Fomento de obras públicas (ferrocarriles, carreteras) y promoción del regadío mediante las Confederaciones Hidrográficas para aumentar el valor añadido agrario.
Socialmente, se creó la Organización Corporativa Nacional con el objetivo de resolver los conflictos laborales mediante estructuras corporativistas. El movimiento obrero, especialmente la UGT, pudo desarrollarse en cierto grado, si bien otros grupos sufrieron persecución.
La oposición a la dictadura
La oposición generó conspiraciones militares como la conocida “Sanjuanada” (1926) y otra intentona dirigida por José Sánchez Guerra (1929). La dictadura practicó la censura y limitó la libertad de los intelectuales y del mundo universitario, lo que provocó protestas estudiantiles y dio origen a la Federación Universitaria Española.
El conflicto político principal provino de la oposición republicana organizada en la Alianza Republicana. En Cataluña, medidas como la liquidación de la Mancomunidad (1925) y la prohibición de la lengua catalana y de manifestaciones culturales (por ejemplo, la sardana) suscitaron una fuerte contestación, con grupos como Estat Català y su intento de acción armada en 1926.
La CNT se mantuvo contraria al régimen y fue perseguida, lo que favoreció posturas radicales y la creación de la Federación Anarquista Ibérica (1927). El PSOE cambió su posición en 1929, pronunciándose a favor de la república.
La caída de Primo de Rivera
La oposición a Primo de Rivera se intensificó y, finalmente, el rechazo del rey al régimen hizo que este perdiera la confianza real, lo que provocó su dimisión el 30 de enero de 1930.
El general Dámaso Berenguer le sustituyó y celebró unas elecciones con la intención de restaurar la normalidad constitucional (la llamada dictablanda). La oposición se reorganizó: republicanos, catalanistas de izquierda y el PSOE firmaron el Pacto de San Sebastián (1930) para constituir un comité revolucionario en vista a una futura república.
Berenguer fue sustituido por un gobierno presidido por Aznar, que convocó elecciones municipales consideradas por muchos como un plebiscito a favor o en contra de la monarquía.
La proclamación de la República y el período constituyente
Las elecciones y el gobierno provisional
El 12 de abril de 1931 se celebraron elecciones municipales mediante sufragio universal masculino, con una alta participación y resultados triunfantes para las candidaturas republicano-socialistas en las grandes ciudades, aunque el mayor número de concejales correspondió a candidatos monárquicos en el conjunto del territorio.
Debido a sospechas de manipulación electoral en el medio rural y a la victoria urbana de las candidaturas republicanas, se legitimó la proclamación de la Segunda República española el 14 de abril de 1931, con primeros actos en Eibar y a lo largo del día en el resto de provincias. Ante esta situación, el rey Alfonso XIII abandonó el país.
Los representantes del Pacto de San Sebastián constituyeron un gobierno provisional que, desde el Ministerio de la Gobernación, proclamó oficialmente la República el mismo día 14 en la Puerta del Sol. El gobierno provisional convocó inmediatamente elecciones a Cortes Constituyentes para el 28 de junio de 1931.
Conceptos clave
- Juntas de Defensa: expresión del descontento militar.
- Huelga general de 1917: movilización obrera con carácter político.
- Pistolerismo: violencia patronal y respuesta sindical armada.
- Desastre de Annual: fractura militar y política que facilitó el golpe de 1923.
- Directorio Militar y Civil: fases de la dictadura de Primo de Rivera.
- Proclamación de 1931: resultado de la crisis acumulada y de la movilización política.
